Nutrición y deporte

¿El ejercicio altera el hígado y los riñones? Así se lee una analítica si entrenas

Transaminasas y creatinina pueden subir después de un entrenamiento exigente. Qué significan esos resultados, cuándo conviene repetir las pruebas y qué señales requieren atención médica.

Yolanda Vázquez Mazariego

3 minutos

¿El ejercicio altera el hígado y los riñones? Así se lee una analítica si entrenas

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Te haces una analítica después de una carrera o una sesión dura de fuerza y aparecen valores fuera de rango. ¿Está sufriendo tu hígado? ¿Funcionan peor tus riñones? El ejercicio puede modificar algunos marcadores durante un tiempo, pero atribuirle cualquier alteración sin estudiarla también sería un error.

 

Una analítica después de entrenar puede ser de susto

 

Imagina que el lunes recibes los resultados de una analítica. El sábado corriste una carrera larga y el domingo aún tenías agujetas. Ahora ves las transaminasas o la creatinina por encima del intervalo de referencia. Antes de sacar conclusiones, hay una pregunta útil: ¿sabía quien solicitó la prueba lo que habías entrenado en los días anteriores?

Los valores de una analítica necesitan contexto. La intensidad del ejercicio, la masa muscular, la alimentación, los suplementos, los medicamentos y el motivo por el que se pidió la prueba pueden cambiar su interpretación.

 

Transaminasas altas: el músculo también cuenta

 

La ALT y la AST suelen aparecer en las pruebas relacionadas con el hígado, pero una elevación no identifica por sí sola su origen. La AST también está presente en el músculo, y el ejercicio intenso puede aumentar ambas enzimas en sangre.

En un estudio con una sesión de levantamiento de pesas, la AST, la ALT y la creatina quinasa —conocida como CK, un marcador de daño muscular— permanecieron elevadas varios días. Los investigadores señalaron que el entrenamiento reciente debía tenerse en cuenta al interpretar los resultados.

Eso no significa que toda transaminasa alta sea «por entrenar». El profesional sanitario valorará el conjunto de la analítica, los síntomas y los antecedentes. Según las guías del American College of Gastroenterology, una alteración debe confirmarse y estudiarse según el caso; también importan factores como los medicamentos, los suplementos y el consumo de alcohol.

 

Creatinina alta: ¿riñones o más músculo?

 

Creatinina alta: ¿riñones o más músculo?

 

La creatinina se utiliza para estimar la función renal. Pero su concentración también puede variar por la masa muscular, el ejercicio intenso reciente, la deshidratación, una comida abundante en carne o el uso de creatina. Por eso, un resultado aislado no basta para concluir que existe una enfermedad renal.

Esto importa especialmente a quienes entrenan fuerza o tienen mucha masa muscular: las fórmulas que estiman el filtrado renal a partir de la creatinina pueden resultar menos precisas en estas circunstancias. Si el resultado genera dudas, el médico puede decidir si conviene repetirlo o utilizar otras pruebas. Las guías KDIGO sobre enfermedad renal recogen esta limitación de la creatinina en personas con una composición muscular fuera de lo habitual.

También se han observado aumentos transitorios de creatinina tras pruebas de resistencia. Una revisión de estudios sobre maratones y ultramaratones encontró que, cuando se realizó seguimiento, los valores habitualmente regresaban hacia el nivel previo. Aun así, una cifra elevada merece la valoración adecuada: no se puede saber su causa solo por haber corrido.

 

¿Cuándo sí hay que preocuparse?

 

Hay situaciones en las que el esfuerzo puede asociarse a un problema real, sobre todo si se combina con calor, deshidratación o determinados medicamentos, como los antiinflamatorios. Una de ellas es la rabdomiólisis, una lesión muscular que puede afectar a los riñones.

Dolor muscular mucho mayor de lo esperable, debilidad intensa u orina oscura, del color de un refresco de cola, son señales para buscar atención médica de inmediato, según los CDC. Tampoco conviene esperar a la siguiente analítica si te encuentras mal después de una prueba exigente.

 

A largo plazo, el ejercicio puede beneficiar al hígado

 

Un cambio puntual en una analítica no cuenta toda la historia. La actividad física regular forma parte de las recomendaciones para las personas con hígado graso de origen metabólico. En un ensayo clínico, tanto el entrenamiento interválico intenso como el ejercicio moderado redujeron la grasa acumulada en el hígado de los participantes, aunque las transaminasas no mostraron cambios significativos durante el estudio.

Una cifra aislada no mide todos los efectos del entrenamiento sobre la salud.

 

Qué hacer si entrenas y tienes una analítica alterada

 

Cuando consultes los resultados, lleva esta información: qué ejercicio hiciste en los días anteriores, si participaste en una competición, cómo te encontraste durante y después, y qué medicamentos o suplementos tomas. No suspendas por tu cuenta un tratamiento para «mejorar» la siguiente analítica.

Quien te atienda podrá decidir si procede repetir la prueba tras un periodo de descanso o ampliar el estudio.

La conclusión práctica es sencilla: entrenar puede mover algunos números, pero ningún número fuera de rango debe explicarse automáticamente por el entrenamiento.

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