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El atleta de Red Bull Diego Poncelet se ha convertido en el skater más rápido del mundo tras alcanzar los 151,83 km/h (94,34 mph) y establecer un nuevo título Guinness World Records™ por alcanzar la mayor velocidad sobre un skateboard.
El español de 27 años logró batir el récord en su primer día de pruebas, alcanzando los 146,88 km/h. Sin embargo, tras analizar las condiciones, Poncelet sabía que aún había margen para más. Con un viento que estaba lejos de ser el ideal, tuvo que esperar otros cinco días hasta que se dieran las condiciones perfectas. Entonces volvió a hacer historia, superando su propia marca en casi 5 km/h y estableciendo un nuevo referente para este deporte.dmitir del todo que mi verdadero objetivo era alcanzar los 150 km/h; me daba miedo que no fuera posible. Pero me di cuenta de que no podía engañarme a mí mismo: a 146,88 km/h todavía no estaba satisfecho. No fue hasta que alcancé los 151 km/h cuando me sentí completamente eufórico.
La obsesión de Diego por la velocidad comenzó desde muy joven. Antes de descubrir el mundo del downhill skateboarding, soñaba con convertirse en piloto de Fórmula 1, una ambición que acabaría combinando con su pasión por la cultura del skateboard. Cuando le preguntaron qué impulsaba su obsesión por alcanzar los 150 km/h, respondió: «¿Cómo se sentirá? Ese fue el principal motor: la búsqueda de una sensación que nadie hubiera experimentado antes. Estaba convencido de que esa experiencia solo sería posible si conseguía superar los 150».
El hito tuvo lugar a mediados de septiembre en un tramo cerrado de la Route du Port, en Les Éboulements, en la región de Charlevoix, Canadá, ante un juez de Guinness World Records™.
INSTINTO, CIENCIA Y TÉCNICA AL SERVICIO DE UN RÉCORD
El descenso récord de Diego es el resultado de un sueño de infancia convertido en realidad tras años de trabajo, investigación, entrenamiento y perfeccionamiento técnico. Las sesiones en un túnel de viento en Ginebra fueron clave para perfeccionar su postura y determinar cuánto tiempo podía mantenerla antes de que el esfuerzo físico empezará a pasar factura. A nivel físico, trabajó para aumentar su masa corporal y reducir al máximo su perfil aerodinámico.
También mejoró la movilidad del torso y entrenó específicamente el cuello para conseguir que su cuerpo adoptara una posición similar a la de un ala y maximizar así la eficiencia aerodinámica
A máxima velocidad, Diego apenas puede realizar movimientos sin comprometer su estabilidad sobre la tabla. Pequeños gestos de su cuerpo le permiten interactuar con el flujo de aire: se agacha para ganar velocidad y se incorpora para reducirla. Además, su posición, extremadamente compacta, limita considerablemente su campo de visión, por lo que se guía por la memoria del recorrido y por las líneas blancas pintadas sobre el asfalto. Cada curva está memorizada de antemano y se afronta prácticamente por instinto: a estas velocidades, la siguiente curva llega antes de que haya tiempo para tomar una decisión consciente.
AÑOS DE DESARROLLO E INNOVACIÓN
Cada elemento del equipamiento de Diego fue seleccionado pensando en la velocidad y el rendimiento. Su mono incorpora tejidos con textura que ayudan a que el aire permanezca adherido al cuerpo en lugar de separarse detrás de él, reduciendo así la estela turbulenta responsable de gran parte de la resistencia. Además, se incorporó una tecnología de spoiler en la espalda para recoger las manos bajo el cuerpo y ofrecer al flujo de aire un punto de salida limpio.
Prada Linea Rossa, patrocinador del récord, trabajó junto a Diego en el diseño y desarrollo de sus zapatillas y guantes. Las zapatillas seamless 3D knit aerodynamic incorporan un diseño asimétrico que maximiza la estabilidad en la parte delantera y minimiza la resistencia al aire en la trasera. Una plantilla interior con tecnología D3O ayuda a amortiguar las vibraciones del asfalto, mientras que una suela de goma integrada permite reducir la posición del pie y mantener un agarre firme sobre la tabla.
Los guantes y pucks optimizados ofrecen un punto de corte limpio frente al viento y permiten apoyar las manos en el suelo para derrapar y conseguir frenar en caso de emergencia
En el corazón del intento estaba el skateboard de Diego: su propio modelo profesional 9.81, equipado con ruedas, rodamientos y lija de Seismic, el mismo con el que había recorrido el mundo. Para la ocasión, la tabla quedó integrada en un carenado aerodinámico de fibra de carbono, diseñado para optimizar cada detalle en busca de la máxima velocidad.
ENCONTRAR LA CARRETERA ADECUADA
Encontrar la carretera adecuada fue una parte crucial del proceso. Poncelet pasó años buscando y probando posibles ubicaciones, desde Austria e Irlanda hasta Canadá, evaluando cada carretera en función de su pendiente, superficie, longitud y condiciones.
La Route du Port tiene unos 2,2 km de longitud, con una pendiente máxima del 18 % mantenida durante una recta de 600 metros
«He pasado incontables noches mirando mapas para intentar encontrar algo mejor, especialmente cuando me decían que la carretera estaba demasiado deteriorada y, por tanto, no era una opción», explicó Diego. «Me volví loco probando distintas carreteras, pero en un momento dado me di cuenta de que esta no podía superarse. No hay otra carretera igual en el mundo, así que fui a comprobarla y ver si todavía se podía bajar».
LAS CONDICIONES ADECUADAS Y EL EQUIPO NECESARIO PARA CONSEGUIRLO
Diego estuvo rodeado de un equipo formado por amigos, familiares y mentores que le ayudaron a hacer realidad su sueño. El ingeniero industrial y antiguo campeón del mundo Martin Siegrist analizó la posición de Diego y diseñó carenados aerodinámicos mediante modelado 3D para reducir la resistencia al aire de su skate. Su amigo y también rider Grégoire Schab condujo el Porsche 911 para documentar el hito. A estas velocidades, la precisión al volante es tan importante como el rendimiento del propio skater. Como patrocinador del coche oficial del récord, Porsche proporcionó dos modelos, un Porsche 911 para seguir y grabar a Diego y un Porsche Cayenne Electric como vehículo de seguridad, además de formar a los pilotos para garantizar el máximo nivel de precisión y control durante los descensos.
Schab explicó: «Seguir a Diego a estas velocidades da muchísimo miedo. Como skater, cuando veo esta carretera, su inclinación intimida porque en cuanto te lanzas ya no hay frenada: tienes que llegar hasta el final. Es un auténtico todo o nada».
El único factor que escapaba al control del equipo era el viento. El análisis meteorológico corrió a cargo de Miguel Sánchez Cuenca, tío de Diego y meteorólogo especializado en vela de élite de la America’s Cup. «La carretera de Charlevoix está situada en un valle junto al estuario del río San Lorenzo, lo que hace que el viento se canalice de una manera muy particular», explicó Sánchez Cuenca. «Existe una tendencia general a los vientos del suroeste, justo en dirección contraria al viento de cola que Diego necesitaba para alcanzar su objetivo. Mientras que el viento de cara reduce la velocidad, los vientos laterales pueden ser aún peores porque generan imprevisibilidad e inestabilidad. El viento fue una de las partes más importantes del proyecto y encontrar la ventana adecuada fue un proceso complicado. Para el descenso a 151,83 km/h tuvimos un viento de cola de entre 10 y 14 km/h procedente del noreste durante una breve ventana, mientras el viento estaba girando. Pudimos aprovecharla con el ángulo perfecto».
A lo largo de su carrera, Diego se ha inspirado especialmente en su amigo Pete Connolly, skater británico especializado en downhill skateboarding, que estableció el récord mundial original en esta misma carretera en 2017. Connolly fue una de las pocas personas que creyeron que alcanzar los 150 km/h era realmente posible y animó a Diego a perseguir tanto la cifra como la carretera que él había hecho suya. Connolly falleció en 2025 a causa de un cáncer y, desde entonces, este proyecto ha sido también un homenaje a su legado.
Con este nuevo récord, el atleta de Red Bull ha redefinido los límites del deporte. Ya no es un loco de la disciplina, sino el rider que consiguió superar una barrera que muchos consideraban imposible
