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Respiración y tiempo de reacción: una pista para investigar
Un velocista espera el disparo de salida. Un portero, el lanzamiento de un penalti. En ambos casos importa detectar una señal y responder deprisa. Un estudio publicado en iScience sugiere que esa rapidez también puede variar según el momento del ciclo respiratorio en que llega el estímulo.
Los investigadores de la Universidad Northwestern analizaron a 35 adultos de entre 18 y 33 años mientras realizaban una prueba de atención ante un ordenador. Universidad Northwestern
El trabajo incluyó un tamaño pequeño y una franja de edad muy concreta. Los participantes realizaron una prueba habitual en investigación del sueño y la atención, la Tarea de Vigilancia Psicomotora: tenían que pulsar la barra espaciadora en cuanto un cuadrado rojo cambiaba a amarillo. Un dispositivo situado bajo la nariz registraba el flujo de aire para identificar si estaban inspirando, espirando o en una pausa natural entre respiraciones. Mientras tanto, un sensor situado bajo las fosas nasales registraba el flujo de aire, de modo que los investigadores podían saber en qué punto exacto del ciclo respiratorio se producía cada respuesta.
Cada voluntario hizo la prueba dos veces, antes y después de dormir en el laboratorio, bien tras una siesta, bien tras ocho horas de sueño. Es un diseño experimental de laboratorio, no un seguimiento de población ni un ensayo clínico con una intervención de entrenamiento.
Al comparar las respuestas, el equipo observó que eran 41 milisegundos más rápidas de media durante la exhalación que durante la inhalación. También fueron unos 21 milisegundos más rápidas en las breves pausas respiratorias que al inspirar. Los tiempos más lentos aparecieron cerca del punto máximo de la inhalación. Estudio original, Universidad Northwestern
¿Sirve para salir más rápido en una carrera?
Aún no se sabe. Los participantes respondían con un dedo a un cambio de color; no eran deportistas reaccionando a un disparo, una pelota o un rival. Además, el estudio observó su respiración espontánea: no les pidió que exhalaran deliberadamente antes de actuar. Por tanto, los 41 milisegundos describen una diferencia en esa prueba y no una mejora que un atleta pueda sumar a su marca.
La relación entre respiración y respuesta parece depender también de la tarea. Otra investigación, publicada en PLOS Computational Biology, encontró respuestas más rápidas durante la inspiración en pruebas que exigían interpretar movimiento visual o expresiones faciales. Esa diferencia aconseja prudencia antes de convertir el resultado en una regla para todos los deportes.
La pregunta que abre el nuevo trabajo es interesante: ¿puede el momento de la respiración influir en acciones deportivas concretas? Para responderla harán falta experimentos con deportistas, gestos reales y pruebas que comparen si modificar voluntariamente la respiración cambia el resultado.
