Crónica de un maratón: esto aprendí chocando contra el muro

Javi Moro, que corrió este fin de semana en el Maratón de Londres, explica cómo llegando bien preparado no siempre sale todo bien y con los errores y aciertos se puede mejorar en esta distancia.

Javi Moro

Una sesión de rodaje de Javi Moro antes del Maratón de Londres. FOTORUNNERS.
Una sesión de rodaje de Javi Moro antes del Maratón de Londres. FOTORUNNERS.

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He corrido este pasado domingo 3 de octubre el maratón de Londres, nunca lo había hecho y tenía unas ganas terribles, primero porque es la típica carrera mítica que quieres tener en tu haber de corredor, un Major; segundo porque era con un dorsal que he podido mantener desde el 2020 con todo lo vivido y, por último, porque llevaba un objetivo muy ambicioso para mí, como era bajar de 2:30. Acabé en 2:37, y como podrás imaginar me tocó sufrir. Según los ojos con los que se mire ese tiempo final, se verá mejor o peor, pero realmente escribo esto como reflexión de cosas en las que he acertado, pero sobre todo en lo que he fallado para que te pueda servir si vas a correr un maratón a medio o largo plazo.

Londres me gusta, he podido ir mucho, incluso varias veces en la semana del maratón a presentaciones de zapatillas cuando estaba Kipchoge. Eso hacía que el Virgin Money London Marathon fuera ganando fuerza en mi cabeza. Siempre veía la retransmisión por la BBC desde primera hora y en el recuerdo tenía la victoria de Abel Antón, los récords de Paula Radcliffe o las impresionantes marcas y victorias de Kipchoge en la capital británica. Todo me parecía ideal para hacer mi mejor maratón junto al Támesis.

Creo, o creía, que estaba en mi mejor forma de siempre para encarar un maratón, y así lo decían los entrenamientos y los test: el tiempo posible era de 2:26 y el probable 2:29. Mi confianza era plena.

ERRORES Y ACIERTOS

En el maratón 2+2 no suele dar 4, siempre da algo menos, y es por esa razón por la que hay que ir más preparado de lo que vas a correr realmente. De ahí el ritmo posible y el probable. Y fue por ahí por donde empecé, por el entrenamiento, porque tenía que ser capaz de correr muy rápido, asegurar buenas tiradas largas y recuperar lo suficientemente bien para solo bajar el pistón en las semanas correspondientes y en caso de sufrir alguna molestia importante. El tema de las zapatillas lo tenía también resuelto, porque por suerte dispongo de varias de las que probamos para la revista. Y por último el planteamiento de la nutrición e hidratación, importantísimo para correr un maratón, rendir (si quieres) y poder entrenar en verano con las temperaturas que reinan, cosa que con la evolución de estos productos me ha ido muy bien.

Visto ahora fríamente, con algo de perspectiva, y tras darle muchas vueltas, puedo identificar errores en mi maratón.

EL ENTRENAMIENTO

Desde finales de julio empecé a incrementar los kilómetros que hacía los domingos poco a poco y de manera progresiva. Antes estaba haciendo entrenamientos cortos y rápidos que me hacían mejorar mi velocidad de desplazamiento, o sea, que a 3:30/km iría más fácil y con menos ácido láctico si podía correr bien a ritmos mucho más intensos. Esta parte ha sido un acierto.

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Uno de los entrenamientos en pista el verano pasado.

Otra de las patas en las que baso mi preparación ha sido la bici. Me ha ido muy bien en los últimos años, me evita lesiones por sobrecargas y, además, me permite seguir trabajando la parte aeróbica. Si sacas tiempo puedes hacer muchas horas, y eso lo agradece tu metabolismo. Las últimas tres semanas ya no monté para tener más tono muscular específico de carrera. También lo veo como un acierto.

La fuerza ha sido una constante también en mi entrenamiento, muy centrado en el glúteo y core. Es verdad que siempre se puede hacer más, pero ha sido suficiente para no lesionarme, poder correr rápido y tener mis debilidades a raya. Así me lo confirmó mi amigo Dani de Delta Terapias donde acudo a ‘activar’ bajo la neuro estimulación. Acierto.

Pero si he fallado en la meta es porque algo ha ido mal. Me di de bruces con el muro de Londres en la parte más ratonera, la zona con más curvas del circuito entre el kilómetro 27 y 32 donde no fui capaz de mantener mi ritmo, o un poco más lento por las curvas. Solo veo una explicación, y es falta de resistencia. Prácticamente solo he hecho largo los domingos, el resto de días rápidos, combinado con la bici y la fuerza, y pienso que tenía que haber hecho más kilómetros corriendo en vez de confiar tanto en las horas de actividad semanal (que sí es importante). Este ha sido mi primer y gran error. Por muy bien que estés no queda otra para el maratón que hacer más kilómetros. Hay que encontrar el equilibrio para no hincharse tampoco.    

LA SUPLEMENTACIÓN

Como me tocó entrenar todo el verano, esta parte la tenía muy clara, porque el desgaste con el calor es mucho mayor, y la hidratación y la recuperación son básicos desde antes de salir a entrenar. Las sales minerales las he utilizado a diario, en el previo, durante y posteriormente, en forma de cápsulas de 226ERS y en polvos con agua. Durante la carrera, y con más de un 90% de humedad por los días de lluvia previos en Londres, tomé más sales de lo normal. Desde dos días antes bebí Hydrazero, así como la mañana del domingo más una cápsula de sales, y después en carrera tomé dos cápsulas de electrolitos más que llevaba en un pack llamado duplo en mi cinturón, bebiendo agua abundante en todos los avituallamientos, por supuesto. No llegué a deshidratarme y lo noté porque durante todo el domingo no estaba muerto de sed como en otras ocasiones. Un acierto.

Nutrición
Mi plan de nutrición para el Maratón de Londres.

Como pauta nutricional me llevé un Smart Fuel de MCT-C8 (grasa saludable), también de 226ERS, para antes de salir tener energía de larga duración, un Isotonic Gel (22 mg de carbohidratos) para el kilómetro 15 y un High Energy Gel (50 mg de carbohidratos) con cafeína para el kilómetro 30.

El Isotonic está mucho más hidratado y es muy fácil y agradable de tomar, y decidí consumirlo primero por llegar al final más hidratado y dejar el potente para amortiguar el bajón final. Visto como estaba de ‘fresco' por la tarde después del maratón, activo y poco cansado, creo firmemente que el High Energy Gel con cafeína lo tomé tarde, y más visto a posteriori que se me juntó con mi peor momento del recorrido. Tenía que haber planificado mejor dónde tomarlo, para que no coincidiera con cuestas o las “santas curvas”… Si volviera a tomar hoy la salida haría lo mismo en cuanto a hidratación, pero me tomaría el High Energy Gel en salida para que tuviera tiempo de actuar, y llevaría conmigo dos Isotonic Gel para ir reponiendo hidratos más fácil y rápidamente en los lugares adecuados. Repito que visto cómo estaba por la tarde, lo que anduve (dejo la foto de mi actividad en el reloj) y el poco sueño que tenía, el bajón en esa parte del circuito habría sido mucho menor. Supongo que el Recovery Drink que bebí al acabar ayudó también.

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Actividad tras todo un día de movimiento

LAS ZAPATILLAS

Tengo la suerte de poder correr con muchas zapatillas de running, con y sin placa de fibra de carbono. Desde julio las tiradas de los domingos utilizaba las New Balance FuelCell RC Elite v2 para ello, salvo algún domingo que probé algún modelo nuevo. Para los entrenamientos rápidos, combinaba zapatillas mixtas sin placa para trabajar más y sin ‘ayuda’ y con placa de diferentes marcas. Esto último es porque no todas son igual de estables para las curvas de la pista, donde he realizado bastantes sesiones. Ahora ya está toda la tecnología bastante igualada entre las marcas, pero son los drop, las alturas de la media suela, la sujeción del upper y la densidad de la espuma lo que hace que unas sean más adecuadas que otras para el tipo de apoyo o la estabilidad. Las RC Elite v2 me van mejor en carretera en línea que en la pista, y dada su comodidad y lo bien que he ido recuperando tras las tiradas con ellas ha sido un acierto correr con ellas. No siento un daño muscular importante a posteriori. Los dolores que tengo son más bien alguno previo en el isquiotibial por pasarme en la pista una semana antes.

New Balance RC Elite v2.
New Balance FuelCell RC Elite v2.

Hay que tener una buena estrategia para los 42 kilómetros, no dejar nada para el azar y aprender de los errores porque el maratón no perdona. Espero que te haya servido de algo si vas a correr un maratón, pero tampoco olvides los aciertos porque son la parte fundamental para disfrutar de un maratón. Lleva un plan de entrenamiento bien asesorado, no dejes el trabajo de fuerza, recupera bien a diario, soluciona las molestias lo antes posible, hidrátate bien siempre, encuentra la zapatilla que mejor te vaya (prueba una gruesa si aún no lo has hecho porque ayudan) y descansa (quizás también me ha faltado algo). Sin esto último se puede ir todo al traste.

Estoy contento por haber corrido el maratón de Londres por ese halo histórico y mítico, pero conociendo el circuito de Sevilla o Valencia será mejor opción para correr rápido o mejorar la marca personal.

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