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Ojos Negros es el “poético” nombre de un histórico yacimiento minero explotado en las colinas de Sierra Menera desde la época de los romanos, que siempre fueron expertos en obtener las riquezas de la corteza terrestre. La gran explotación industrial comenzó en 1900 por cuenta de la Compañía Minera de Sierra Menera, abriendo enormes pozos a cielo abierto para extraer siderita, goetita y otros minerales de hierro, creando un singular paisaje de “ojos petrificados” de colores metálicos en las laderas y los montes de la sierra. Algunos hoyos tienen pequeñas lagunas en el fondo, otros conservan restos de las torretas y las vías de transporte del mineral o surgen entre las montañas formadas por los depósitos de las escombreras, es un paisaje minero extraño y descomunal. Las minas entraron en declive a finales del siglo pasado y en 1987 fueron cerrando los pozos. Una parte de las minas se han convertido en un parque temático para transformar el patrimonio minero en un valor cultural con el nombre Arte, industria y territorio, juntando proyectos de arqueología industrial de artistas y arquitectos con acciones de turismo activo.
El plan comercial de la compañía minera era transportar el mineral de hierro en tren hasta las plantas siderúrgicas del puerto valenciano de Sagunto, levantando una línea ferroviaria de vía estrecha de unos doscientos kilómetros desde los “ojos mineros” hasta la orilla del Mediterráneo. La recuperación actual de las antiguas líneas de ferrocarril en vías verdes para usos de turismo activo ha convertido el viejo trazado minero en una atractiva y popular ciclo vía en las provincias de Castellón y Teruel, forma parte del Camino Natural Santander-Mediterráneo y es un destino de primer nivel que debe figurar en el historial de todos los aficionados al cicloturismo. El tramo de vía verde que hemos elegido en nuestro ciclo viaje es la etapa de la provincia de Castellón, entre Segorbe y el límite provincial con Teruel, cerca de Barracas. El punto de partida indicado en el track es el hotel Martín el Humano, en Segorbe, alojamiento asociado a Castellón Cycling y punto de sellado del pasaporte de Caminos Naturales y Vías Verdes y del salvoconducto del Camino del Cid. La conexión con la Vía Verde Ojos Negros está en Altura, por unas trincheras con bonitos murales temáticos de los usuarios de la vía y las marcas del Camino del Cid en la etapa La Conquista de Valencia.
El pueblo de Navajas está enseguida, aunque el caserío está fuera del paso de la vía verde. En la cuneta del tren minero está el Camping Altomira, que es sede del Centro BTT Alto Palancia, una buena opción para cubrir cualquier necesidad cicloturista. Y la ciclo vía entra definitivamente en un encantador emboscado de monte mediterráneo, pasando por el viaducto del río Palancia hasta el conjunto urbano de Jérica. En esta población el tramo original del ferrocarril está perdido y como pasa por unas calles de la parte moderna es buena oportunidad para callejear por el casco histórico, subir hasta la plazoleta de la ermita de San Roque, pasar al pie de la torre mudéjar de Alcudia o de las Campanas, bajar por el Portal de San Juan y ver restos de las antiguas murallas medievales, Jérica es punto de paso y visita esencial en nuestro ciclo viaje. En la salida aparece uno de los túneles más largos de la vía verde, todos los túneles tienen iluminación artificial y buen firme (octubre 2026) pero es recomendable llevar luz en la bici para ser vistos y por si alguna instalación está averiada.
La ciclabilidad en la Vía Verde Ojos Negros es magnífica, incluso en bicicleta de gravel. El recorrido forma parte del Camino Natural Santander-Mediterráneo, que pronto será el itinerario cicloturista más largo de España, cuando termine el acondicionamiento completo de la antigua línea que pretendía comunicar por tren los puertos de Sagunto y Santander. El punto más complicado es el túnel de la Engaña, con 6,975 kilómetros de longitud que está prácticamente en ruinas en el interior de la Cordillera Cantábrica. El camino sigue placentero ganando altitud en los paisajes del Alto Palancia, la subida es agradable y el trazado sinuoso para mantener el porcentaje habitual en la pendiente de los antiguos ferrocarriles de vía estrecha. En Caudiel, al borde de la ruta, hay una fuente con lavadero que tiene un agua bien refrescante para los días de calor. Y el ambiente cambia, desaparecen los bosques de pinos y encinas, los taludes son murallas de areniscas rojas, ocres y negras, hay nuevos viaductos, apeaderos y curvas enormes, parece que la vía no quiere salir de Castellón y entrar en la provincia de Teruel. El parque eólico del Alto Casillas marca el final de la subida en una desolación sorprendente, un buen lugar para plantar aerogeneradores de horizonte a horizonte porque parece un mundo perdido.
Barracas es el último pueblo de Castellón, podría ser el punto de retorno, aunque merece la pena seguir hasta el límite provincial. Primero está la estación de Barracas, con área recreativa, bancos y fuente. Y poco después la marca entre las Comunidades de Valencia y Aragón, no hay mucho más además de las señales de la vía verde, un bonito páramo de sabinas, montes de encinas y al fondo el gran Penyagolosa (1.813 m), la panorámica más sugerente en la soledad de las sierras interiores. La vuelta es por el mismo camino, en el track está marcada una variante por el conjunto urbano de Barracas y otra en el paso por las calles de Jérica, el resto es el mismo trazado de la Vía Verde Ojos Negros en ambos sentidos, un ciclo viaje para recordar.
Datos
- Punto de partida y llegada: Segorbe (Castellón).
- Distancia: 101 kilómetros.
- Desnivel positivo: 880 metros.
















