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El caldo de huesos se ha convertido en un aliado interesante para los deportistas que buscan cuidar sus articulaciones, tendones y ligamentos. Su popularidad se debe, en parte, a su contenido en colágeno y gelatina, proteínas que aportan aminoácidos como la glicina, la prolina y la hidroxiprolina, necesarios para la formación y el mantenimiento de los tejidos conectivos.
¿Qué beneficios puede aportar?
Durante la práctica deportiva, los tendones, ligamentos y articulaciones soportan cargas repetidas. El caldo de huesos puede contribuir a la ingesta de aminoácidos relacionados con el tejido conectivo, aunque su contenido en colágeno varía según los ingredientes y el tiempo de cocción. Además, aporta líquido y puede contener minerales y proteínas.
Eso sí, no es un producto milagroso ni está demostrado que su consumo habitual prevenga lesiones por sí solo. Para favorecer la recuperación, sigue siendo fundamental mantener una alimentación suficiente en energía y proteínas, dormir bien y ajustar las cargas de entrenamiento.
La receta ideal: el truco del vinagre
Para preparar un caldo nutritivo, utiliza un kilo de huesos de ternera o pollo, dos zanahorias, una cebolla, un puerro, dos hojas de laurel, agua y una o dos cucharadas de vinagre de manzana.
Coloca los huesos en una olla, añade las verduras, el vinagre y agua hasta cubrirlo todo. Deja reposar unos 20-30 minutos antes de encender el fuego. Después, cocina a fuego lento: entre 6 y 12 horas para los huesos de pollo, y entre 12 y 24 horas para los de ternera, siempre controlando que haya suficiente agua. Con una olla a presión, el tiempo puede reducirse considerablemente.
¿Para qué sirve el vinagre? Su acidez puede favorecer la extracción de algunos minerales de los huesos durante la cocción, aunque no garantiza un caldo especialmente rico en ellos. No es imprescindible, pero aporta un pequeño truco culinario.
¿Con qué frecuencia tomarlo?
Una taza de 200-250 ml puede encajar varias veces por semana, incluso a diario si gusta y se tolera bien. No existe una frecuencia óptima demostrada para mejorar el rendimiento deportivo. Lo importante es integrarlo en una dieta variada, sin sustituir otras fuentes de proteínas de calidad.








