Correr

¿Fuerza o aeróbico, qué es mejor hacer antes para un corredor? ¡El orden influye!

El orden de los entrenamientos influye en el rendimiento. La respuesta es sencilla: si tu prioridad es mejorar como corredor, lo recomendable es correr primero y dejar la fuerza para después. Te explicamos la razón.

Redacción Sport Life

2 minutos

¿Fuerza o aeróbico, qué es mejor hacer antes para un corredor?

Quiero añadir gratis SportLife como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.

Activar ahora

Correr y entrenar fuerza son dos piezas fundamentales en la preparación de cualquier corredor. Mientras que el entrenamiento aeróbico mejora la resistencia y la capacidad de mantener el esfuerzo, la fuerza ayuda a generar más impulso en cada zancada, mejorar la economía de carrera y reforzar la musculatura frente a las exigencias del entrenamiento. Pero ¿por dónde empezar cuando toca hacer ambas cosas el mismo día?

La respuesta es sencilla: si tu prioridad es mejorar como corredor, lo recomendable es correr primero y dejar la fuerza para después, especialmente cuando tienes por delante una sesión exigente de series, cambios de ritmo o carrera a ritmo umbral.

El motivo es la fatiga. Un entrenamiento de fuerza intenso, sobre todo si incluye ejercicios de piernas, puede reducir la capacidad de producir fuerza y alterar la sensación de ligereza durante la carrera. Del mismo modo, acumular muchos kilómetros o realizar series intensas antes de levantar pesas puede limitar las cargas que manejas y dificultar una ejecución técnica correcta.

Sin embargo, no siempre es necesario elegir. Combinar ambos estímulos permite desarrollar una condición física más completa. La clave está en ajustar el orden a los objetivos: si buscas mejorar tu fuerza máxima o ganar masa muscular, conviene priorizar las pesas; si quieres rendir mejor en una competición de running, da preferencia a la carrera.

¿Y si puedes separar las sesiones? Mucho mejor. Dejar al menos seis horas entre ambas puede ayudar a gestionar la fatiga, aunque separar los entrenamientos en días distintos puede resultar más conveniente después de sesiones especialmente duras.

También importa la intensidad. No es lo mismo hacer una carrera suave de 30 minutos que completar unas series exigentes, ni realizar ejercicios de movilidad que una sesión pesada de sentadillas y peso muerto.

En definitiva, no existe un orden universalmente perfecto, pero sí una regla práctica: entrena primero aquello que más te importa mejorar. Para el corredor, la fuerza no debe competir con los kilómetros, sino complementarlos. Una planificación equilibrada, una recuperación adecuada y la constancia serán los verdaderos aliados para correr más y mejor.

Relacionado