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Súper Paco, su historia y su rutina única de entrenamiento

Hablamos con Superpaco, convertido en toda una leyenda del trailrunning, y que, a sus 79 años tiene la tranquilidad de hacer lo que quiere y de seguir disfrutando del deporte
Dani Quintero Fotos y Vídeo: Juan José Úbeda -
Súper Paco, su historia y su rutina única de entrenamiento

Si te apuntas a un trail y te adelanta un señor de casi 80 años con camisa y dos garrotas, no te preocupes, ni estás tan mal de forma ni estás viendo visiones. Casi seguro que se trata de Paco Cártama o Contreras… Súper Paco.

Francisco Contreras Padilla, "Súper Paco", "Paco Cártama" o, simplemente, Paco, es un señor de 79 años que ha cumplido el sueño de media humanidad, no ya solo el de cualquier deportista, sino el de casi cualquier persona en su sano juicio: hacer lo que le da la gana, cuando quiere.

A Paco no le hace mucha gracia lo de "Súper", se autodefine como "uno más, uno igual que todos", pero presume de hacer cosas que le gustan, a su manera. Él no se considera "un atleta", él solo dice que sale a andar. Destaca entre todos los participantes cada fin de semana en cualquier trail o ultra al que acude por su atuendo. No va vestido como los demás. Luce pantalones gruesos de trabajo, camisa con botones y manga larga, zapatillas de montaña del Decathlon, una mochila Salomon pero de las pesadas, con un montón de años. Y dependiendo del calor, lleva un sombrero de palma o una gorra de las típicas que te regalaban en los años 80 en el taller del coche. Corre con lo mismo con lo que trabaja muchas horas en el campo. "Yo creo que la gente está equivocada con la ropa que se pone, a la montaña o al campo hay que ir así, protegido, con ropa duradera. Yo no le digo a nadie lo que tiene que llevar puesto, pero tampoco nadie me va a decir a mí que mi ropa no es buena para correr por el monte. Mi ropa es más cómoda y resistente”, asegura. Su autenticidad no solo reside en la ropa, sino en la filosofía deportiva que sigue: "corro lo que puedo, no más, el tiempo y el reloj no importan, lo importante es empezar y terminar".

 Él está en las antípodas del postureo del siglo XXI: "Yo soy un independiente, hago lo que quiero, lo que sé que me apetece. No necesito ir con nadie a la montaña, ni que me acompañen, ni que me den palmas, ni que me esperen". En un mundo en el que nuestros estereotipos y lugares comunes le catalogan como un anciano, Paco es un hombre totalmente autónomo, que se mueve por el campo y por los terraplenes y cuestas con una habilidad mayor que la de cualquier señor de 35 años. Se dedica a cuidar su finca, repleta de limones. De hecho, presume orgulloso de vivir en el llamado "valle del limón" en las cercanías de Cártama, en Málaga, donde es una auténtica celebrity, un influencer que usa un móvil sin internet, sin pantalla a color, de teclas. Es muy conocido en Twitter y Facebook. Pero ese es un mundo ajeno a él. A él le gusta hacer injertos en sus árboles –nos explicó cómo lograr que nazcan naranjas en un limonero–, arrancar las malas hierbas, ayudar a los vecinos o a la familia.

Empezó a correr hace más de 15 años, para combatir el colesterol por prescripción médica, para superar el insomnio y también la pérdida de su mujer, e influenciado por un ultrafondista que tenía en su familia, su propio hijo Paco, con el que ha llegado a ir 3 veces a la archiconocida UTMB, o correr por la mayoría de las pruebas más conocidas en la península. Comenzó con su hijo haciendo travesías de resistencia. "Yo no voy a los trails o a los maratones de montaña a competir, yo no miro el tiempo. Ese es el error de mucha gente que va a la montaña, intentar hacer algo para lo que no está preparado, querer ir más rápido de lo que puede".

Paco lleva años cumpliendo con una rutina de entrenamientos única. No corre entre semana. Suele salir un día del fin de semana, cuando cae la noche, a eso de las 21 h, para correr unos 40 kilómetros en una sola sesión, "en la zona de las 3 pendientes". Corriendo cuesta abajo y andando cuesta arriba. Ayudado por dos bastones, cortados de las cañas que hay en su campo. Lleva un frontal siempre, por seguridad. Aunque su concepto de seguridad es distinto al de los urbanitas: corre con el frontal apagado para que no le vean. Solo lo enciende si hay algún sitio complicado. 
"En el campo lo más seguro es pasar inadvertido", asegura. Normalmente, esos cuarenta y pico kilómetros los hace entre 7 y 8 horas: "No es cuestión de tener mejor físico ni peor, es cuestión de fuerza de voluntad, de querer".

Entre semana no corre, pero no para de hacer trabajos totalmente físicos: cuida sus árboles, riega, trabaja la tierra… desde el alba hasta medio día, y en un terreno escarpado, complicado. "No creo que yo tenga un físico privilegiado, ni que sea un superhombre, pero soy muy activo, trabajo, me muevo, y todas las semanas corro, no fallo”. Intenta ir a casi todas las pruebas de trail o tipo "ultra" en los alrededores, y sus favoritas son los 101 de Ronda o el Maratón Alpino de Jarapalos. Lo del asfalto, como que no… "Yo me agobio con tanto coche, y con humo, a mí me gusta el campo, respirar bien, ver lo verde… Si no corro el fin de semana, me falta algo".

Curiosamente, la mayoría de los mortales intentamos que nuestros padres no conduzcan cuando llegan a esta edad, pero él puede conducir una hora al día por una carretera secundaria. Con una Renault Express que seguramente tenga más de dos décadas, cruza a diario un riachuelo con un caudal de agua que varía según la lluvia. No bebe agua del grifo, va a una fuente cercana con fama por la calidad de su agua para rellenar garrafas, y opina que los insecticidas y productos que se echan a las huertas van a acabar con nuestra salud.

Encontrarse a Paco en una carrera es una bendición. Sonríe, habla con todos, posa para los selfies… Pero cuando suena el pistoletazo de salida es uno más, uno como todos… Pero muy distinto. Él es auténtico. Él es un independiente.

UNA VIDA DE TRABAJO, FAMILIA
 Y TRAIL RUNNING

Nació en 1938, en Almogía, en la provincia de Málaga. Tras trabajar en la industria del algodón casi 3 décadas se colocó en IntelHorce. Durante el franquismo vio como crecía Almogía, Cártama y toda la zona, con nuevos pueblos de "colonos". "Mi pasión es el campo, me distrae, me da vida. Me gusta ayudar con lo que puedo a los que lo necesitan; si tengo, doy”.
Paco es un hombre nacido y criado en el campo: "Me saqué el graduado con más de 60 años, me gustan los libros, y me hubiera gustado estudiar de joven… Me hubiera gustado ser médico".

Sus hijos le apoyan y le siguen en lo que hace, y sus dos nietos le miran con admiración. Le debe gran parte de su pasión a su hijo Paco, un ultrafondista que no falla nunca y que le inculcó el placer por recorrer kilómetros y kilómetros.


EQUIPAMIENTO

En su mochila siempre lleva frutos secos como pasas, dátiles, nueces y un bocadillo. "A mí las barritas energéticas y los geles no me van… Alguna vez me he tomado una barrita, pero no me gustan. A mí lo que me gusta es un bocadillo de pan con aceite, y queso. Bueno, me gustan más los callos, pero ya no como ni tocino".

Para Paco la clave es llevar siempre un poco de más de lo que vayas a necesitar: "Yo siempre me llevo comida de sobra a los trails. Por lo que pueda pasar. Al final siempre le doy comida a otros participantes, porque no llevan suficiente".

¿ES PACO EL "GEBRSELASSIE" ESPAÑOL?

La realidad es que Paco es como el Haile Gebrselassie español. No porque corra rápido, sino porque nació en una aldea retirada a muchos kilómetros de cualquier pueblo cercano. Cada dos días ("un día sí, un día no") andaba mínimo unos 30-40 kilómetros por la sierra junto a su padre para ir a por la ración de pan de la posguerra, hacer mandados, trabajar… Haile iba corriendo al colegio todos los días. Paco seguramente no lo hizo por lo escarpado del terreno, y porque nunca tuvo prisa. Y porque tampoco fue al colegio…

"Yo empecé a trabajar las tierras que tenía mi padre. Luego estuve casi 30 años trabajando en el algodón. Después pasé a la industria en Intelhorce. Junto a mi hijo empecé a participar en travesías de resistencia, pero a mí me gustaban más los maratones de montaña, me divertían más. He estado en Suiza, Marruecos, Barcelona, Castellón, en el Pirineo Aragonés, País Vasco, Cerdaña, Canarias…"

TODOS LOS SUPERHÉROES TIENEN SU KRIPTONITA…

Hasta Paco sufre penurias en las competiciones: "Mi punto flaco siempre ha sido el estómago. En la UTMB me he quedado fuera de control por culpa de la diarrea, y es uno de los motivos por los que siempre cuido mucho lo que como antes y durante una carrera. Lo único importante es la fuerza de voluntad, eso es lo que permite hacer muchos kilómetros. Nunca he comido de joven macarrones, pasta, ¡no había! Tampoco puedo beber refrescos, me sientan fatal".

"Lo de Súper Paco no sé si me lo puso uno de fuera en una carrera, pero vamos, que yo me veo muy normal, nada de súper. Por ejemplo, tiene más mérito lo que hace un hombre que viene de Sevilla –Emilio García– y que es ciego, y al que siempre le guían otros compañeros (de los Pretorianos de Tomares). Correr más rápido o más lento no tiene mucho mérito, influyen muchas cosas. Yo voy más rápido en un sitio donde conozco el terreno. Pero lo importante es hacerlo, no tardar más o menos tiempo."

LAS CARRERAS, LAS MARCAS, LA VIDA MODERNA…

"Me encantan los 101 de Ronda, está muy bien organizada, y Jarapalos. Jamás ninguna marca se ha puesto en contacto conmigo para darme ropa o esponsorizarme, como tú dices. Uso zapatillas de montaña del Decathlon, impermeables, son las mejores, me duran mucho y son más económicas… El pie va muy seguro. A mí me invitan a muchas carreras, y procuro ir a todas las que puedo.

Me haría mucha ilusión hacer el Camino de Santiago andando, desde Málaga… Es por lo menos un mes. Aunque el asfalto no me atrae, me gustaría participar en el Maratón de Nueva York, pero vale un dineral, y si lo tuviera mejor, que se lo den a los niños que pasan hambre y que tienen necesidades, que comer y vestir es más importante que ponerse un dorsal.
Mientras pueda correré, ya el tiempo dirá hasta cuando estaré corriendo".

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