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Hay tantos lugares para descubrir en los Altos Pirineos, al otro lado de nuestra frontera, ¡qué no te los acabas en una vida!
Un territorio que te permite experiencias como subir el Tourmalet, puerto más legendario de la historia del ciclismo, excursiones preciosas y accesibles como las del Lago de Oredon, mountain bike tan exigente como quieras en la estación de Peyragudes (con bajadas de casi 1500 m de desnivel)… combinado con la relajación en las aguas de Balnea o su gastronomía.
Nosotros pudimos experimentarlo durante 3 días bien aprovechados. En la primera jornada, arrancamos subiendo hasta la estación de Peyragudes para una ruta de descenso de 700 m de desnivel con una dificultad técnica que la hace accesible para familias con niños a partir de 8 años. Nos acompañó Daniel, monitor-guía que a la vez que te descubre las mejores vistas del valle y los pueblos típicos te da consejos de conducción para que mejores tu técnica y bajes más seguro.
No tienes que llevar nada de casa: te dejan bici (de alta gama y nuevas), casco, guantes y, si vas a hacer alguna de las rutas de enduro, las protecciones de rodilla, codos y espalda.
El precio de la actividad son 55 € (www.bikeinlouron.com)
Por la tarde la cosa fue más relajada, con una ruta de senderismo de 3 km que es accesible para personas con movilidad reducida dando la vuelta al lago de Génos-Loudenvielle ¡Las vistas de las montañas son de postal!
Para rematar la jornada, que mejor que el paso por Balnea, el centro de balneoterapia más grande de los Pirineos franceses. Lo mejor: los baños japoneses e incas, cuatro lagunas exteriores con aguas de 33°C a 40°C para disfrutar de las bañeras de burbujas, hidromasaje, etc., con vista panorámica sobre las cumbres del valle de Louron.
Y para los más deportistas, tienen piscina de 25 m para que puedas hacer tu entrenamiento de natación (www.balnea.fr)
Tras una cena para recordar en Chez Mamie Jo (www.chezmamiejo-loudenvielle.fr) junto al lago, al día siguiente cogimos el coche para irnos hasta la reserva de Noeuvielle. Aparcamos junto al lado de Oredon, una belleza realmente salvaje, unas vistas impresionantes de la presa de Cap de Long a los pies de los famosos tresmiles, y que fue nuestro punto de partida de un trekking en la ruta de los lagos, para subir hasta Les Laquettes (Las Lagunitas), disfrutando de un sendero que asciende serpenteando a través del bosque y bordea el torrente en varias ocasiones.
Puedes alojarte y/o comer en el refugio al pie del lago de Orédon, un edificio histórico, antigua casa de los guardias de la presa del siglo pasado (www.refuge-oredon.com)
Por la tarde pasamos en coche uno de los puertos míticos del Tour, el Aspin, de nuevo con vistas que te limpian la mente desde su cima, para llegar a Bagnères-de-Bigorre, en el valle de Campan, donde comienza el ascenso al Col du Tourmalet, el mítico puerto del Tour de Francia, dominado por el Pic du Midi.
Bagnères-de-Bigorre es una población que garantiza tu recarga de energía en los centros de bienestar con aguas termales Aquensis en Bagnères-de-Bigorre y CIELéO en Barèges.
Otra de las ventajas de Francia, como en nuestro país, es la gastronomía. Cenamos en L’assiette de Juliette, donde Kevin y Tiphanie os ofrecen una cocina tradicional renovada, elaborada en casa con productos de productores locales (www.assiette-de-juliette.fr)
El ciclismo de leyenda fue el protagonista de la jornada fi nal. Nos enfrentamos al Tourmalet como si tuviéramos las fuerzas del gran Pogacar, gracias a las bicis eléctricas que nos facilitaron. En la cima pudimos visitar de la mano de su dueño y antiguo profesional del MTB de Remi Laff on, el restaurante Tourmalet Chez Octave, que es realmente una casa-museo que abre las puertas a todos los ciclistas que sueñan con subir un día el primer gran puerto que se subió en la historia del Tour de Francia en 1910. El restaurante debe su nombre a Octave Lapize, el primer ciclista en pasar por su cima.
Está abierto todo el año y el día grande que pasa el Tour, puedes por 200 € tener reservado sitio en su privilegiada terraza con la comida incluida (www.chez-octave.com)
Si tu pasión es el ciclismo, tienes que venir a pedalear a estas montañas de los Altos Pirineos al menos una vez en la vida. Nuestra recomendación es que aproveches el Pyrénées Cycling Trip (www.pyrenees-trip.com), una semana que se hace cada año, en la que cada día cierran sólo para bicis varios puertos del Tour y además te montan avituallamientos.
Este año se celebra del 13 al 17 de julio, serán en total 12 puertos en 5 días. Así el primer día tienes sólo para ti el Port de Balés, el Peyresourde y Val Louron; el segundo, el Portet y Aspin; el tercero, el Tourmalet y Luz Ardiden; el cuarto, Cauterets y Hautacam, allí donde Miguel Indurain se puso por primera vez el maillot amarillo del Tour. Y para terminar, el Col de Spandelles y el Aubisque.
La ventaja es que además puedes contratar alojamiento y el transporte de tu equipaje con lo que te puedes preocupar sólo de pedalear (te sale por 540 €).
Más información para diseñar tu escapada a los Altos Pirineos en www.lespyrenees.net










