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Son hermosos los siete pueblos que alberga la Vall de Pop, sus paisajes montañosos o las aguas cristalinas de las calas y acantilados de su litoral. Porque, indiscutiblemente, estamos ante una tierra de contrastes, con importantes sierras, como la Serrella, Coll de Rates o Bèrnia, barrancos sinuosos, como el de Malafí, la Murta o Passula y una costa abrupta, en la que se alternan calas acogedoras e imponentes acantilados.
El valle está atravesado por la dulce silueta del río Xaló o Gorgos, que nace a 1.300 metros de altitud, en la sierra de Alfaro y Serrella, y recorre los términos de Benigembla, Murla, Parcent y Alcalalí, un valle que se abre en busca de los municipios de Xaló, Llíber, Senija y Benissa, donde desemboca en el Mediterráneo después de recorrer 53 kilómetros de la comarca de La Marina. Estos pueblos guardan unos paisajes inolvidables y la fama de poblaciones con encanto se la tienen bien merecida por todo lo que ofrecen a los viajeros.
Cada uno es un punto de partida ideal para disfrutar de un espectáculo que, año tras año, sigue asombrando por su enorme belleza: la estampa de la Vall de Pop en flor durante los meses de febrero y marzo. Y es que, con la sutil despedida del invierno y el anticipo de los primeros días primaverales, las zonas de cultivo del cerezo se convierten en un espectáculo visual gracias a su floración. Miles y miles de árboles que eclosionan casi a la vez. Un acontecimiento natural —con un punto mágico— que viste el valle de blanco y lo llena con un aroma especial, gracias al clima que goza, un clima mediterráneo de inviernos suaves y ansias de aportar colorido y luminosidad.
Además, el Valle de Pop alberga rutas para los amantes del senderismo, con kilómetros y kilómetros de senderos homologados que se adentran por espectaculares parajes para conocer mejor los secretos que guarda el río Xaló y los de bosques y sierras, caminos que llegan hasta miradores con vistas panorámicas. También, quienes prefieren la bicicleta, la Vall de Pop es un gran destino. Con rutas como la que conecta todos los pueblos más importantes del valle y permite explorar la historia y la arquitectura tradicional de cada uno de ellos, o ascensiones a collados míticos, incluso rutas trazadas y señalizadas por el Centro de BTT Vall de Pop. Seguro que cualquiera de las rutas depara momentos increíbles entre paisajes cambiantes y el colorido de los pétalos y la embriagadora tranquilidad del entorno.
A todo esto, hay que sumarle un patrimonio cultural y arquitectónico espectacular, en el que hallamos vestigios del pasado morisco, ejemplos de arquitectura de piedra en seco, los riuraus (construcciones para el secado de las pasas) o abrigos de pinturas rupestres que son Patrimonio de la Humanidad. Sin olvidarnos de la importancia que tiene el cultivo de olivo, del almendro y de la vid, ya que la uva y el vino son elementos indispensables de la esencia de este valle.
Senderismo y rutas por los siete municipios de la Vall
Alcalalí es un pueblo lleno de historia, ideal para desconectar de la ciudad. Posee un paisaje que transita entre olivos, naranjos, almendros o viñedos. Conserva casas antiguas, de marcado carácter agrícola, incluso de restos de muralla, con Torre incluida. Aquí encontramos la Ruta al Coll de Rates, un recorrido circular de 10 km. Esta montaña es un impresionante mirador sobre la Vall de Pop y la de Tàrbena. Benigembla está rodeado de cumbres como la del Cocoll. De origen musulmán, en su casco urbano conserva más riuraus que ninguna otra población. Los amantes del senderismo tienen varias rutas a mano: la Ruta de los Caminos de Piedra y Agua, que une los municipios de la Vall de Pop, o la Senda del Badall i les Fonts. Benissa tiene un casco histórico con varios edificios emblemáticos. Su naturaleza y paisajes tienen mar, con algunas de las calas más paradisíacas de la zona, como Cala del Pinets y Cala del Advocat; pero también parajes de montaña, con tres grandes citas: La Solana, Oltà y Bèrnia, que cuentan con varias opciones de excursiones debidamente señalizadas. Y, por supuesto, alternativas para los amantes de la bici de montaña, con la Ruta de la Sierra de Bèrnia Llíber ya tuvo pobladores íberos, lo que permite pensar que es un enclave perfecto para establecerse. Aquí se ha puesto mucho cuidado en la vid, prueba de ello es su paisaje y los riuraus, algunos de ellos en la falda de la montaña y a los que se llega a través de senderos que recorren la zona. Llíber es uno de los puntos clave de la Ruta de Caminos de Piedra y Agua, un itinerario que transcurre por la cuenca del río Xaló, y por el cual podemos visitar los diferentes pueblos del Valle de Pop disfrutando de los paisajes, con la particularidad de andar entre bancales realizados con la técnica de la piedra en seco, y disfrutando de los aromas del lentisco, el romero y los carrascos. Murla, ubicada a los pies del Cavall Verd, la montaña donde se hicieron fuertes los últimos moriscos valencianos, es un pueblo de calles estrechas y llenas de calma. Su entorno ofrece al viajero un paisaje rural amable donde perderse durante horas, a pie o en bicicleta. El sendero del Penyó Roig llega hasta esta montaña emblemática. Además, de otras rutas en BTT por los campos de Murla, que también da la vuelta al Cavall Verd.
Parcent es un destino perfecto para los amantes del BTT, de hecho, aquí se encuentra el Centro de BTT Valle de Pop, donde enterarse de todo lo necesario para recorrer en bici este enclave natural de gran belleza y disfrutar de unas horas de pleno contacto con la naturaleza. Como el Carrascar, un macizo montañoso con fuentes de aguas cristalinas, un nevero conocido como el Pou de la Neu y más ejemplos de riuraus.
En Senija, población donde el cuidado de la uva pasa también está muy arraigado, quienes lo visiten van a poder conocer parajes como los de la Creueta o la cueva de la Garganta, además de encontrar por el camino construcciones de piedra en seco. Xaló es un pequeño pueblo cuyo origen se remonta a la Edad Media. Sus paisajes son mayoritariamente de almendros y viñedos, lo que lo convierte en un lugar que a lo largo del año va cambiando su estampa sin dejar de cautivar. Pasear o pedalear por las rutas senderistas que rodean Xaló, entre campos de cultivo y zonas próximas al río o a la montaña, son un deleite para los sentidos.
Está claro que los viajeros encontraremos rutas de todo tipo y para todas las edades. Además, dentro de los numerosos senderos homologados hay verdaderas joyas, como la ruta de la Serrella, con vistas al valle y a las montañas circundantes, las rutas de los miradores o la Ruta de los Riuraus.
Mención aparte merece la Ruta de los Senderos en Flor. A final de enero, cuando los campos comienzan a despertarse y parece que la primavera vaya a explotar de belleza, es tiempo de venir hasta la Vall de Pop y recorrer los campos teñidos del color de las flores de los cerezos. Y, además, acompañarlo con celebraciones gastronómicas, rutas culturales, mercadillos y un sinfín de actividades pegadas a las bondades de esta tierra.
La cultura del vino está muy presente en la Vall. En ella se ha consolidado una importante oferta de bodegas y cooperativas vinícolas, que ofrecen visitas y degustación de sus productos. En la Vall de Pop, vinos y gastronomía van de la mano. El recetario guarda auténticos tesoros: espencat, arroz al horno, las cocas, minxos, varios tipos de embutidos, y, sobre todo, postres con almendras: flanes, bizcochos, pastissets…
Sin duda, la Vall de Pop es perfecto para dejarse llevar por sus innumerables planes y rutas, para huir del bullicio. Planes y rutas que, con la llegada de la floración, ningún viajero, por muy exigente que sea, se puede perder. Y puesto que las rutas se pueden realizar en diferentes etapas, hay opciones estupendas de alojamientos rurales y tiempo para probar la excelente gastronomía local. La vida mediterránea más dulce y serena está aquí, en la Vall de Pop.














