La razón por la que siempre debes preferir comer una naranja que hacerla zumo

Todo lo que se te escapa de salud según exprimes esta fruta
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La razón por la que siempre debes preferir comer una naranja que hacerla zumo
La razón por la que siempre debes preferir comer una naranja que hacerla zumo

Todos sabemos lo saludable que es la naranja, no sólo por la vitamina C (que hay frutas como el kiwi que la superan) sino también por ser, por ejemplo, ricas en tiamina y ácido fólico, dos vitaminas del grupo B esenciales para la salud del sistema nervioso. Además, la fibra que contiene la naranja nos ayuda a mejorar nuestras digestiones.

¿Pero esta riqueza nutricional se mantiene cuando en lugar de pelarla y comerla empleamos la naranja para hacernos un zumo? Pues desgraciadamente tenemos que deciros que la pérdida es muy notable (y ni hablamos del tema de la vitamina C que en contra de la leyenda está demostrado que resiste hasta 12 horas una vez exprimida la naranja) ya que buena parte de sus propiedades se “esconden” en la pulpa sobre todo en lo que se refiere a la fibra. La naranja entera aporta 1,7 gramos de fibra por 100 gramos de naranja que baja al 0’1/100 g en el caso del zumo de naranja. Y si además colamos el zumo pues bajará directamente al cero.

Pero hay otro efecto secundario muy a tener en cuenta. Y hablamos de ese enemigo oculto que es el azúcar. Una naranja de 200 gramos tiene aproximadamente 24 gramos de carbohidratos de los cuales 18 gramos son azucares simples. Por tanto, si nos hacemos el zumo con 3 naranjas estaríamos superando los 50 g diarios de azúcares simples que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Y ojo porque además este azúcar, formado por fructosa y glucosa, está ligado a la fibra. ¿Qué ocurre cuando queda sólo tras exprimir la naranja y perdemos la fibra? Pues que pasa a comportarse como si fuera azúcar añadido ya que es la fibra la que hace que el azúcar se absorba más lentamente y por lo tanto no se eleven bruscamente los niveles de glucosa en sangre. Así se evitan picos de glucemia y que no haya picos de insulina que que conviertan esta glucosa se transforme en grasa.

Por último, está el tema de la saciedad. Al quitar la fibra el zumo de naranja no sacia y produce picos de glucemia, que nos dejan más predispuestos a comer más, sobre todo dulces.

La razón por la que siempre debes preferir comer una naranja que hacerla zumo

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