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La estadounidense Taylor Knibb se proclamaba el sábado campeona del mundo IRONMAN en Hawaii. Lo hizo tras ponerse en cabeza en los últimos dos kilómetros del maratón, en una situación inversa a la del año pasado, cuando fue Knibb la que desfalleció y entregó el Mundial a la noruega Solveig Løvseth.
Esta vez, Knibb conquistaba su primer Mundial IRONMAN tras adelantar a la campeona que defendía título, la noruega Solveig Løvseth, quien se había desplomado sobre el asfalto cuando ya acariciaba la que hubiera sido su segunda victoria consecutiva en Kona
Knibb lideró gran parte de la prueba antes de ser superada por Løvseth cuando faltaban ocho kilómetros para meta.
Sin embargo, en un giro dramático, la mala suerte que le había negado la victoria a Knibb el año anterior afectó esta vez a la noruega: Løvseth comenzó a tambalearse y finalmente se desplomó a menos de dos kilómetros de la meta
Esto permitió a Knibb recuperar el liderato y ganar su primer título mundial de IRONMAN
Por detrás, Laura Philipp remontó posiciones para terminar segunda, a más de tres minutos de Knibb, mientras que Julie Derron, debutante en Kona, completó el podio femenino.
Løvseth demostró que también sabe perder: cruzó la meta caminando, sonriendo y chocando las manos con los aficionados, para finalizar en octava posición
