Ha llegado el momento. El entrenamiento está hecho. Queda aguantar los nervios y prepararse para disfrutar de los frutos de tantas sesiones de preparación para el gran día. Las horas previas a la carrera no son fáciles de afrontar. Te comen la tensión y las dudas. Desde aquí vamos a ayudarte a planear bien el sábado. El domingo será ya cosa tuya.
- La mañana del día anterior a la prueba no es momento de entrenar. Si notas que tu cuerpo pide moverse, no excedas los veinte minutos de activación. Haz algún ejercicio muy suave. Mucho más importante será el descanso y un desayuno alto en carbohidratos, que hay que llenar el tanque.
- La hora de comer se convierte en otro momento crucial: ¿qué ingiero? Sencillo. Una nueva ingesta de carbohidratos y proteínas bajas en grasas sería lo indicado. Pasta integral, arroz y pollo son los clásicos que nunca fallan.
- Tras el gran secreto español de la siesta, relájate y prepara el equipamiento a conciencia: ropa, dorsal, geles, zapatillas, cremas antirozaduras…
- Y no olvides los imperdibles, no te vayas a poner a revolver el costurero a las 7 am.
- Película o libro con toque deportivo tampoco vendrá mal como acicate mental. Busca en tu plataforma de series algún documental sobre la vida de algún deportista que admires.
- Ni se te ocurra tomar cafeína a partir de aquí. Mucha agua y algo ligero de merienda. Puede ser lugar para ese plátano que tenías preparado.
- Y has llegado a la cena. Ante todo, viandas ligeras y de fácil digestión. Es la última gota de tu reserva de carbohidratos, pero no te pases.
- El sueño será tu mejor consejero antes de la carrera. Controla los nervios y fíjate en tu despertador.
- Desayuna ligero. Sin fibra ni zumos cítricos que pudieran irritar el sistema digestivo. No tomes ningún suplemento que no hayas testado antes en tu organismo. Visualiza la carrera. Cierra la puerta tras de ti… ¡¡¡Y a disfrutar!!!
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