Hace poco más de un año, en pleno esfuerzo físico, Iñaki Domínguez sintió una sensación de fatiga algo diferente a las vividas en los más de 35 años dedicado al deporte y actividad física. No podía intuir que estaba aconteciendo una grave lesión cardiaca, una disección coronaria que le llevó a ingresar de urgencia, ser intervenido y guardar 9 días de convalecencia y varios meses de baja profesional. Primera vez que se acude a un hospital y hacerlo de aquella forma no entra en los planes de nadie, escuchar la palabra infarto, siendo deportista acostumbrado a pasar controles médicos, tampoco. Gracias al Servicio de Hemodinámica del Complejo Hospitalario de Navarra, la intervención de urgencia y recuperación los días posteriores fueron como se esperaba y, en unos días, ya estaba en casa. A partir de ese momento, al igual que con cualquier lesión deportiva, van sucediendo las diferentes fases cronológicamente. La primera, la aceptación del hecho y análisis de lo acontecido, la segunda, la toma de decisiones para abordar la recuperación.
Las recomendaciones médicas para la patología que afectó a Iñaki son de un tono excesivamente conservador y limitante, pero su carácter inconformista y, la ayuda de otros profesionales, le permitió forjar su propia recuperación.
Es aquí donde se dan algunas circunstancias adversas. La más importante, la escasa evidencia de casos como este (una docena de eventos de similares características reflejados en la literatura científica), y otra no menos relevante: el encasillamiento en una patología como es la disección coronaria espontánea, que cursa con un origen diferente y que afecta a pacientes de características muy diferentes a las de Iñaki. Esto lleva a que las recomendaciones médicas sean de un tono excesivamente conservador y limitante, llegando a aconsejar el establecimiento de actividad cardiovascular a valores muy bajos y trabajos o ejercicios de fuerza no recomendables (como, por ejemplo, un máximo de 1 a 6 kg de carga en pesos según el protocolo del Hospital de Vancouver, referente en rehabilitación y disección coronaria).
Por el carácter inconformista, la búsqueda de razones sólidas y la ayuda de otros profesionales, Iñaki se fue forjando su propia recuperación, lejos del entorno hospitalario. Los ejercicios aeróbicos suaves, paseos en montaña, las sesiones de estiramiento y acondicionamiento con su entrenador de siempre en el gimnasio que le vio crecer y la práctica de halterofilia progresiva y monitorizada fueron los pilares en los meses iniciales de recuperación.
Gracias a la asistencia de dos grandes profesionales expertos en cardiología, se van dando pasos en la valoración y cuantificación de la mejoría. Entrando en marzo 2019, en momentos de confinamiento, la capacidad física estaba restituida a un 50-60% de los valores iniciales. Este restablecimiento no está exento de miedos, de enfrentarse cara a cara con la preocupación de ajustar perfectamente la dosis ejercicio-intensidad-adaptación, y de prejuicios por gran parte de la sociedad y entorno familiar (esa estigmatización de la enfermedad, transmisión de miedo, cuestionar sobre si lo que haces es adecuado o no, e ignorancia por parte de quien piensa que todo infarto acontece igual, sin saber que hay diferentes tipos de isquemia coronaria de diverso origen…).
Una vez se pudo regresar a la actividad física tras el confinamiento, retoma actividades físicas que le acompañaron a lo largo de su trayectoria deportiva, como es el patinaje de velocidad, y continúa con travesías de montaña algo más exigentes, gimnasio y halterofilia.
Al año de la lesión, en octubre de este presente año y tras verificar con pruebas de valoración una restitución plena de la función cardiaca (ecocardiogramas, TAC coronario, prueba de esfuerzo específica de fuerza), el estado de forma física es igual al precedente. Un gran logro tras una lesión de semejante gravedad.
De un INFARTO a la vuelta a la competición
Tal ha sido la capacidad de mejora y recuperación que este pasado mes tomaba parte en los Campeonatos de Europa y Copa de España de halterofilia, logrando la victoria en ambas pruebas en la categoría Master 45-73 kg. El hecho de competir se hacía con datos monitorizados y sin dejar nada al azar. El puesto era lo de menos. El mayor logro era demostrarse a sí mismo que volvía a estar donde lo dejó, algo que muy pocos podrían afirmar un año atrás.
Mentalidad deportiva: dos caras de la misma moneda
Una de las cosas que destaca Iñaki en esta experiencia vital es que la mentalidad de un deportista y algunas características psicológicas determinadas hacen que, del mismo modo que se tiene la capacidad de sacrificio para la consecución de metas y logros… estas pueden jugar en tu contra ante señales que puede dar tu cuerpo de exceso. Tras lo acontecido, Iñaki comenta que seguramente se lesionó una semana antes del evento, pero no era consciente de que aquellas molestias que padeció días atrás podrían suponer un daño cardiaco… Ni tan siquiera el día del ingreso tuvo un episodio de infarto a lo “Hollywood”, con parada cardiorespiratoria, ambulancia, etc. Iñaki, en un esfuerzo intenso de unos 20 minutos, se empezó a encontrar con menos capacidad de la habitual… pero… pero haciendo alarde de gran autoexigencia y nivel competitivo, concluyó dicho esfuerzo. Su mensaje es muy claro:
“Cuidado a todo deportista, por muy revisado y cuidado que se crea. No desestimes los sobreesfuerzos y escucha las señales que manifiesta tu cuerpo” y “huye de caer en tópicos que se ven actualmente en RRSS “otro entrenamiento que suma', ‘casi muero… pero conseguí acabar'… porque nos puede llevar a sobrepasar una fina línea muy peligrosa.
Caso clínico a publicar
Iñaki, Diplomado en Dietética y Nutrición (UN 95) y Grado en Fisioterapia (UPNA 14), ha sido siempre estudioso, inquieto, curioso y ansioso por aunar conocimiento y experiencia. En esta ocasión, una vez estudiados los casos clínicos, la posible etiopatología del suyo en concreto, así como el tratamiento no convencional adoptado (ejercicio físico prematuro, soporte nutricional desde ingreso en planta hospitalaria y posterior supresión de medicación standard antes del tiempo previsto), se dispone a escribir un “case report” (caso clínico basado en su caso), esperando con ello dar luz a la comunidad científica y a quien lo requiera ante eventos de similares características.
Vida y muerte
“Tras un suceso de estas características se establece un antes y un después. La fragilidad de la vida, así como que la muerte es parte de ella y el precio que pagamos por vivirla, quedan latentes. Pero, precisamente por eso, cada nuevo día es saboreado como el primero, cada amanecer se valora como si fuese uno de los últimos. La escala de valores y prioridades se resetea, del mismo modo que las personas que estaban, están o no a tu lado. Una experiencia vital, no recomendable, pero a la que con el tiempo… a buen seguro, estaré agradecido, como parte de la vida que me ha tocado vivir”.
