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El trofeo del Mundial que también persiguieron los ladrones

Antes de que España y Argentina peleen por levantar la Copa del Mundo, repasamos los episodios más sorprendentes del trofeo más codiciado del deporte.

Gerardo Centeno García-Rodrigo

3 minutos

El trofeo del Mundial que también persiguieron los ladrones. (Imagen creada con IA)

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El trofeo por el que lucharán las selecciones de España y Argentina en la final de Nueva York es, sin duda, el premio más codiciado en el mundo del futbol. Y no solo por los deportistas. También los ladrones han llegado a perseguir hacerse con la codiciada joya. De hecho, lo consiguieron hace años. Aquí tienes la historia del trofeo más importante del planeta.

El primer modelo de copa que se entregaba al país ganador del Mundial fue el trofeo Victoria, creado en 1930 con ocasión de la primera edición de la Copa del Mundo. Diseñado por el escultor francés Abel Lafleur, se componía de una copa octogonal de plata esterlina chapada en oro sostenida por una figura representativa de Niké, la diosa griega de la victoria. Con base de piedra lapislázuli, alcanzaba los 35 cm de altura y rondaba los cuatro kilos de peso. Su primer viaje la llevó a bordo del buque Conte Verde desde el norte de Niza hasta Uruguay, acompañando a las selecciones francesa, belga y rumana. Pese a los días de convivencia en el mar, el trofeo no se quedó con ninguno de estos combinados. El primer país en ganarlo sería el anfitrión del torneo, el conjunto charrúa.

Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, el trofeo se encontraba en Italia al haber ganado el país transalpino la edición de 1938. Para protegerlo en un eventual saqueo del ejército nazi, el presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Ottorino Barassi, llevó a Victoria a su casa para ser escondida bajo su cama en una vieja caja de zapatos. Terminada la contienda, el trofeo de había salvado. En 1946 fue renombrado como la Copa Jules Rimet, en honor del presidente de la FIFA .

Pero los amantes de lo ajeno seguían teniendo el codiciado trofeo en el punto de mira. En 1966, justo antes del inicio del Mundial de Inglaterra, Victoria fue robada durante una exhibición en el Salón Central de Westminster. Toda la policía londinense salió en búsqueda de los ladrones. Una semana después, un perro sabueso llamado Pickler encontró el trofeo envuelto en papel de periódico y oculto bajo un seto en Upper Norwood.

Las autoridades de la FIFA tomaron conciencia de que la copa del Mundial correría serios riesgos allá donde estuviera. Por ello, se decidió fabricar en secreto una réplica para ser entregada como original a las selecciones ganadoras. Esta réplica fue usada en varias ediciones, hasta que fue vendida en subasta.

En 1970, Brasil ganó por tercera vez el Mundial, por lo que el trofeo original sería de su propiedad conforme a las reglas establecidas en 1930. Pero en territorio carioca tampoco llegaría la ansiada seguridad para la copa. En 1983 fue nuevamente robada durante el transcurso de una muestra en Río de Janeiro. Cuatro hombres fueron juzgados y condenados, pero el trofeo no apareció. Todo apuntaba a que había sido fundido. En el año 2015, la base original fue hallada en un sótano del edificio de la FIFA en la ciudad de Zúrich. El misterio estaba servido,

Con el trofeo en propiedad de Brasil, la FIFA convocó un concurso para la realización de un nuevo trofeo que se entregaría en el Mundial de 1974. El diseño ganador fue el propuesto por el escultor italiano Silvio Gazzaniga representando a dos figuras humanas sosteniendo el planeta Tierra. Se le dio forma en Milán, resultando una talla de 36.8 cm de altura y 6 kg de peso, realizada en oro de 18 quilates. La base son dos anillos concéntricos de malaquita. Los nombres de los países que han ganado cada torneo desde 1974 están grabados en la parte inferior de la base. ¿Qué sucederá en 2038 cuando no quede espacio para inscribir el nombre del país vencedor? ¿Habrá un nuevo diseño?

Las nuevas reglas de la FIFA impusieron que, a diferencia de su predecesor, la copa actual no puede ser ganada definitivamente por ninguna selección. Entre las ediciones de Alemania 1974 y Corea del Sur-Japón 2002, los campeones resguardaron el trofeo original durante cuatro años, hasta el inicio de la siguiente fase final.

Pero los riesgos siguen vigentes. A partir de la edición de Alemania 2006, el equipo campeón solo recibe el trofeo de oro durante la ceremonia de la final. Posteriormente, se le otorgará una réplica.

En 2010, durante el Mundial de Sudáfrica, las réplicas del trofeo fueron robadas. La FIFA aseguró que el original no sufrió daños alguno. ¡Ojalá se cuidara a los deportistas tanto como a los costosos trofeos!

Ya habréis podido comprobar que no solo España y Argentina desean el trofeo de oro. Ojos de todo tipo se posan en la escultura. Esperemos que en Estados Unidos impere la seguridad. Lo importante será ganarlo en el campo con juego limpio y merecimiento. Todo lo demás no es deporte.

 

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