Algo tan fácil como comer cinco nueces al día te previene de problemas cardiacos. Esta cantidad cubre tu necesidad diaria de omega 6 y la mitad de omega 3. Ambos ácidos dificultan la formación de coágulos que podrían provocar un infarto y ayudan a disminuir los niveles de colesterol.
Junto a su contenido en antioxidantes como la vitamina C o el betacaroteno destaca porque aporta un fotoquímico peculiar, el licopeno, que baja el nivel de colesterol en sangre y previene varios tipos de cáncer. Se recomienda tomar 200 gramos dos veces a la semana de tomate fresco.
Su pulpa contiene gran cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, claves para el control del colesterol y los triglicéridos. También aporta vitaminas del grupo B que tienen un efecto protector sobre el músculo cardiaco. Conviene tomar tres aguacates a la semana, pero no olvides que tiene muchas calorías y no debe forma parte de menús fuertes.
Gracias a sus bioflavonoides y fibras, consiguen bajar el alto nivel de colesterol, que es el principal factor de riesgo para sufrir un infarto o una embolia cerebral. Además, son muy digestivas. Se recomienda tomar al menos dos berenjenas a la semana (y si puede ser hervida mejor que frita.)
