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No es fácil encontrar recomendaciones efectivas de cómo ganar experiencia en montaña, pero posiblemente las siguientes 5 acciones personales te conducirán a lograrlo de una forma natural y casi automática.
1) SAL TODO LO QUE PUEDAS
Hacer actividad lo más a menudo posible ha constituido tradicionalmente uno de los ejes motivacionales más sólidos entre los aficionados a la montaña. Sin embargo en estos últimos años una parte considerable de los practicantes sólo sale en los meses más benignos e interrumpe durante el invierno o el verano su actividad. A mayor número de salidas, más posibilidades hay de aprender en situaciones diferentes qué está a nuestro alcance y cuáles son nuestras fortalezas y defectos. Te servirá para conocer de forma más realista tu nivel físico-técnico y el de quienes te acompañan, diferenciar qué te hace disfrutar y qué situaciones te ponen en peligro innecesariamente. También te conviene variar de escenarios y viajar lo máximo posible, pues te convertirá en un deportista más completo y resolutivo.
2) TAMBIÉN DE NOCHE
Ser capaz de iniciar o terminar una actividad de noche forma parte del bagaje mínimo imprescindible para desenvolverse en la naturaleza con un cierto margen de seguridad. Puedes comenzar por probar con recorridos fáciles, que conozcas bien y sólo con buen tiempo. En algunos espacios protegidos las actividades nocturnas están reguladas –por ejemplo no se permite llevar linternas de más de 300 lúmenes- y pueden molestar a la avifauna sobre todo en la época de cría. ¡Evita los grupos grandes, es decir más de 4 o 5 personas, hacer fuego y gritar!
3) SABEMOS MENOS DE LO QUE CREEMOS
Visualizar a menudo vídeos de técnica o de actividades en montaña, dar consejos en redes sociales o “reñir” a principiantes en los caminos no nos convierte automáticamente en expertos. Tengamos el nivel que tengamos, tarde o temprano nos enfrentaremos a situaciones abrumadoras en el medio natural y que nos confirmarán, si tenemos la humildad suficiente para reconocerlo, que todos sabemos menos de lo que creemos y que no siempre tendremos la situación bajo nuestro control. Acéptalo, prepárate y admite que no siempre se puede ganar.
4) APRENDE DE GENTE MÁS EXPERIMENTADA
En la montaña siempre han existido personas que pretenden hacerse pasar por expertos sin serlo, simplemente por presumir, necesidad de reconocimiento social, autoafirmación o ego desmesurado. Al aumentar el número de practicantes y también por la aparición de un nuevo fenómeno –aficionados que se auto promocionan en internet como si fuesen auténticos profesionales- no resulta sencillo discernir quiénes te dan buenos consejos y quiénes carecen de la experiencia necesaria para hacerte mejorar. Analiza las situaciones, qué experiencia deportiva y personal avala a quién te habla y cómo fundamenta sus recomendaciones e información. ¡A menudo aprenderás mucho de los más experimentados pero discretos y poco de quienes más quieren llamar la atención!
5) SOMOS LO QUE HACEMOS, NO LO QUE DECIMOS
No pocos profesionales de la salud mental últimamente nos recuerdan que en realidad somos más lo que hacemos que lo que decimos o lo que pensamos. Pasar a la acción tiene mucho más valor y nos hace ganar mucha más experiencia que estar continuamente hablando de lo que opinamos y de qué nos gustaría conseguir. Detrás del pensamiento continuo y abrumador del cerebro podemos incluso toparnos con qué dedicamos una cantidad de tiempo ingente para conseguir casi nada en la montaña. No necesitamos hacer actividades extraordinarias para disfruta de verdadr ni tener un discurso interior muy elaborado para ser aceptados en nuestro entorno o sentirnos felices, basta con opinar o teorizar menos y llevar a la práctica nuestros deseos. ¡Un gramo de práctica pesa más que un kilogramo de teoría!














