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¿Y si las "cooling breaks" que ha estrenado el Mundial tuvieran una intención no tan clara?

La fase final del Campeonato del Mundo estrena varias novedades técnicas que pudieran estar anticipando el futuro del fútbol.

Gerardo Centeno García-Rodrigo

2 minutos

Pausa de hidratación o "cooling break". (Imagen generada con ChatGPT)

El deporte, como todo en la vida, evoluciona y se adapta a los tiempos. Eso es innegable y, en muchas ocasiones, necesario. Por otro lado, existen cambios en la normativa deportiva que responden a otros intereses. En cualquier caso, deberá ser en último término el espectador quien decida si el giro de timón en el deporte que sostiene con su afición toma o no buen rumbo. Con ello, resulta normal que la FIFA pruebe las novedades antes de su generalización en todo el planeta fútbol; lo que no parece tan prudente es que el escenario escogido para los experimentos sea la cita más importante del deporte rey.

En la presente edición de la Copa del Mundo ya están más que asentados el VAR, las cinco sustituciones o el chip en el balón que indica si traspasa por completo la línea de gol; pero en lo que llevamos de campeonato nos estamos encontrando novedades recién llegadas

Algunas innovaciones son de carácter meramente técnico, como la posibilidad de que el VAR corrija un saque de esquina señalado erróneamente. Otras parecen apuntar a la clarificación de la labor arbitral, como el micrófono que portan los trencillas para explicar al público el porqué de sus decisiones más trascendentes. Pero existe un tercer grupo de innovaciones que no quedan del todo claras. ¿Quizá escondan un objetivo tan puramente económico que las hace aparecer ocultas tras medidas de aspecto inocente? Nos referimos a las pausas de hidratación en la mitad de cada tiempo.

A primera vista, la hidratación y el refresco redundan en beneficio del deportista, cuya seguridad debe ser siempre lo primero, por lo que parece una medida obvia. Sin perjuicio de que lo seguro sería no jugar a horas del día en las que el sol calienta a pleno rendimiento, la pausa sin duda viene bien. Pero debemos plantearnos una cuestión. ¿Por qué se ha establecido el cooling break como obligatorio con independencia del horario y lugar del partido? No pasemos por alto que esta fase final no se disputa en un solo país, sino en tres de enormes dimensiones. ¿También es necesario parar el partido en un estadio cubierto con climatización? ¿Y en otro situado al norte de Estados Unidos con temperaturas más que suaves en el termómetro?

El acercamiento de la FIFA al marketing deportivo estadounidense permite pensar a los más escépticos que el fútbol se encamina a un deporte de encuentros divididos en cuatro cuartos. ¿Por qué decimos esto? No hay más que estar atento a la pantalla del televisor cuando los jugadores y el equipo técnico se reúnen en la banda durante estas pausas. ¿Qué sale en la pantalla? Efectivamente, publicidad. Y el encuentro, todo muy bien coordinado, no se reanuda hasta que el último spot ha concluido. Anuncios en medio de un partido. Cuando nadie despega la vista del plasma. Brillante. Pero ¿qué opinan los aficionados de esto? ¿Cortar el ritmo de esta manera a un partido que no requiere medidas contra el calor es bueno para el deporte?

Cualquier novedad será bienvenida cuando llegue con ánimo de aportar al juego y al espectador, pero siempre explicada y probada en el tiempo y lugar que corresponda. Ahora mismo estamos viviendo la magia del Mundial; no queremos distraernos.

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