Nutrición y deporte

La obesidad podría eliminar una defensa natural frente al cáncer de mama

Un estudio publicado en Science identifica una molécula producida por las células grasas de la mama que favorece la eliminación de células tumorales. En modelos preclínicos, la obesidad redujo esta señal protectora.

Yolanda Vázquez Mazariego

7 minutos

La obesidad podría eliminar una defensa natural frente al cáncer de mama

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La obesidad se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer de mama, pero los mecanismos que explican esta asociación todavía no se conocen por completo.

Una nueva investigación del Huntsman Cancer Institute de la Universidad de Utah aporta una posible explicación: el tejido mamario con obesidad produciría menos cantidad de una molécula que ayuda a destruir células dañadas o cancerosas.

El trabajo, publicado en la revista científica Science, no demuestra que adelgazar prevenga por sí solo el cáncer de mama ni que una dieta concreta pueda aumentar esta molécula. Se trata de una investigación preclínica que abre una nueva vía para estudiar la relación entre tejido adiposo, metabolismo y cáncer.

 

Una molécula producida por la grasa mamaria

 

El tejido mamario está formado, en buena parte, por células grasas llamadas adipocitos. Estas células no son simplemente un depósito de energía: también liberan moléculas que pueden influir en el entorno que las rodea.

El equipo dirigido por Keren Hilgendorf y Meghan Curtin estudió las diferencias entre adipocitos procedentes de tejido mamario con características de normopeso y adipocitos asociados a obesidad. Identificaron una molécula lipídica, denominada 9S-HODE, que aparece en mayor cantidad en el tejido adiposo mamario más saludable.

El 9S-HODE pertenece al grupo de los oxilípidos, moléculas derivadas de los ácidos grasos que participan en diferentes procesos biológicos. En este caso, los investigadores observaron que podía favorecer un tipo de muerte celular llamado ferroptosis.

 

¿Qué es la ferroptosis?

La ferroptosis es una forma de muerte celular relacionada con el metabolismo del hierro y la oxidación de los lípidos. Es uno de los mecanismos que el organismo puede utilizar para eliminar células dañadas.

En los experimentos, el 9S-HODE alteró la regulación del hierro dentro de las células cancerosas y favoreció su muerte. Dicho de forma sencilla: la molécula parece ayudar al tejido mamario a eliminar determinadas células potencialmente peligrosas antes de que puedan crecer y formar un tumor.

 

¿Qué cambia con la obesidad?

 

Los investigadores observaron que los adipocitos procedentes de tejido mamario asociado a obesidad producían menos 9S-HODE que los adipocitos de tejido más delgado.

En modelos preclínicos, esta menor producción se relacionó con una menor capacidad para inducir la muerte de células cancerosas. Además, cuando los científicos aumentaron la cantidad de 9S-HODE en modelos de obesidad, observaron una reducción del crecimiento tumoral.

La hipótesis que plantea el estudio es relevante porque cambia ligeramente la manera de mirar la relación entre obesidad y cáncer:

La obesidad no solo podría favorecer el crecimiento tumoral mediante señales inflamatorias, metabólicas u hormonales. También podría eliminar algunas de las defensas naturales que ayudan a controlar las células dañadas.

Aun así, los propios investigadores subrayan que se trata de un primer descubrimiento y que queda mucho trabajo por hacer. El 9S-HODE podría convertirse en el futuro en una vía terapéutica, pero todavía no es un tratamiento ni una herramienta de prevención disponible.

 

¿Qué significa esto para las personas que hacen deporte?

 

El ejercicio no debe plantearse como una “cura” contra el cáncer

La investigación no estudia directamente si correr, hacer fuerza, montar en bici o practicar otro deporte modifica los niveles de 9S-HODE. Por tanto, no podemos afirmar que una sesión de ejercicio aumente esta molécula ni que el deporte neutralice el riesgo asociado a la obesidad.

Lo que sí sabemos es que la actividad física forma parte de un estilo de vida relacionado con una mejor salud metabólica y que ayuda a controlar factores como:

  • exceso de grasa corporal;
  • resistencia a la insulina;
  • capacidad cardiorrespiratoria;
  • masa muscular;
  • salud cardiovascular;
  • funcionalidad y calidad de vida.

Por eso, el mensaje para el deportista no debería ser “entrena para evitar el cáncer”, sino:

Entrena para mejorar tu salud metabólica, mantener músculo y favorecer un peso corporal saludable sin caer en dietas extremas.

 

La grasa corporal importa, pero no es toda la historia

 

La obesidad es un factor que puede aumentar el riesgo de varios problemas de salud, incluido el cáncer de mama, especialmente después de la menopausia. Sin embargo, el peso corporal no determina por sí solo el riesgo individual.

También influyen:

  • edad;
  • genética;
  • antecedentes familiares;
  • consumo de alcohol;
  • exposición hormonal;
  • calidad del sueño;
  • actividad física;
  • composición corporal;
  • salud metabólica;
  • factores reproductivos y ambientales.

Además, una persona puede tener un peso aparentemente normal y presentar alteraciones metabólicas, mientras que otra con más masa muscular puede tener un índice de masa corporal elevado sin presentar el mismo perfil de riesgo.

 

Para el deportista, mejor hablar de composición corporal

 

En lugar de perseguir únicamente un número en la báscula, conviene prestar atención a:

  • Masa muscular: mantenerla es importante para la funcionalidad y el envejecimiento saludable.
  • Grasa visceral: tiene más relevancia metabólica que la grasa subcutánea aislada.
  • Fuerza y capacidad aeróbica: son indicadores útiles de salud y funcionalidad.
  • Hábitos sostenibles: alimentación suficiente, descanso, actividad física y recuperación.

 

Alimentación: qué podemos decir y qué no

 

El estudio no demuestra que tomar un alimento concreto —ni aceite de oliva, pescado azul, frutos secos, aguacate o suplementos de omega-3— aumente directamente el 9S-HODE en el tejido mamario.

Por tanto, sería incorrecto presentar una receta o un suplemento como una forma de activar esta defensa frente al cáncer.

Sí podemos utilizar el estudio como una oportunidad para recordar los pilares de una alimentación que favorece la salud metabólica:

1. Prioriza alimentos vegetales variados: Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas aportan fibra, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.

2. Incluye grasas de buena calidad: El aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas y el pescado azul pueden formar parte de una alimentación saludable.

3. Asegura suficiente proteína: En personas que entrenan, la proteína ayuda a mantener y reparar la masa muscular. Conviene repartirla entre las comidas y combinar fuentes animales y vegetales según preferencias y necesidades.

4. No elimines los hidratos por miedo a engordar: Arroz, patata, avena, pan, pasta, fruta y legumbres son fuentes útiles de energía para entrenar. El objetivo es ajustar la cantidad al gasto y a la carga de ejercicio, no demonizar un grupo de alimentos.

5. Reduce el consumo habitual de alcohol: El alcohol es un factor de riesgo conocido para el cáncer de mama. Desde el punto de vista preventivo, cuanto menor sea su consumo, mejor.

6. Evita las dietas extremas: Las restricciones excesivas pueden favorecer pérdida de masa muscular, fatiga, peor recuperación y una relación poco saludable con la comida.

 

¿Perder peso podría ayudar a recuperar esta defensa natural?

 

Es una de las preguntas que plantea la investigación, pero todavía no tiene respuesta clínica.

Los experimentos sugieren que aumentar el 9S-HODE podría frenar el crecimiento tumoral en determinados modelos, pero no se ha demostrado que perder peso en humanos restaure automáticamente esta vía protectora.

Tampoco se ha establecido una cantidad de peso que produzca ese efecto ni una dieta específica capaz de conseguirlo.

Si una persona con obesidad necesita perder peso, lo recomendable es hacerlo con un enfoque individualizado que combine:

  • alimentación equilibrada;
  • actividad física progresiva;
  • entrenamiento de fuerza;
  • sueño suficiente;
  • seguimiento médico o nutricional cuando sea necesario;
  • objetivos realistas y mantenibles.

Especialmente en mujeres deportistas, perder peso no debería convertirse en comer cada vez menos. La falta de energía también puede perjudicar la salud hormonal, ósea, muscular y el rendimiento.

 

Lo que este estudio demuestra… y lo que todavía no

 

Sí demuestra, en modelos preclínicos:

  • Que los adipocitos mamarios producen 9S-HODE.
  • Que los adipocitos de tejido más delgado producen más cantidad que los asociados a obesidad.
  • Que esta molécula puede favorecer la ferroptosis de células de cáncer de mama.
  • Que aumentar el 9S-HODE redujo el crecimiento tumoral en modelos experimentales.

Todavía no demuestra:

  • Que adelgazar prevenga el cáncer de mama.
  • Que hacer deporte aumente el 9S-HODE.
  • Que una dieta concreta active esta vía.
  • Que tomar omega-3 o algún suplemento reproduzca el efecto.
  • Que el 9S-HODE sea ya un tratamiento para pacientes.
  • Que el mecanismo funcione igual en todos los tipos de cáncer de mama.

 

El mensaje para las mujeres que entrenan

 

Este estudio muestra que el tejido adiposo es un órgano activo y que la relación entre obesidad y cáncer es más compleja de lo que parece.

La grasa corporal no solo almacena energía: también libera señales que pueden modificar la inflamación, el metabolismo y el comportamiento de las células cercanas.

Pero el estudio no cambia las reglas básicas de la prevención. Para una persona físicamente activa, lo más útil sigue siendo:

  1. Entrenar de forma regular.
  2. Mantener la fuerza y la masa muscular.
  3. Evitar el exceso de grasa corporal sin obsesionarse con la báscula.
  4. Comer suficiente y variado.
  5. Dormir y recuperarse.
  6. Limitar el alcohol.
  7. Realizar las revisiones médicas y mamográficas recomendadas.
  8. Y una última idea importante: el deporte y la alimentación ayudan a cuidar la salud, pero no sustituyen las pruebas de detección ni el seguimiento médico.

 

Fuente bibliográfica original

Curtin MC, et al. Lean adipocyte oxylipin signaling restrains breast cancer through ferroptosis. Science. 2026. DOI: 10.1126/science.aea4287.

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