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El picor puede ser un síntoma no asociado a patologías de la piel

El picor suele ser uno de los principales síntomas de las enfermedades de la piel. Sin embargo, no se conoce tanto como señal de alarma de numerosas patologías no dermatológicas. Descubrimos cuáles son las más destacadas.

Aurora Casanova

2 minutos

El picor puede ser un síntoma no asociado a patologías de la piel

El picor, también llamado prurito, se suele definir como una sensación molesta de la piel que genera la necesidad de rascarse. Es el síntoma predominante en las enfermedades de la piel y una de sus principales causas es la sequedad. Dermatitis atópica, sarna, urticaria, psoriasis… Las afecciones dermatológicas en las que el picor ocupa un lugar central son múltiples. También se puede deber a agresiones externas.

Pero también puede constituir un signo de alerta de dolencias que afectan a otras partes del organismo y puede ser el hilo del que tirar para diagnosticar enfermedades de diversa gravedad.

Es importante saber reconocer si el picor es una señal de que algo no va bien y está causando cambios en la integridad cutánea o se debe a alguna otra manifestación inflamatoria o metabólica.

Cuando no está relacionado el picor con la piel

Este síntoma puede indicar que padecemos enfermedades hepáticas, renales, neurológicas, hematológicas, psicológicas… Estas son algunas de las más importantes:

  • Insuficiencia renal crónica
  • Enfermedades hepáticas
  • Enfermedades tiroideas
  • Linfomas
  • Carcinoides (tumores neuroendocrinos de crecimiento lento)
  • Cirrosis biliar primaria
  • Medicamentos (algunos antibióticos, antihipertensivos, antidepresivos)
  • Diabetes

 

El picor puede ayudar al diagnóstico y, sobre todo, al pronóstico y el control de la enfermedad. Sin embargo, no es, ni mucho menos, el único aspecto que se debe tener en cuenta: No hay que olvidar que algunas enfermedades metabólicas son un reto y debemos tomar en cuenta este síntoma como uno más de los que se necesitan para el diagnóstico de una patología.

Picor por causas psicológicas o psiquiátricas

Detrás del picor pueden esconderse diversos trastornos de salud mental, tal y como señala la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV): “Ocurre, sin lesiones cutáneas, como síntoma de algunas enfermedades psiquiátricas como la depresión y algunos trastornos obsesivo-compulsivos”. Asimismo, agrega, es “característico en los pacientes con delirio de parasitosis (pacientes que tienen la convicción fija de tener la piel infestada por parásitos, sin ser esto real)”.

También acompaña a un problema mucho más frecuente: el estrés. “El picor por estrés puede darse en cualquier etapa vital, pero es frecuente, sobre todo, entre las mujeres de 15 a 40 años de edad”. Este tipo de prurito se produce por “cambios en el flujo de la sangre, un aumento de la temperatura de la piel y una mayor sudoración”, lo que hace que se “libere más histamina y, con ello, se favorece este picor”.

El picor en el cuerpo por estrés no debería obviarse nunca, ya que condiciona en menor o mayor medida el día a día de quienes lo sufren, afectando a su calidad de vida y a aspectos como la productividad y la calidad del sueño. Todo ello, a su vez, favorece y empeora los cuadros de depresión y ansiedad, generando más picor y creando un círculo picor-rascado que es difícil de romper.

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