25 consejos para un verano saludable

El verano es tiempo de sol, barbacoas, vacaciones y descanso, y ¿por qué no? Es tiempo de salud, cuidarse más, quitarse unos kilos y prevenir y hasta curar las enfermedades  es fácil en verano, inténtalo con Sport Life.
Yolanda Vázquez Mazariego -
25 consejos para un verano saludable
25 consejos para un verano saludable

 

No sé por qué el verano está asociado a kilos de más, resacas y abandono general, es como si relajarse implicara hábitos de vida poco saludables. Para Sport Life es lo contrario, el verano es tiempo de oportunidades para cuidarse un poco más, entrenar y descansar y hasta adelgazar comiendo más sano y mejor. ¿Cómo se puede conseguir un verano saludable? Pues aquí tienes una lista de ideas para reforzar tu salud aprovechando la llegada del calor y las vacaciones.

1. ¿Sabes que también puedes intoxicarte con frutas y verduras? Las frutas sin lavar y las ensaladas de hojas verdes mal lavadas han pasado a ser el mayor riesgo de infecciones alimentaria, y no sólo en áreas donde se riegan los campos de cultivo con aguas contaminadas, las contaminaciones con E. coli, pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo y con productos con garantía sanitaria. Por eso es muy importante que laves todo lo que vayas a comer crudo, peles las frutas o evites comer lo que no puedes lavar o pelar.

2. Agua que has de beber, asegúrate su fe. El agua no está siempre tratada, igual que no se te ocurre beber agua del grifo cuando viajas a destinos exóticos no te pongas a beber agua de la primera fuente que encuentras cuando vas corriendo por una ruta de montaña, y aún hay más peligro si bebes agua del río, con la excusa montañera de que es agua de las nieves fundidas del invierno ¿es que acaso no has visto las vacas en el bucólico prado? Es verdad que hay estómagos a prueba de infecciones, con una flora bacteriana bien armada que anula a muchos de los microrganismos  patógenos, son esas personas que van a cualquier lugar del mundo y son los únicos que no caen con diarrea en todo el viaje, pero aun así, no hay que arriesgar y más vale prevenir.

3. No te creas lo que ves en el "Último superviviente". Si te gusta la alimentación natural, seguro que has leído o visto en programas que se puede hacer una ensalada con dientes de león y ortigas, que las raíces de los juncos son comestibles o que el jugo de flores de saúco está delicioso, pero si no conoces bien las plantas puedes confundirlas con otras tóxicas y provocar un envenenamiento, o recogerlas en zonas con alta contaminación ambiental y acabar con un intoxicación por metales pesados. Mejor no arriesgarte si no te vas a morir de hambre.

4. Cuidado con las bayas de colores. El verano es tiempo de moras, fresas salvajes, frambuesas, arándanos, etc. Son alimentos del campo muy ricos en vitaminas, minerales, fibras, antioxidantes, etc. ¡Y son gratis! Generalmente son fáciles de identificar y puedes hacer tu propia cosecha para congelar o hacer mermeladas cada año como siempre, pero como en el punto anterior, no te arriesgues a coger bayas de colores que no conoces, la mayoría de las desconocidas son venenosas, por eso no son populares, tampoco te fíes porque veas que se las están comiendo los pájaros o las vacas, pueden ser peligrosas para ti y beneficiosas para ellos.

5. Lávate las manos. Las buenas costumbres de la infancia tienen mucho sentido común, lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño es la mejor manera de evitar infecciones de todo tipo. No hace falta llevarlo a extremos, basta conservar las costumbres higiénicas cada día y prestar más atención al viajar o cuando el calor aprieta.

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6. Aprovecha para dormir. Los días largos acortan el periodo de descanso nocturno, es más fácil madrugar y más difícil acostarse temprano, si no duermes suficientes horas, aprovecha para dormir la siesta, para añadir unas horas de desconexión mental cuando más calor hace y menos cosas se pueden hacer. La siesta del verano es una costumbre muy saludable, siempre que no supere la hora de sueño, que se haga en un lugar cómodo que no destroce tu espalda y que no sustituya a las 6-7 horas de descanso nocturno y te permita dormir bien.

7. Pon el reloj para madrugar. Sí, hay que aprovechar el verano para dormir más, pero no es una excusa para levantarse a la hora de comer cada día y vivir la "vida loca" cada noche. Los ritmos circadianos de nuestro cerebro se adaptan a la luz solar, y en verano es cuando más horas de luz disponemos, por eso hay que levantarse con el sol y no dejar que se nos peguen las sábanas. Levantarse tarde también está asociado a la acumulación de grasa en la cintura, a los problemas cardiovasculares, al síndrome metabólico y a la depresión; y si encimas tienes resaca, multiplica por 10 estos síntomas y añade los problemas asociados al abuso del alcohol que van a continuación.

8. Controla el alcohol. Las cañas, los mojitos, los carajillos, la sangría… ¿por qué hay tanta oferta de bebidas alcohólicas durante el verano? Sí, lo sé son vacaciones pero no es excusa para la barra libre de alcohol, se pueden disfrutar de los beneficios cardiosaludables de la cerveza y el vino tinto, pero basta un vasito al día para conseguirlo, un verano de borracheras no te hará ser más feliz.

9. Deja de fumar durante el verano. Sí, es posible acabar con los malos hábitos en verano, especialmente aquellos como fumar que están asociados al estrés y la ansiedad del trabajo, las rutinas, los problemas, etc. Prueba a dejarte la cajetilla en casa e irte a disfrutar de unas vacaciones en la montaña o en una playa alejada donde no haya tentaciones ni humos, verás como es más fácil salir de la adicción cuando el sol brilla a tu alrededor.

10. Deja tus dependencias en casa. Casi todos somos adictos a algo: al móvil, al correo electrónico, a la tele, a las noticias, o al chocolate. El verano es tiempo de desconexión total, olvídate de estar al día y conectado al Facebook o al twitter, de nada vale que sepas los "me gusta" del amigo del colegio si no sabes los "me gusta" ni "sigues" a la persona que tienes al lado.

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11. Disfruta de los pequeños placeres. No necesitas dinero para pasarlo bien. Aunque este año no te vayas de vacaciones en crucero sino al pueblo de los abuelos, volver a tus orígenes tiene su lado positivo, volver a descubrir lo felices que éramos montando en bici por la "cuesta del molino" o recoger las ciruelas y los tomates del huerto del "tío Aurelio". ¿A qué no te parece tan mal plan ahora que lo piensas?

12. Y vuelve a tus instintos básicos. Ay, que todos sabemos de lo que hablo, no hace falta que sea más explícita. No son los años ni los kilos ni la crisis los culpables de acabar con tu vida sexual, la mayoría de las veces es la falta de tiempo la que hace que no cuidemos a la pareja y nos olvidemos de que compartir risas, caricias y placeres es gratis y alarga la vida.

13. Cambia tu postura. En vacaciones no tenemos que llevar trajes ni zapatos incómodos, es buen momento para crear buenos hábitos posturales. Puedes descalzarte en la playa o llevar calzado anatómico que simula la forma natural de andar descalzo, enderezando tu espalda y obligándote a una pisada correcta. Ahora tienes tiempo para practicar Pilates o Yoga, so simplemente mírate en el espejo o examina tus fotos para detectar tus ‘posturitas’ como inclinar la cabeza a un lado, adelantar una pierna, desequilibrar la cadera, no meter barriga, sacar chepa, etc.,

14. Corazones de verano. El verano es el mejor momento para mejorar nuestra salud cardiovascular y añadir años de vida, bien para mantenernos sanos cuando todo está bien como para recuperar la salud cuando hay señales de alarma como colesterol, triglicéridos, hipertensión, etc. En verano hay muchas cosas que cuidan el corazón:  te olvidas del trabajo, desconectas de los problemas, disfrutas de las risas y buen ambiente con amigos y familia, tienes tiempo para tus deportes favoritos, respiras aire puro, viajes, conoces otras culturas, comes mejor, te enamoras, etc. El verano es tiempo de corazón contento, aprovéchalo.

15. Ojito con el sol. Como no decidas irte al hemisferio Sur, es difícil librarte de los rayos de sol en verano y como ya sabes, la incidencia de cáncer de piel aumenta cada año, no se sabe si por el abuso que hemos hecho tomando el sol sin precaución o por el daño a la capa de ozono. El caso es que un poco de sol es bueno, y en verano no sólo nos da buen color, también aumenta la producción de vitamina D, previene enfermedades como la esclerosis múltiple, mejora los problemas cutáneos y hasta sube la testosterona y nos pone de buen humor… Pero tomar el sol sin precaución es peligroso, es más cada vez se recomienda tomar menos el sol y extremar las medidas de protección, especialmente en el caso de las personas deportistas que entrenan al aire libre y suelen tener color moreno todo el año y piensan que están protegidas permanentemente, no te confíes y cuida tu piel.

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16. Protege tu ADN. El envejecimiento celular está marcado por nuestro ADN, parte es genético pero otra parte es ambiental y en las células se ganan las batallas entre los radicales libres que nos atacan y los antioxidantes que nos protege. En verano parecemos más jóvenes, se nos olvidan las ojeras, las arrugas y hasta los kilos, el relax y la felicidad también nos rejuvenecen y aumentan la eficacia de los antioxidantes, cárgate tu mochila celular de energía positiva para que tus células sobrevivan al largo invierno.

17. Juega con tu memoria.  Es importante poner en marcha tu cerebro como si de un músculo se tratara, no dejes de entrenarlo toda la vida, e igual que no dejas de hacer tu deporte en vacaciones, tampoco debes olvidarte de poner en marcha tu máquina de pensar cada día y estimularla, desde practicar idiomas cuando viajas a jugar al ajedrez en la playa, hay mucho donde elegir, ya sea en formato papel o digital: sopas de letras, crucigramas, sudokus, juegos de cartas, ajedrez, etc., sólo o en compañía.

18. Controla la glucosa. No hay que tener diabetes para estar preocupado por los niveles de glucosa en sangre, cada vez hay mas casos de enfermedades pre-diabéticas como el síndrome metabólico y que si se detecta a tiempo se puede revertir con ejercicio y una buena alimentación para perder el peso y la grasa abdominal y mantener los niveles de glucosa estables antes de que la insulina se rebele sin remedio. Se puede disfrutar del dulce sin abusar de un exceso de azúcares refinados y de alimentos con alto índice glucémico, el verano es tiempo de helados, pero no de dulces a todas horas.

19. Pon en forma tus defensas. Antes el invierno era la época de gripes y el verano la de buena salud… Ahora no y las gripes y catarros de verano sean las que más duran. ¿Por qué? Porque abusamos de la tecnología del frío, y cuando uno llega sudando a casa o al coche pone el aire acondicionado a tope o duerme a pierna suelta a 18ºC, cuando en invierno tenemos la temperatura a 22ºC en casa. Así las defensas andan locas, recupéralas de forma natural, deja que tu cuerpo se adapte a las temperaturas estivales progresivamente, verás como tienes un termostato que te mantiene a 37ºC sin problemas.

20. Acaba con las infecciones digestivas. Por cada grado que aumenta la temperatura aumenta un 17% las probabilidades de infecciones gastrointestinales graves, generalmente causadas por la bacteria E. coli. Extremar las precauciones evitando tomar alimentos en mal estado o que no hayan seguido la cadena de frío es la mejor manera de cuidar tu salud digestiva.

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21. Atención con las otras infecciones. Por la misma razón anterior, en verano aparecen muchas "itis": otitis, cistitis, gastroenteritis, etc. Si tienes especial tendencia a alguna infección veraniega, extrema las precauciones: elimina el agua de tus oídos después de nadar, cámbiate el bañador mojado por uno seco, bebe más líquidos para limpiar la vejiga y no retengas la orina por mucho tiempo, etc.

22. Evita los hongos. Ya sabes que las piscinas o los lugares donde hay agua estancada y sucia son fuente de infecciones por hongos como el que provoca el pie de atleta. Llevar zapatillas y no andar descalzos en estos lugares, secar bien los dedos de los pies antes de ponerse calzado cerrado, lavar las chanclas y zapatillas, etc., reducen los riesgos de infecciones. Y ya de paso reduce el riesgo de infecciones por herpes virus, pasar mucho tiempo al sol, no hidratarte adecuadamente o dormir pocas horas disminuye tus defensa y reactiva a este fastidioso virus y hace que aparezcan las ampollitas en mucosas y otras zonas.

23. Fortalece tu sistema digestivo.  No siempre hay infección cuando aparecen problemas digestivos en verano, hay personas con estómagos delicados que sufren todo tipo de problemas con el calor o los cambios de agua, alimentos y de hábitos en vacaciones como: diarreas, estreñimiento, malas digestiones, gases, etc. Si es tu caso, educa a tu sistema digestivo, es imprescindible ir al baño todos los días, aunque no estés en tu casa y te cueste, y evita los cambios bruscos de temperatura, mantén seca la zona de la barriga, cuida tu flora intestinal, haz 5 comidas al día ricas en alimentos naturales, etc.

24. Respeta las horas de la digestión. ¿Te acuerdas de las dos horas que te hacían esperar para bañarte después de comer? Pues no pierdas las buenas costumbres y saltes al agua después de una buena paella. Los cortes de digestión siguen siendo la mayor causa de ahogamientos y rescates de salvamento, así que no pongas en peligro tu vida y la de los salvavidas por no saber esperar.

25. Protege tus ojos.  Igual que no se nos ocurre ponernos bajo el sol sin protección solar, tampoco debemos salir sin gafas de sol en verano y llevar gorras con visera para proteger la salud ocular, especialmente a la hora de hacer deporte. En la montaña con la altitud los rayos solares son mucho más dañinos, y lo mismo ocurre en el agua que actúa como un espejo reflejando parte de la radiación solar desde abajo, algo a lo que nuestros ojos no están acostumbrados.

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→ Niños: vacaciones seguras

Es difícil controlar a los niños en vacaciones, más si estás fuera de tu casa y no cuentas con las medidas a prueba de niños habituales, pero en verano se multiplican los accidentes caseros con niños, bien por golpes por falta de medidas de protección como por intoxicaciones con productos higiénicos o farmacéuticos o los riesgos asociados a la piscina y el mar. Es inevitable que los niños jueguen y aprovechen el verano, mucho mejor que tenerlos en casa jugando a las "maquinitas", pero recuerda que son niños, se les van a ocurrir mil travesuras y la única forma de evitarlas es estar cerca de ellos, participando en sus juegos y adelantándote al peligro. Está claro que no vas a tener las vacaciones de ensueño en una hamaca si tienes hijos, pero diviértete con ellos, recupera tu infancia y vuelve a hacer castillos de arena, haz del jardín o la piscina un campo de entrenamiento multi-deporte, o haz de una excursión por la montaña una búsqueda con el mapa de los tesoros. Son tus hijos, no están ahí para amargarte la vida sino para protegerlos y disfrutarlos.

Hidrata a cada edad. Los niños no suelen ser conscientes de la deshidratación, corren, sudan y no paran y es difícil pararlos, lo normal es que no beban líquidos hasta la hora de las comidas y cuanto más pequeños, más difícil es controlarles la ingesta de líquidos. Tenlo en cuenta para que tomen cada 2 horas como mínimo agua y bebidas con sales, o frutas del verano que son muy ricas en agua y les hidratan y alimentan cada vez. También puedes hacer polos de zumos de frutas para congelar y así controlas los das una alegría sin añadir azúcares a su alimentación.

Protege su piel. El daño solar en la infancia es doble porque los mecanismos de defensa de las células frente a los daños de los rayos solares aún no están formados. Una quemadura solar en la infancia es un riesgo para toda la vida que debe ser controlada por especialistas.  A los peques hay que protegerlos del sol, especialmente si son de piel pálida, no bastan con las cremas de factores de protección para niños, la ropa y los gorros, pero sin extremismos, lo mejor es evitar el sol del verano hasta los 3-4 años, aprovecha las últimas horas de la tarde para ir a la playa con ellos y no te descuides en la ciudad o la montaña.

→ Consejos anti-picaduras

No te muevas. Ante cualquier insecto peligroso, la mejor arma es la inmovilidad, no eres una apetecible flor por lo que cuando te agitas estás activando el instinto de supervivencia de una abeja o una avispa, picarte o morderte es su defensa, si no te mueves no atacará.

Evita las picaduras de mosquito. Utiliza redes anti-mosquito en la ventana, aparatos de ultrasonidos, pulverizadores específicos, velas, etc. Una picadura de mosquito es molesta pero si encima tienes una reacción alérgica te puede amargar las vacaciones, y si estás en un país con riesgo de malaria… no confíes sólo en la vacuna profiláctica, mejor evita que te piquen.

Cuidado con los animales con veneno. Medusas, serpientes, escorpiones, escolopendras, arañas, etc., las películas de terror han explotado nuestras fobias, pero en realidad, la mayoría son inofensivos, y salvo que se vean en peligro no atacan. Si aun así tienes la mala suerte de sufrir una mordedura peligrosa, ya sabes que tienes que ir rápidamente a un centro de salud, allí sabrán lo que hay que hacer.

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