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La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha cifrado este jueves en 180.000 hectáreas la superficie quemada en España en lo que va de año y en 38 el número de grandes incendios forestales.
La ministra, en declaraciones a los medios desde el Centro de Coordinación de Información Nacional de Incendios Forestales en Madrid, ha indicado que con estas últimas cifras se está «multiplicando por más de seis lo que vivíamos el año pasado, el 2025, un año complicado, un año dramático en materia de incendios forestales por todo el territorio».
El año 2025 dejó los peores registros del siglo:
355.000 hectáreas arrasadas y 63 grandes incendios forestales. En solo dos semanas se quemó el 90% del total anual, dejando 8 fallecidos, 79 heridos y 42.000 personas evacuadas de sus hogares. Son algunas de las cifras del informe de WWF España que se centra en tres ejes:
- Analizar las causas de estos siniestros.
- Evaluar los avances y limitaciones del marco regulatorio actual.
- Presentar propuestas para lograr un plan de acción integral basado en la prevención y la adaptación del territorio.
La cifra de grandes incendios forestales (GIF) -más de 500 hectáreas- ascendió a un total de 63 y 47 se produjeron solo en agosto. De hecho, de los 16 incendios mayores de 20.000 hectáreas de toda la serie histórica (1968-2025), 5 se produjeron durante el episodio extraordinario de agosto de 2025. En tan solo 4 de estos GIF se quemó prácticamente la misma superficie que la media de superficie forestal del último decenio. De hecho, su simultaneidad supuso que en tan solo dos semanas del verano se concentrara el 90% del total de superficie quemada y agravara la emergencia. Esta situación saturó los medios de extinción, dificultó las evacuaciones y redujo drásticamente la capacidad de los equipos de emergencias para controlar tantos frentes al mismo tiempo.
Un escenario que se ha vuelto a repetir recientemente con varios grandes incendios forestales declarados de forma simultánea en distintos puntos del centro peninsular, entre ellos los de Burgohondo (Ávila), San Martín de Valdeiglesias (Madrid) y Almorox (Toledo).
La magnitud y coincidencia de estos incendios llevó al Gobierno a declarar, por primera vez, la emergencia de interés nacional por un incendio forestal en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila. La decisión se adoptó después de que la Comunidad de Madrid solicitara la activación del nivel 3 del Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales (INFOMA), ante la gravedad de la situación y la simultaneidad de incendios que afectaban a tres comunidades autónomas.
Según la página educación forestal la superficie quemada en el el IFBurgohondo ha sido de casi 50.000 ha (44.447 ha). Un incendio que ha provocado que se haya quemado un 89% del término municipal de Casavieja, en el Valle del Tiétar, convirtiéndose en uno de los mayores incendios forestales registrados en España.
Cifras a tener en cuenta por los incendios
— educación forestal🇪🇺 (@eforestal) July 27, 2026
🔥#IFBurgohondo #IFSierraOeste.
% del municipio afectado:
Casavieja: 89,50 %
Piedralaves: 88,07 %
Navas del Rey: 85,09 %
Pelayos de la Presa: 73,93 %
El Tiemblo: 68,43 %
San Martín de Valdeiglesias: 58,23 %
Navaluenga: 57,66 %
Estamos ante una grave amenaza ambiental, social y económica.
Según indican en el informe de WWF España: clos incendios de 2025 confirman los límites de un modelo de lucha contra los incendios forestales que ha quedado obsoleto ante el nuevo contexto climático. Actualmente se dedica el 78% de los recursos a la extinción (entre 600 y 700 millones de euros al año) y tan solo un 12% a la prevención, la gestión forestal y la adaptación del paisaje (180 millones de euros al año)».
«El contexto climático actual exige un cambio de modelo: un plan de acción integral de prevención y adaptación del territorio que vaya más allá de la extinción», añaden.
El pasado año constató un cambio de paradigma, con incendios cada vez más severos, extensos, difíciles de controlar y con intervalos de recurrencia cada vez más cortos. Lejos de tratarse de un fenómeno puntual, la evolución registrada durante 2026 confirma la continuidad de esta tendencia. Los incendios siguen presentando un comportamiento cada vez más extremo, con una mayor intensidad y complejidad, lo que pone de manifiesto que este nuevo escenario se ha consolidado y exige una adaptación constante de las estrategias de prevención, preparación y respuesta.
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Las causas de los incendios: un problema estructural agravado por la crisis climática
En el Informe de WWF España advierten de que el aumento de los grandes incendios forestales responde a una combinación de factores estructurales y ambientales. Entre las principales causas señala la insuficientey inversión en prevención, la falta de gestión forestal, la escasa planificación territorial y el progresivo abandono del medio rural y del paisaje agroforestal. A ello se suma, según el informe de WWF España el uso tradicional del fuego como herramienta de gestión en determinadas zonas rurales, un factor que continúa estando presente en el origen de numerosos incendios.
La organización subraya que la crisis climática intensifica este escenario al favorecer condiciones más extremas, con temperaturas más elevadas, periodos de sequía más prolongados y una vegetación cada vez más seca, que actúa como combustible y favorece la rápida propagación del fuego. Como consecuencia, los incendios son más virulentos, se propagan con mayor rapidez y resultan mucho más difíciles de controlar.
Los incendios son más virulentos, se propagan con mayor rapidez y resultan mucho más difíciles de controlar.
Otro aspecto que preocupa a WWF es el crecimiento de las zonas de interfaz urbano-forestal, donde numerosas viviendas se encuentran rodeadas de masa forestal sin disponer de una adecuada planificación ni de medidas de autoprotección, lo que incrementa el riesgo para la población y complica las labores de extinción.
En este sentido, son los ayuntamientos quienes tienen la responsabilidad de elaborar y aplicar planes de prevención en las zonas de interfaz urbano-forestal, con medidas dirigidas a reducir la vegetación en el entorno de las viviendas, a mantener franjas de protección, a planificar accesos para los servicios de emergencia, a adoptar medidas de autoprotección y a mejorar la seguridad de la población. Estos planes no deben quedarse en un trámite administrativo, sino que deben ejecutarse y mantenerse de forma continuada para que resulten realmente eficaces frente al creciente riesgo de incendios.
Según los datos recogidos por la organización, alrededor del 95 % de los aproximadamente 8.800 incendios forestales que se registran de media cada año en España tienen origen humano, ya sea por negligencias, accidentes o por el uso del fuego en actividades rurales. El 5 % restante se atribuye a causas naturales, principalmente la caída de rayos. Además, WWF destaca que todavía existe un importante déficit de información sobre el origen de muchos incendios: el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico no logra determinar la causa en más del 12% de los casos, mientras que el SEPRONA estima que hasta un 60 % pueden quedar sin esclarecer.
Ante esta situación, WWF España defiende la recuperación de los usos tradicionales del territorio, como la ganadería extensiva y la agricultura, junto con una gestión forestal activa y la restauración ecológica. Estas medidas, asegura la organización, contribuyen a crear paisajes más resilientes frente a los incendios y al cambio climático, favorecen la conservación de la biodiversidad y ayudan a dinamizar económicamente las zonas rurales.
La desinformación mediática y de redes sociales agravan el problema
A toda esta situación, según WWF España, se ha sumado en las últimas campañas la desinformación y la difusión de bulos en medios de comunicación y redes sociales como un nuevo factor de riesgo ante este tipo de crisis, ya que ponen en riesgo la veracidad de las causas reales.
Es clave centrar el debate público en el verdadero origen de los incendios y en las soluciones basadas en la ciencia que reducen el riesgo. Es por ello, que en su informe, dedican un capítulo a esta problemática. Consulta los principales bulos.
Estar informados a través de fuentes oficiales y fiables es una herramienta más de prevención. Conocer las condiciones de riesgo, seguir las recomendaciones de las autoridades y adoptar comportamientos seguros antes, durante y después de un incendio ayuda a proteger tanto a las personas como a los espacios naturales que recorremos. Frente al fuego, la información rigurosa también es una forma de reducir la vulnerabilidad del territorio. En este contexto, desde Trail Run recomendamos recurrir también a fuentes especializadas en verificación de información, como Newtral, un medio digital que analiza y contrasta contenidos para combatir la desinformación y facilitar el acceso a información fiable.
Propuestas y soluciones
El informe analiza la respuesta política frente a los incendios forestales en los ámbitos europeo, estatal y autonómico, evaluando las medidas adoptadas y los principales retos pendientes. A partir de este diagnóstico, WWF España plantea una batería de recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas y al resto de actores implicados, con el objetivo de impulsar un modelo de gestión más preventivo y adaptado al nuevo escenario de incendios. La organización apuesta por un enfoque integral que priorice la prevención, refuerce la adaptación al cambio climático y favorezca la creación de paisajes más resilientes frente al fuego.
«Es necesario un amplio acuerdo político que permita abordar de forma integral la prevención y adaptación del territorio ante el riesgo de los incendios forestales», recalcan. De hecho en el Informe tienen como punto de partida la iniciativa para establecer un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. La organización advierte de que estas propuestas solo serán efectivas si se traducen en acuerdos políticos y compromisos concretos, acompañados de una financiación suficiente y de políticas públicas coherentes que integren la conservación de la biodiversidad, la gestión del agua, la transición energética, la producción de alimentos y la ordenación del territorio. Solo desde una visión transversal, sostiene WWF, será posible construir paisajes más resilientes frente a los incendios forestales.
WWF España apuesta por un enfoque integral que priorice la prevención, refuerce la adaptación al cambio climático y favorezca la creación de paisajes más resilientes frente al fuego
En relación con la aplicación del Real Decreto 716/2025, que establece un marco común para la planificación y gestión de los incendios forestales, WWF España considera que la mayoría de las comunidades autónomas ya ha presentado sus planes anuales. Sin embargo, la organización advierte de que todavía no existe un sistema homogéneo de evaluación que permita comprobar el grado de cumplimiento de esas medidas, ni objetivos comunes que permitan medir la eficacia real de las actuaciones preventivas.
Como hoja de ruta para mejorar la prevención y la gestión del riesgo, WWF plantea un decálogo de medidas prioritarias:
- Identificar y cartografiar las Zonas de Alto Riesgo de Incendio (ZARI) y las Zonas Estratégicas de Gestión (ZEG) para concentrar las actuaciones preventivas.
- Impulsar los mosaicos agroforestales, fomentando especialmente la ganadería extensiva y los cultivos tradicionales.
- Gestionar anualmente, como mínimo, el 1% de la superficie forestal a escala nacional.
- Desarrollar un Plan Nacional de Restauración Ecológica ambicioso.
- Promover una cultura de convivencia con el fuego basada en la prevención, la percepción del riesgo y el fortalecimiento del vínculo con el medio rural.
- Reforzar la protección de la interfaz urbano-forestal mediante planes de autoprotección.
- Implantar una metodología nacional homogénea para la evaluación y planificación de las políticas de prevención, basada en una gobernanza colaborativa.
- Garantizar una financiación suficiente para aumentar la resiliencia del territorio e impulsar una fiscalidad verde bajo el principio de "quien contamina paga y quien conserva recibe".
- Mejorar el conocimiento sobre las causas y motivaciones de los incendios, aumentando la eficacia en la identificación de los responsables y en la aplicación de sanciones.
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Fuentes: WWF España, EFE, RTVE y Newtral
