Ciclismo

La ruta de Pedals de Menorca con Ruth Moll

Pedals de Menorca. Recorre la isla de Menorca en bicicleta con la ciclista menorquina y campeona del mundo Ruth Moll.

Ruth Moll

7 minutos

Pedals de Menorca, la ruta cicloturista con Ruth Moll

PEDALS DE MENORCA

Distancia: 176 kms

Desnivel: 2600 mtrs positivos

Salida de Ciutadella.

 

Menorca sobre dos ruedas: una aventura inolvidable con Pedales del Mundo

Por Ruth Moll, guía de Pedales del Mundo

Menorca es mi isla natal. Es el lugar donde crecí, donde aprendí a amar el mar, la naturaleza y el ritmo pausado de la vida mediterránea. Aunque mi profesión como guía de Pedales del Mundo me ha llevado a descubrir numerosos destinos y acompañar a viajeros por algunos de los rincones más fascinantes de Pedales del Mundo, siempre siento una emoción especial cuando regreso a casa. Por eso, cada vez que tengo la oportunidad de guiar la ruta Pedals de Menorca, la vivo con un entusiasmo particular, porque me permite compartir con vosotros la esencia de una isla que conozco profundamente y que nunca deja de sorprenderme.

Hay lugares que se conocen y lugares que se viven. Menorca es uno de esos destinos que invita a ser descubierto sin prisas, dejándose llevar por el ritmo de la naturaleza, el sonido del mar y la emoción de cada nueva curva del camino. Como guía de Pedales del Mundo, he tenido el privilegio de recorrer esta isla mediterránea junto a grupos de viajeros apasionados por la bicicleta, y puedo afirmar que la ruta Pedals de Menorca es una de las experiencias cicloturistas más completas y fascinantes que existen en el Mediterráneo.

Pedals de Menorca en 4 etapas: (el formato ideal para disfrutar al máximo de la ruta y de la isla).

La ruta de Pedals de Menorca, operada por Pedales del Mundo, está diseñada para descubrir la isla de una forma progresiva, equilibrada y profundamente vivencial. Dividida en cuatro etapas, permite recorrer sus paisajes más representativos sin prisas, alternando mar, interior rural, patrimonio y naturaleza salvaje.

Etapa 1: Del corazón rural a la costa del sur, etapa 37 kms 525 mtrs positivos.

La primera jornada es una bienvenida suave a la isla, donde el paisaje agrícola tradicional marca el ritmo de la ruta. Pedaleamos entre caminos rurales, fincas menorquinas y muros de piedra seca que dibujan el carácter más auténtico del interior.

Poco a poco, el paisaje se abre hacia el sur, donde el Mediterráneo comienza a asomar con fuerza. El contraste entre el verde del campo y el azul intenso del mar acompaña gran parte del recorrido. Descubriremos calas paradisiacas como Macarella, Cala Galdana, Santo tomas entre muchas de ellas.

Etapa 2: Calas vírgenes y Camí de Cavalls. Distancia 49 kms + 757 mtrs positivos

La segunda etapa nos introduce en uno de los grandes tesoros de la isla: el Camí de Cavalls, el histórico sendero que rodea Menorca y podemos decir que la ruta arranca subiendo al punto más alto de la isla, Monte toro

Camí de Cavalls es un sendero histórico que rodea completamente la isla de Menorca a lo largo de unos 185 kilómetros de costa. Su origen es defensivo: durante siglos fue utilizado para la vigilancia militar a caballo, permitiendo controlar todo el litoral menorquín. Hoy, convertido en un itinerario protegido y señalizado, se ha transformado en uno de los grandes tesoros naturales de la isla y en una ruta ideal para senderistas, jinetes y ciclistas de montaña. Etapa que nos llevará transcurre por Alaior y Calan porter finalizando en Mahon, la capital de la isla.

Aquí el paisaje cambia por completo. El terreno se vuelve más salvaje, con tramos junto a acantilados. Son lugares donde el esfuerzo de la bicicleta se recompensa con baños en aguas cristalinas y paisajes de postal. Nos encontraremos tramos un poco más técnicos que van alternando caminos de interior y de costa.

Es una etapa de conexión directa con la naturaleza, donde la isla muestra su cara más mediterránea y luminosa.

Etapa 3: El norte más salvaje y auténtico. Distancia 54 kms + 717 mtrs positivos.

Mi etapa favorita de la ruta, siempre me ha gustado mucho más la zona norte y virgen de la isla que la zona sur.

La tercera jornada nos lleva al norte de Menorca, una zona completamente distinta, más abrupta y menos domesticada. Aquí predominan los tonos rojizos de la tierra, los acantilados abiertos al viento y una sensación constante de naturaleza intacta.

Recorrer Port d’Addaia y Son Parc en bicicleta es entrar en una de las zonas más tranquilas y naturales del norte de Menorca, donde el paisaje se abre entre humedales, bosques mediterráneos y pequeñas urbanizaciones integradas en el entorno en donde podemos recargar agua y comer algo.

Port d’Addaia es un puerto natural de aguas calmadas y carácter casi laberíntico, rodeado de canales, marismas y rincones donde la naturaleza se impone con absoluta serenidad. Pedalear por sus alrededores permite disfrutar de un ambiente pausado, con carreteras secundarias y caminos que avanzan entre zonas húmedas de gran valor ecológico, especialmente ricas en avifauna. Es un lugar donde la bicicleta se convierte en el mejor medio para observar sin alterar el equilibrio del entorno.

A medida que el recorrido avanza hacia el oeste, el paisaje se abre hacia Son Parc, una zona conocida por su extensa playa de arena fina y por estar rodeada de pinares que aportan sombra y frescor al trayecto. Aquí el ambiente cambia: el mar vuelve a ser protagonista, y el recorrido en bicicleta se vuelve más fluido, con tramos que invitan a detenerse y disfrutar de las vistas abiertas al Mediterráneo. Es un punto perfecto para combinar pedaleo suave, baño y contemplación, especialmente en rutas que conectan con tramos del Camí de Cavalls en el norte de la isla.

En conjunto, la ruta entre Port d’Addaia y Son Parc ofrece una experiencia muy representativa del norte menorquín: naturaleza protegida, caminos tranquilos y la sensación constante de estar pedaleando en equilibrio con el paisaje. BRUTAL¡¡¡¡ Solo por conocer esta parte merece la pena realizar la ruta de pedals de Menorca.

El pedaleo es más exigente, pero también más emocionante. El paisaje del norte transmite una fuerza especial, con vistas amplias al mar y rincones donde la isla parece detener el tiempo. Es una etapa que sorprende a muchos viajeros por su carácter más salvaje y menos conocido.

Etapa 4: Ciutadella y el legado histórico de la isla. Distancia 35 kms + 590 mtrs positivos.

La última etapa es una despedida llena de historia y belleza. El recorrido nos acerca a Ciutadella, una de las ciudades más emblemáticas de Menorca, donde el patrimonio arquitectónico, las calles empedradas y la vida mediterránea crean un ambiente único.

Un atractivo de esta última etapa es subir al Castell de Santa Àgueda en bicicleta es una de esas experiencias que combinan esfuerzo, historia y paisaje en estado puro. Se trata de un ascenso breve pero exigente, que recompensa cada pedalada con una de las mejores vistas del interior de Menorca.

Castell de Santa Àgueda se alza sobre una colina estratégica en el centro de la isla, en lo alto del municipio de Ferreries. La ruta en bicicleta suele comenzar entre caminos rurales tranquilos, rodeados de muros de piedra seca, campos de cultivo y el paisaje ondulado típico del interior menorquín. A medida que se gana altura, el entorno se vuelve más abierto y las vistas empiezan a ampliarse hacia el norte y el sur de la isla.

El tramo final del ascenso es el más intenso, con una pendiente pronunciada y firme irregular en algunos puntos, donde la bicicleta exige técnica y constancia.  SUBIDA CON TRAMOS TÉCNICOS¡¡ Sin embargo, es precisamente ese esfuerzo el que hace que la llegada a la cima sea tan gratificante. Una vez arriba, el silencio y la amplitud del paisaje lo envuelven todo.

Desde las ruinas del castillo, antiguo punto de vigilancia de origen islámico, se obtiene una panorámica espectacular de Menorca. En días claros, es posible distinguir buena parte del perfil central de la isla, con sus contrastes entre campo, costa y pequeños núcleos rurales. Es un lugar que transmite historia y estrategia, recordando su importancia defensiva en épocas pasadas.

Descender en bicicleta desde Santa Àgueda es igualmente especial: un tramo técnico pero divertido, donde la concentración se mezcla con la sensación de libertad, mientras el paisaje vuelve a cerrarse poco a poco entre caminos rurales.

En el contexto de rutas como Pedals de Menorca, esta ascensión representa el lado más deportivo y auténtico del interior de la isla. No es solo un mirador natural, sino también un punto de conexión con la historia, la geografía y el carácter más silencioso de Menorca.

Principio del formulario

 

Final del formulario

 

Llegar en bicicleta a esta ciudad histórica supone cerrar el círculo del viaje: del paisaje rural al mar, de la naturaleza virgen a la cultura viva. Es una etapa más relajada, ideal para disfrutar del recorrido, recordar las experiencias vividas y dejar que la isla se despida lentamente.

 

Gastronomía local:

En la ruta de Pedals de Menorca siempre recomiendo a los clientes disfrutar de la gastronomía local como parte esencial del viaje. La cocina menorquina es sencilla, auténtica y muy ligada al territorio.

Entre los platos más representativos destaca el queso Mahón-Menorca, imprescindible en cualquier mesa, junto con la sobrasada menorquina, de sabor más suave que otras variedades baleares. En la costa, la protagonista indiscutible es la caldereta de langosta, un plato emblemático que resume la esencia marinera de la isla.

También son habituales los pescados frescos del día, preparados de forma sencilla, y las tradicionales formatjades, empanadas típicas muy presentes en fiestas y celebraciones.

Para terminar, la repostería local como los carquinyols o los amargos ofrece un cierre perfecto tras una jornada de pedaleo.

   

 

Menorca talayótica:

En la ruta de Pedals de Menorca, la llamada Menorca Talayótica aparece como un elemento sorprendente que conecta el cicloturismo con la historia más antigua de la isla. Pedalear por estos paisajes es atravesar un territorio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, donde los restos prehistóricos conviven de forma natural con caminos rurales y naturaleza mediterránea.

A lo largo de algunas etapas, es posible encontrarse con talayots, navetas y construcciones megalíticas que forman parte del legado de los primeros pobladores de Menorca. Estos vestigios, integrados en el paisaje, aportan un valor cultural único a la experiencia ciclista.

En Pedals de Menorca, este entorno talayótico convierte cada pedalada en un viaje en el tiempo, donde deporte, naturaleza e historia se unen de forma muy especial.

 

 

 

Para mí, como menorquina y guía de Pedales del Mundo, siempre es un privilegio volver a recorrer y dar a conocer la isla de Menorca. Es el lugar donde aprendí a montar en bicicleta, donde descubrí mi pasión por el ciclismo y donde se sembró, sin saberlo entonces, el camino que me ha llevado a dedicarme hoy a ser guía.

Cada vez que acompaño a viajeros por estas rutas, siento que comparto algo muy personal: no solo un destino, sino una parte de mi propia historia. Por eso, despedirme de cada grupo nunca es un final, sino la certeza de que Menorca ha vuelto a dejar huella en quienes la han pedaleado conmigo.

Y para mí, eso es lo más gratificante de todo este viaje.

Tienes toda la información en: Ruth Moll – Guia de Pedales del Mundo - Pedals de Menorca

 

 

Etiquetas:

Relacionados