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Algunos medicamentos cambian el intestino durante años
Hablamos de microbiota, salud digestiva y deportistas, evitando alarmismo: este estudio muestra asociaciones entre determinados medicamentos y cambios duraderos en el microbioma, pero no significa que esos medicamentos sean perjudiciales ni que haya que dejar de tomarlos.
Algunos medicamentos pueden cambiar tu microbiota intestinal durante años, incluso después de dejar de tomarlos
Un estudio con más de 2500 personas encuentra que antibióticos, antidepresivos, betabloqueantes y fármacos para reducir la acidez, entre otros, pueden dejar una huella prolongada en las bacterias intestinales
Cuando hablamos de microbiota intestinal solemos pensar en alimentación, fibra, ejercicio o estrés. Pero hay otro factor que puede influir mucho más de lo que imaginábamos: los medicamentos que hemos tomado en el pasado.
Un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto de Genómica de la Universidad de Tartu, en Estonia, ha encontrado que algunos medicamentos pueden estar asociados con cambios en la composición de la microbiota intestinal años después de haber dejado de tomarlos. El trabajo analizó muestras de heces y registros de medicación de más de 2.500 participantes del biobanco estonio.
Los resultados son especialmente interesantes porque muestran que la historia farmacológica de una persona podría ser un factor importante para entender por qué su microbiota es diferente a la de otra persona, incluso cuando ambas tienen hábitos de vida similares.
No solo los antibióticos afectan a la microbiota
Los antibióticos son probablemente los medicamentos que más asociamos con alteraciones de la flora intestinal. Su efecto tiene sentido: están diseñados para eliminar bacterias y pueden afectar también a parte de las bacterias beneficiosas del intestino.
Sin embargo, el nuevo trabajo amplía considerablemente la lista.
Los investigadores encontraron asociaciones entre cambios en el microbioma y diferentes grupos de medicamentos, entre ellos antibióticos, antidepresivos, betabloqueantes, inhibidores de la bomba de protones —utilizados para reducir la acidez del estómago— y benzodiacepinas. En algunos casos, las diferencias en las bacterias intestinales seguían siendo detectables años después de haber terminado el tratamiento.
Uno de los resultados que más llamó la atención de los investigadores fue el relacionado con las benzodiacepinas. Su asociación con determinados cambios en la microbiota fue comparable a la observada con antibióticos de amplio espectro.
La microbiota puede guardar "memoria" de los medicamentos
La investigación plantea una cuestión importante para la ciencia de la microbiota.
Hasta ahora, muchos estudios que analizan la relación entre microbioma y salud tienen en cuenta principalmente los medicamentos que toma actualmente una persona. Sin embargo, estos resultados sugieren que también habría que conocer qué medicamentos ha tomado en el pasado.
Esto puede ser especialmente relevante cuando se intenta estudiar si determinadas alteraciones de la microbiota están relacionadas con una enfermedad, la alimentación o el estilo de vida. Parte de esas diferencias podrían estar relacionadas con tratamientos farmacológicos recibidos meses o incluso años antes.
La historia de tus medicamentos podría formar parte de la historia de tu microbiota.
¿Qué significa esto para los deportistas?
Para una persona que entrena con frecuencia, la microbiota intestinal es especialmente interesante porque participa en procesos relacionados con la digestión, el metabolismo y el sistema inmunitario. El microbioma también está relacionado con la forma en que nuestro organismo procesa determinados nutrientes y con el entorno intestinal.
Pero conviene poner el resultado en contexto: este estudio no demuestra que tomar estos medicamentos vaya a perjudicar el rendimiento deportivo ni que las alteraciones observadas sean necesariamente negativas.
Lo que demuestra es que existe una asociación entre el uso de determinados medicamentos y diferencias en la composición del microbioma, algunas de ellas persistentes. Por tanto, todavía queda por determinar qué consecuencias funcionales concretas tienen esos cambios.
Esto es importante porque no debemos interpretar el estudio como una razón para abandonar un tratamiento médico. Si un deportista necesita un medicamento, debe seguir las indicaciones de su médico.
Un medicamento no siempre afecta igual a todo el mundo
Otro resultado interesante es que los investigadores observaron diferencias incluso entre medicamentos pertenecientes a una misma familia.
Por ejemplo, algunos fármacos utilizados para tratar problemas similares no mostraron exactamente el mismo patrón de asociación con las bacterias intestinales. Esto indica que estudiar únicamente las categorías generales de medicamentos puede ser insuficiente y que será necesario analizar los efectos de cada principio activo con mayor precisión.
¿Podemos cuidar nuestra microbiota después?
Aunque el estudio no permite establecer una estrategia concreta para "revertir" los cambios producidos por los medicamentos, sí refuerza una idea que cada vez tiene más peso: la microbiota es dinámica y está influida por muchos factores a lo largo de nuestra vida.
La alimentación, el ejercicio, el estrés, el sueño, las enfermedades y los tratamientos farmacológicos forman parte de ese ecosistema.
Para un deportista, esto supone mirar la salud intestinal desde una perspectiva más amplia. No se trata únicamente de tomar probióticos o de añadir un alimento concreto a la dieta, sino de mantener unos hábitos que favorezcan una microbiota diversa y saludable: alimentación variada, suficiente fibra, alimentos vegetales y fermentados, actividad física regular, buen descanso y un uso responsable de los medicamentos.
Y hay una última enseñanza importante de este estudio: lo que hicimos hace años puede seguir influyendo en nuestro organismo mucho después.
La microbiota, mucho más que las bacterias que tienes hoy
Los investigadores concluyen que los medicamentos utilizados en el pasado deberían tenerse en cuenta en futuros estudios sobre microbiota. Las huellas que dejan podrían ayudar a explicar algunas de las diferencias individuales que observamos entre personas.
Para quienes entrenamos, comemos pensando en nuestra salud y buscamos mantenernos activos durante muchos años, el mensaje es interesante: cuidar la microbiota no consiste solo en lo que haces hoy; también es el resultado de una historia de alimentación, estilo de vida, salud y tratamientos.
Fuente bibliográfica:
Aasmets O, Taba N, Krigul KL, et al. A hidden confounder for microbiome studies: medications used years before sample collection. mSystems. 2025;10(10). DOI: 10.1128/msystems.00541-25.
