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La ultrarunner brasileña Fernanda Maciel, embajadora de Amazfit, ha protagonizado una nueva hazaña en el mundo del deporte de resistencia al completar la travesía del Salar de Uyuni, en Bolivia, en 19 horas, 50 minutos y 8 segundos.
La atleta recorrió prácticamente 173 kilómetros a unos 3.700 metros de altitud, estableciendo una nueva marca que mejora en 13 horas y 14 minutos el anterior récord absoluto de la ruta, a la espera de su verificación oficial como Fastest Known Time (FKT)
El desafío comenzó el pasado 28 de septiembre en Llica, al oeste del Salar de Uyuni, considerado el mayor desierto de sal del planeta. Desde allí, Maciel atravesó aproximadamente 145 kilómetros de salar antes de afrontar los últimos 27 kilómetros por carretera hasta llegar a la localidad de Uyuni, donde finalizó la travesía durante la madrugada del 29 de septiembre.
Un desafío extremo entre agua, barro y altitud
Aunque el Salar de Uyuni es conocido por sus enormes extensiones de sal, las condiciones que encontró Maciel fueron muy distintas de las previstas. Una tormenta de granizo había dejado amplias zonas cubiertas de agua, convirtiendo parte del recorrido en una superficie inundada, con barro y pequeños agujeros ocultos bajo el agua.
"No tenía un ritmo objetivo porque no se trataba de una carrera de trail ni de asfalto, y tampoco estaba corriendo al nivel del mar. Tenía que adaptar mis piernas a un ritmo en el que mi cuerpo se sintiera cómodo recorriendo 170 kilómetros en altitud y en pleno desierto", explica Fernanda Maciel
A partir del kilómetro 100, la alimentación se convirtió en uno de los principales obstáculos. Aunque sus piernas respondían bien a la altitud, Maciel comenzó a experimentar importantes dificultades para ingerir alimentos y mantener la energía necesaria para continuar.
"Mis piernas respondían bien a la altitud, pero mi estómago no. Después de 100 kilómetros corriendo sin parar, empezó a resultar muy difícil comer. Tenía que obligarme a seguir alimentándome e intentar no vomitar. Fue pura fuerza mental", recuerda la ultrarunner brasileña
Casi 20 horas de esfuerzo registradas con el Amazfit Cheetah 2 Ultra
Durante la travesía, Fernanda Maciel utilizó el Amazfit Cheetah 2 Ultra, un reloj deportivo de Amazfit con el que registró los principales parámetros de su actividad a lo largo del recorrido.
Los datos recogidos a través del dispositivo permiten dimensionar la exigencia física de la hazaña: 172,78 kilómetros recorridos en 19 horas, 50 minutos y 8 segundos, con un ritmo medio de 6 minutos y 53 segundos por kilómetro, mantenido a una altitud media de 3.662 metros sobre el nivel del mar.
A lo largo del desafío, la atleta registró una frecuencia cardíaca media de 165 pulsaciones por minuto, alcanzando un máximo de 179.
En total, el reloj contabilizó cerca de 194.000 pasos, cifras que reflejan la intensidad y la continuidad del esfuerzo durante casi 20 horas
La barrera de las 20 horas: cuando la resistencia se convierte en fuerza mental
Uno de los momentos decisivos de la travesía llegó cuando Maciel abandonó el salar y alcanzó la carretera hacia Uyuni. Hasta entonces, había evitado consultar constantemente el reloj, consciente de que la inmensidad del paisaje podía alterar su percepción de las distancias.
Al llegar al kilómetro 145 comprobó que llevaba 16 horas y 45 minutos corriendo. Fue entonces cuando comprendió que tenía posibilidades de completar el desafío en menos de 20 horas.
"Cuando terminé de cruzar el desierto y entré en la carretera hacia Uyuni, vi que llevaba 16 horas y 45 minutos corriendo. Entonces me di cuenta de que había mantenido un gran ritmo y de que quizá podría terminar en menos de 20 horas", relata Maciel
"Mis piernas estaban destrozadas. Sé correr en la montaña, pero no estoy acostumbrada a correr tantos kilómetros en llano. Ya no me quedaba fuerza, pero intenté dar lo mejor de mí", reconoce la atleta
Dos décadas de experiencia en algunos de los entornos más extremos del planeta
La travesía del Salar de Uyuni se suma a una trayectoria marcada por los desafíos de resistencia y las expediciones en alta montaña.
Con aproximadamente dos décadas de experiencia en ultradistancia, Fernanda Maciel ha protagonizado proyectos deportivos en algunas de las montañas más emblemáticas del planeta, entre ellas el Aconcagua, el Vinson, el Kilimanjaro y el Carstensz.
"Mi principal preocupación era el pie, pero respondió realmente bien y no sentí ningún dolor. La regularidad que conseguí mantener durante toda la distancia fue mucho mejor de lo que esperaba", señala
Más allá de los récords: explorar los límites del cuerpo humano
Para Fernanda Maciel, los desafíos de ultradistancia fuera de la competición representan una forma diferente de entender el deporte. La incertidumbre, la conexión con la naturaleza y la capacidad de adaptación son elementos fundamentales de su motivación.
"Estos proyectos de larga distancia son completamente inciertos. Me asustan, pero al mismo tiempo me encantan, porque representan algo nuevo para lo que tengo que prepararme y con lo que necesito conectar", afirma Fernanda Maciel
La atleta considera que estas experiencias van más allá de la búsqueda de marcas deportivas y permiten desarrollar habilidades para desenvolverse en la naturaleza, afrontar los propios miedos y descubrir nuevas capacidades físicas y mentales.
Con esta travesía, Maciel establece una nueva referencia para el cruce del Salar de Uyuni. La marca se encuentra pendiente del proceso oficial de verificación FKT, que deberá validar el recorrido, el tiempo registrado y la categoría correspondiente.
Mientras tanto, sus 172,78 kilómetros en menos de 20 horas, documentados con el Amazfit Cheetah 2 Ultra, constituyen un nuevo capítulo en la trayectoria de una de las atletas de resistencia más experimentadas del panorama internacional.
