Las subidas

Cuando tenemos que afrontar una subida, lo primero es usar la marcha correcta, una que nos permita mantener un ritmo de piernas elevado, aunque generalmente suele ser un poco inferior al del llano, de 65 a 75 rpm. En este artículo te mostramos las pautas que debes seguir para afrontar con éxito la inclinacion de las subidas en bicicleta.
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Las subidas

Cuando la pendiente es importante, para franquearla con éxito tienes que evitar tanto que la rueda trasera patine como que la delantera se levante y eso se consigue con una buena distribución de pesos principalmente y pedaleando con fuerza pero sin brusquedades.

En una fuerte cuesta mantente sentado ya que así la mayor parte de tu peso cae sobre la rueda tractora, la trasera, y ésta se puede pegar mejor al suelo y no patina. Prueba a levantarte y verás cómo es fácil que la trasera pierda adherencia.

Si te sientas muy atrás verás que la rueda delantera quiere levantarse, con lo que perdemos el control y no podemos continuar subiendo, así que es importante que te coloques sentado en la punta del sillín. No es una posición cómoda pero en general las pendiente muy fuertes suelen ser muy cortas, ¡aguanta un poco!

Para no perder el control de la rueda delantera, además de sentarte adelantado baja los codos y el pecho, intentando que el tronco quede paralelo al suelo. Ha de haber peso en ambas ruedas, y esto es lo que conseguimos con esta posición aplanada que recomendamos. Pedalea con fuerza pero sin brusquedades, tratando de tirar arriba con un pie mientras el contrario aprieta bajando.

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Ahora la adherencia no es un factor limitante, ni tampoco se te va a levantar la rueda delantera. Puedes optar por pedalear sentado, con una postura prácticamente idéntica a la posición estándar, pero si la subida es larga de vez en cuando te recomendamos que te pongas en pie.

En pie debes hacer “bailar” la bicicleta, no dejarla vertical. Al hacerla oscilar lateralmente podrás aprovechar el cambio de peso que se realiza con el pedaleo de un lado a otro para presionar los pedales con más fuerza, ayudándote de los brazos.

A medida que lleves un pie hacia abajo tienes que ir inclinando la bicicleta hacia el lado contrario.

Un truco para aprender si te cuesta captar el gesto correcta es hacer una pausa con cada pedalada.

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