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Lo mejor y lo peor del Mundial 2026: historias, héroes y lecciones que deja la Copa del Mundo

Del histórico título de la selección española a las grandes revelaciones, las polémicas arbitrales, las estrellas, el fenómeno Vozinha y las tendencias que marcarán el futuro del fútbol. Todo lo que deja el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Gerardo Centeno García-Rodrigo

4 minutos

Lo mejor y lo peor del Mundial 2026: historias, héroes y lecciones que deja la Copa del Mundo. (Imagen generada con ChatGPT)

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¡Menudos dos días de celebración hemos pasado! Duelen las gargantas de corear el grito de CAMPEONES y los brazos de ondear banderas y bufandas. Pero la ocasión lo merecía. Ahora, ya que parece que todo vuelve a la normalidad, podemos detenernos un instante para echar la vista atrás y valorar todo lo que nos ha dejado este mundial que culminó con la selección española en lo más alto. La edición de Estados Unidos, México y Canadá ha tenido de todo. Luces, sombras y momentos para la historia. Vamos a resumir lo más destacado.

- El mundial con mayor número de selecciones y partidos de todos cuantos se han disputado comenzó dejando dudas sobre el interés de algunos choques de la fase de grupos, pero hay que admitir que en la inmensa mayoría hubo buena dosis de emoción.

- La presencia de países poco habituales, cuyo fútbol es desconocido para el gran público, cumplió su papel de otorgar ese punto romántico al deporte que tanto nos gusta. La selección de Cabo Verde se lleva la palma como equipo revelación y al que más gente animó con una sonrisa.

- Un ramillete de historias motivadoras dio luz a la primera fase del Mundial. El portero del citado combinado caboverdiano nos hizo recordar la magia del deporte. Vozinha, a sus cuarenta años y jugador de segunda división portuguesa, saltó al estrellato con su formidable actuación ante España y los siguientes encuentros de su selección. Las redes sociales lo evidencian. Comenzó el Mundial con 50.000 seguidores en Instagram y lo terminó con más de 22 millones.

- Por el contrario, los horarios de los partidos y los precios de las entradas han supuesto un freno para muchos aficionados. La venta de las localidades alcanzó cotas propias de subasta, lo que no ayuda a que el deporte más popular forme parte de los sueños de millones de personas.

- El marketing del deporte se ha hecho más que evidente en la edición mundialista que ha puesto el punto final en Nueva York. Pausas de hidratación que parecían responder más a los compromisos publicitarios que a los grados en el termómetro dejan entrever que el futbol está cambiando estéticamente. ¿Nos encaminamos a partidos de cuatro cuartos? ¿Son positivos esos parones para el juego?

- En cuanto a la política del fútbol, cualquier espectador ha formado ya su opinión respecto al uso que los líderes internacionales pretenden hacer de estos macroeventos. Que no olviden que se trata de deporte.

- En el terreno de juego, este Mundial no ha defraudado. Las estrellas del panorama futbolístico han dado la talla. Mbappé (Francia) se va con el trofeo de máximo goleador. Haaland (Noruega) y Kane (Inglaterra) han demostrado su tremenda eficacia en las áreas. Olise (Francia) es la estrella emergente. Vinícius brilló en algún partido y Cristiano Ronaldo volvió a ver puerta en una Copa del Mundo. Con su trayectoria y a los 41 años, el luso no tiene nada que demostrar. Hasta jugadores en los compases finales de su carrera, como Modrić (Croacia) o Lukaku (Bélgica), han dejado su sello en el que será su última cita mundialista.

- De Leo Messi casi no se sabe qué escribir. Ocho goles en la presente edición y finalista. A sus 39 años sigue rompiendo récords. Nadie se atreve a firmar su retirada.

- Pero si de alguien parece haber sido este Mundial es de los porteros. El nivel ha sido altísimo. Suzuki (Japón), Beiranvand (Irán) o Pickford (Inglaterra) han tenido actuaciones muy destacadas. Unai Simón (España) se ha llevado el Guante de Oro al recibir un solo gol en ocho partidos. Con el español, debería estar en lo más alto de la tabla de cancerberos el paraguayo Orlando Gill, con el mayor número de intervenciones decisivas.

El Balón de Oro se lo lleva Rodri (España), que junto a Olise (Francia) es el jugador que más futbol de calidad ha desplegado.

De polémicas arbitrales también nos deja servidos este Mundial. Es algo inherente al futbol. Ni el adelantado sistema VAR ni los balones con chip son capaces de terminar con las jugadas dudosas y las decisiones controvertidas. El gol de Portugal a Croacia o el enfado del conjunto egipcio ante Argentina harán correr durante tiempo ríos de tinta en los análisis.

También nos deja el Mundial la enseñanza de que algunos jugadores son capaces de dar ejemplo dentro y fuera del terreno de juego. Un claro exponente de que el deporte sirve para algo más que para cultivar el cuerpo lo ha dado el internacional español Borja Iglesias. Pese a sus pocos minutos en el campo, nos ha mostrado que la cultura, la alegría y el compromiso con los derechos humanos tienen cabida en una concentración mundialista.

Pero quizá lo más importante que nos deja esta Copa Mundial de 2026 es la prueba de que el equipo puede más que cualquier individualidad. Un plantel solidario, generoso y fiel a la idea de su entrenador será capaz de alcanzar todo lo que se proponga. El balón, como debe ser, ha sido justo en esta cita planetaria.

Ha ganado el mejor equipo. Sin ruido, sin malas artes. Con juego limpio, mentalidad ganadora y humildad.

Estamos deseando que llegue pronto 2030 para vivir un nuevo Mundial. Mientras tanto, ¡a seguir celebrándolo!

¡Gracias por seguir los secretos del Mundial en Sport Life!

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