Echa un vistazo a las ventajas que tiene pasar un rato en la ducha con un chorro bien fresquito.
1. Recuperación
Tras un esfuerzo intenso, el agua fría reducirá la sensación de inflamación, favoreciendo una recuperación mucho más rápida.
2. Circulación en modo competición
De sobra es conocido que los contrastes de temperatura estimulan la circulación sanguínea, lo que resulta interesante para una correcta asimilación del ejercicio físico
3. Fortalece el sistema inmunológico
Estudios recientes apuntan a una mayor resistencia a virus del resfriado en personas que toman duchas frías a diario.
4. Entrena la mente
Ducharse con agua fría supone disciplina y forjar una mayor tolerancia a la incomodidad, lo que por seguro te ayudará en la competición o en las sesiones de entrenamiento más exigentes.
5. Mejora el estado de ánimo
El agua fresca estimula la liberación de endorfinas y ayuda a reducir síntomas de estrés.
6. Respeta los aceites naturales de la piel
Piel y cabello también agradecen el agua fría, pues, a diferencia de la caliente, es menos agresiva por el PH.
Recuerda en tu próxima ducha que el entrenamiento aún no ha terminado… que falta el último toque… ¡Bien frío!
