Pablo Fernández es emprendedor tecnológico, inversor y deportista de resistencia. A lo largo de su carrera ha fundado compañías que han alcanzado más de mil millones de euros de facturación.
En paralelo ha construido una trayectoria deportiva única, con 6 récords Guinness y algunos de los mayores desafíos de natación en aguas abiertas del mundo. Convencido de que la salud es una de las herramientas más importantes para sostener el rendimiento a largo plazo, lleva años trabajando junto a médicos, nutricionistas y el equipo de be levels para optimizar su preparación física y mental.
Lejos de entender empresa y deporte como dos mundos separados, Pablo, portada del último número de Sport Life by be levels, los considera dos expresiones de una misma filosofía: disciplina, aprendizaje continuo y mejora constante. En esta entrevista hablamos sobre liderazgo, tecnología, salud y los hábitos que le ayudan a mantener un alto rendimiento tanto dentro como fuera del agua.
El deporte me enseña a construir mejores empresas y las empresas me ayudan a afrontar mejores retos
Mucha gente te conoce por tus récords Guinness, pero tú siempre dices que antes eres emprendedor que deportista. ¿Cómo conviven esas dos facetas?
Emprender es mi verdadera profesión y el deporte es mi gran escuela. Desde muy joven soñaba con crear empresas que aportaran algo diferente. He tenido la suerte de fundar compañías que han alcanzado cientos de millones de euros de facturación y hoy estoy viviendo una etapa apasionante construyendo empresas de inteligencia artificial como Clidrive.
Aunque puedan parecer mundos muy distintos, cuanto más tiempo llevo emprendiendo más claro tengo que los principios que hacen crecer una empresa son exactamente los mismos que permiten cruzar un océano: ilusión, preparación, disciplina, capacidad de adaptación y muchísima constancia.
Al final, tanto una empresa como una travesía de larga distancia son una prueba de resistencia. No suele ganar quien empieza más fuerte, sino quien es capaz de mantenerse durante más tiempo. Y hay algo que me encanta del deporte: me obliga a desconectar para volver a conectar.
Muchas de mis mejores ideas para las empresas han surgido nadando y algunos de mis retos deportivos nacieron mientras trabajaba
Gestionar empresas, entrenar cada día y mantener un alto nivel de energía parece complicado. ¿Cómo es realmente un día normal en tu vida?
Intento simplificar mucho mi vida. Entreno siempre a primera hora de la mañana, cuido especialmente el descanso y llevo años trabajando la flexibilidad metabólica mediante el entrenamiento, la nutrición y los ayunos. También intento ser muy disciplinado con mi salud. Igual que no me planteo dejar de entrenar, tampoco me planteo dejar de cuidar mi recuperación o hacer analíticas periódicas para entender cómo responde mi cuerpo.
En ese camino llevo años apoyándome también en be levels. Productos como el omega 3, la vitamina D3+K2 o el triple magnesio forman parte de mi rutina diaria porque me ayudan a mantener una buena base de salud y recuperación, siempre como complemento a una buena alimentación y nunca como sustituto.
Al final, los resultados no vienen de hacer algo extraordinario un día, sino de repetir durante años aquello que sabes que funciona
Has hablado muchas veces de que la salud es una ventaja competitiva. ¿Qué significa exactamente?
Durante muchos años pensaba que mi ventaja competitiva era trabajar más horas. Hoy creo que mi verdadera ventaja competitiva es tener la energía suficiente para tomar buenas decisiones cada día. Cuando fundas una empresa, lideras equipos o afrontas retos deportivos extremos, tu capacidad de concentración, de mantener la calma y de recuperarte rápidamente acaba siendo más importante que trabajar unas horas más.
En ese proceso también ha sido importante rodearme de profesionales y herramientas alineadas con esta forma de entender la salud, como el equipo de be levels, con quienes llevo años trabajando para optimizar mi rendimiento físico y mental. Por eso hoy veo la salud como una inversión y no como un gasto.
Cuanto mejor cuidas tu cuerpo y tu mente, mejores decisiones tomas y más tiempo puedes mantener un alto nivel de rendimiento
La rutina de Pablo Fernández con be levels
Por la mañana
-Entrenamiento a primera hora.
-Hidratación y planificación del día.
-Vitamina D3+K2: para mantener unos niveles óptimos de vitamina D y apoyar la salud muscular e inmunitaria.
Cada día
-Alimentación sencilla basada en comida real.
-Analíticas periódicas para entender cómo responde mi cuerpo.
-Omega 3 y triple magnesio como parte de mi rutina habitual para apoyar la recuperación, el sistema nervioso y la salud cardiovascular.
Durante la preparación de grandes retos
-Colágeno para cuidar articulaciones, tendones y ligamentos.
-Energy 3 durante los entrenamientos de mayor duración para mantener la hidratación y la energía.
Todo ello integrado dentro de una planificación global junto con médicos, nutricoonistas y el equipo de be levels
También eres inversor y asesor de emprendedores. Después de tantos años creando empresas, ¿qué buscas realmente en una persona?
Muchísimo menos talento del que la gente imagina y mucha más constancia. He conocido personas brillantísimas que abandonaban cuando llegaban las dificultades y otras aparentemente normales que terminaban construyendo compañías extraordinarias porque nunca dejaron de avanzar. Con el tiempo también he aprendido que liderar consiste menos en tener todas las respuestas y más en hacer las preguntas adecuadas, rodearte de gente mejor que tú y crear equipos donde todos puedan crecer. Las empresas siempre cambian.
Lo importante es construir personas capaces de adaptarse
En los últimos años también has llevado la tecnología al deporte con Cliswim. ¿Cómo nace esa idea?
Siempre he pensado que la tecnología puede ayudarnos a tomar mejores decisiones, tanto en una empresa como en el deporte. Junto a mi entrenador, Jorge Gómez, creamos Cliswim, un laboratorio de natación donde analizamos la técnica con herramientas de vídeo, biomecánica e inteligencia artificial para entender dónde puede mejorar cada nadador. Gracias a ese enfoque hemos conseguido mejoras de entre un 10% y un 15% en el rendimiento de muchos deportistas. Es una forma de trasladar al deporte la misma filosofía que aplico en las empresas: medir, aprender y mejorar continuamente.
Creo que cualquier persona que quiera progresar nadando debería hacerse al menos una vez un análisis técnico. Muchas veces pequeños cambios producen mejoras enormes
Has cruzado océanos, ríos y algunas de las aguas más exigentes del planeta. ¿Qué es realmente lo más difícil de un reto así?
Sin ninguna duda, la conversación que tienes contigo mismo. El cuerpo suele ser mucho más capaz de lo que creemos. Lo que realmente limita suele ser la mente cuando todavía quedan muchas horas por delante y empiezan las dudas. Con los años he aprendido a dividir cualquier gran objetivo en pequeñas metas. No pienso en cruzar un océano; pienso en dar la siguiente brazada.
Y esa filosofía también la aplico a las empresas. Cuando un proyecto parece enorme, lo importante es seguir avanzando un paso más cada día
En tus retos deportivos trabajas con médicos, nutricionistas y especialistas. ¿Qué has aprendido sobre salud que cualquiera puede aplicar?
La primera lección es que no existen los atajos. Todos buscamos el entrenamiento perfecto, la dieta o el suplemento perfectos, cuando la realidad es mucho más sencilla: entrenar bien, descansar bien y alimentarse bien. Una vez construyes esa base, entonces sí tiene sentido medir, hacer analíticas y complementar aquello que realmente necesitas. En la preparación de mis retos más exigentes también he contado con el apoyo de be levels, siempre dentro de una estrategia diseñada junto a médicos y nutricionistas. Los complementos pueden ayudarte a optimizar el rendimiento, pero nunca sustituyen los buenos hábitos.
La salud no consiste en hacerlo perfecto durante una semana, sino bastante bien durante muchos años
Después de fundar empresas, batir récords Guinness y vivir desafíos extremos, ¿qué significa hoy para ti el éxito?
Cuando era más joven asociaba el éxito a conse- guir una cifra o alcanzar una meta concreta: un récord del mundo, una facturación determinada o vender una empresa. Con el tiempo he descu- bierto que esas metas duran muy poco. Hoy el éxito consiste en disfrutar del camino, seguir aprendiendo y levantarme cada mañana con ilusión por construir algo nuevo.
Estoy viviendo una etapa especialmente bonita de mi vida. Tengo la suerte de compartirla con mi mujer y uno de nuestros mayores sueños es formar una familia y transmitir a nuestros hijos los valores que más nos han ayudado a nosotros: el esfuerzo, la disciplina, la fe y la importancia de cuidar la salud. También valoro mucho más el impacto que puedes tener sobre otras personas. Si mis empresas ayudan a mejorar una industria, si mis retos deportivos inspiran a alguien a cuidar su salud o a perseguir un objetivo que parecía imposible, entonces todo el esfuerzo habrá merecido la pena.
Al final, los récords se baten, las empresas evolucionan, pero los hábitos, los valores y el impacto que dejas en otras personas permanecen mucho más tiempo
