Bikepacking en la Cordillera Cantábrica

La Senda del Oso y Camín Real de la Mesa componen un recorrido circular de un par de días lleno de contrastes, ambientes, desafíos deportivos y fantasías forestales

Bikepacking en la Cordillera Cantábrica
Bikepacking en la Cordillera Cantábrica

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En los valles de la Cordillera Cantábrica central hay pocas opciones para encontrar recorridos ciclistas sin excesivos desniveles ni rampas infernales, son montañas de vértigo, seguramente por su juventud geológica o sencillamente por capricho de la naturaleza, el caso es que la muralla cantábrica es tan fascinante y maravillosa para circular en bicicleta como dura y exigente. Y por eso la Senda del Oso se ha convertido en un templo del cicloturismo apacible y familiar, es la antigua vía de un tren minero convertida en Vía Verde, Camino Natural y territorio de ocio activo en los concejos asturianos de Proaza, Teverga y Quiros, un buen destino para los aficionados al bikepacking en bici de gravel con opción de añadir algunos puertos de montaña y dejar un recorrido circular de un par de días lleno de contrastes, ambientes, desafíos deportivos y fantasías forestales en plena temporada otoñal.

La posibilidad de cruzar en bicicleta la Cordillera Cantábrica siempre es un reto muy provocativo, especialmente en el sentido del norte hacia el sur, donde las subidas parecen interminables y los desniveles acumulan metros y metros. La ruta sale de San Emiliano, en la Babia leonesa, y entra en Asturias por los pasos del puerto de la Ventana y el valle de Riocabo, recorre enteros los dos ramales la Senda del Osos y las últimas ampliaciones, y vuelve a León por el puerto de la Magdalena y el Camino Real de la Mesa, combinando un espectáculo de maravillas naturales y paisajes ganaderos con toda la autenticidad de las montañas cantábricas. La distribución de las dos etapas es una alternativa razonable para recorrer la Senda del Oso el primer día, pasar la noche en San Martín de Teverga, que tiene buenos servicios, y dejar para la segunda etapa el duro puerto de la Magdalena y el Camín Real, con menos kilómetros pero rampas de mucho desgaste.

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DATOS

  • Punto de partida y llegada: San Emiliano (León).
  • Tiempo: 2 etapas.
  • Distancia: 111 kilómetros.
  • Desnivel positivo: 2.480 metros.

 

Etapa 1. San Emiliano / San Martín de Teverga

77,9 kilómetros. 1.210 metros positivos.

San Emiliano es un tranquilo pueblo ganadero de la Babia de Yuso al pie de la imponente mole del macizo de Peña Ubiña. La población tiene todos los servicios y es el punto de partida que hemos elegido para iniciar la subida hacia el puerto de la Ventana. En otoño los días son cortos y empezamos temprano, los primeros rayos del sol apenas encienden la cresta de Peña Ubiña. En Torrebarrio seguimos por un camino ganadero de tierra para terminar de calentar las piernas y comenzar la subida hacia el límite de Asturias por el camino de la vieja mina de carbón de Ventana o de Santa Fe. El carril tiene buen firme y la subida es tranquila hasta la majada de Cuspasante, pasa cerca de las cabañas de Roguera y comienza el repecho de la mina. La explotación minera era de interior, los edificios están en ruinas, quedan restos de la explotación y enormes taludes de las escombreras, uno de ellos está al final de la subida, al pie del Peñón de Ventana, y es un panorámico mirador del valle de San Emiliano y gran parte de Babia.

La ruta continúa por la vertiente asturiana, baja hasta Braña Nueva, y sin salir a la carretera del puerto de la Ventana sigue por la pista de Ricabo. Los primeros kilómetros no bajan de la montaña, planean por las alturas del concejo de Teverga hasta la ermita de Trobaniellu y en el Peñón de San Justo comienza una bajada preciosa y disfrutona hacia Ricabo. En los tramos de mayor pendiente hay parches de hormigón, asfalto o cemento. Las bicis bajan a toda velocidad y apenas hay tiempo para disfrutar de la magia de los hayedos otoñales y el resto de junglas forestales que van apareciendo mientras el camino se hunde en el fondo de un valle que parece interminable. La parada en la fuente Fonfría es casi obligada para cargar agua y después en las surgencias de Los Garrafes, que pueden estar secas según el momento. La primera aldea es Bueida y enseguida aparece Ricabo y los primeros carteles del Camino Natural de la Senda del Oso. El enlace de la carretera del pueblo hasta la Senda es una calleja estrecha y bastante empinada, con habilidad y fuerza se podría subir montado en la bici, pero es igual porque son cien metros y en unos minutos se olvida el empuja bici bajando por una vereda preciosa hacia Rodiles y Santa Marina.

Senda Oso (143)
 

En Santa Marina hay unos escalones para conectar con el tramo de la Senda del Oso en el concejo de Quirós, perfectamente acondicionada en el valle del río Trubia. En otoño el arbolado es de colores y las luces cálidas de la estación más sugerente del año envuelven los paisajes en una efervescencia luminosa muy seductora. Bárzana es la capital del concejo de Quirós, está al otro lado del río, como muchas aldeas del camino. El trazado del antiguo tren minero discurre solitario y emboscado hasta el embalse de Valdemurio, reserva de aves acuáticas y centro de ocio activo. La Senda salva el desfiladero de Cuevafurada por un túnel iluminado y llega al desvío de Caranga de Abajo. El ramal de Teverga se desvía hacia la izquierda, es el camino que vamos a tomar después en la vuelta desde Tuñón. La ruta sigue de frente por los túneles del Desfiladero de Peñas Juntas y Peña Caranga hasta el valle de Proaza, donde está el Cercado Osero. En algunos momentos se pueden ver osos que viven en semi libertad y acuden al Cercado de la Senda para comer. El recorrido cicloturista sigue por Villanueva y termina en el Área Recreativa de Tuñón, preparada en el puente de la Esgarrada, hay fuente, bancos, parque infantil y la escultura de un oso.

La ruta vuelve por el mismo camino hasta el desvío de Caranga de Abajo y continúa por el valle de Teverga. En la vuelta se puede aprovechar y visitar la población de Proaza, conectando de nuevo con la Senda en el puente de la Central Hidráulica. La Senda del Oso sigue siendo preciosa, arbolada y cómoda para pasear en bici, aparecen pequeñas aldeas, túneles bien iluminados y después de varias curvas el cañón se abre y surgen las casas de Entragu entre los árboles. La etapa sigue un par de kilómetros hasta San Martín de Teverga, importante cruce de caminos y población con todos los servicios.


Etapa 2. San Martín de Teverga / San Emiliano

33,1 kilómetros. 1.270 metros positivos.

Los datos del segundo día pueden crear confusión, es una etapa corta pero intensa. En la subida hacia las praderas del Puerto de la Magdalena, después de la aldea de Barrio, hay diez kilómetros con pendientes del 23/25 por ciento y aunque tiene tramos de hormigón, los muros son devastadores, hay que regular bien las fuerzas y llegar arriba con algo de resuello para recorrer el Camín de la Mesa con alegría y soltura. La salida de la Senda del Oso de las calles de San Martín es cómoda por asfalto, hasta un desvío que mete al Camino Natural en la umbría de una bonita calleja de castaños y parcelas de pastos. En una de las praderas hay una reserva de bisonte europeo y otras especies de la fauna salvaje que habitó estos valles cantábricos en la prehistoria, son los animales que están representadas en las pinturas rupestres de varios yacimientos de Teverga. El cercado de animales está al lado del centro de interpretación del Parque de la Prehistoria, un viaje a la vida del paleolítico y la evolución del hombre mediante la interpretación del arte rupestre, la inspiración de las figuras, los utensilios y las herramientas de aquella época reproducidas en varios espacios cavernarios.

La ruta sale la Senda del Oso, deja la compañía de los pueblos del valle de Teverga en San Salvador y sube por la carretera hasta Barrio, una pequeña aldea encajada en el valle de Somoza. El camino sigue de frente y enseguida aparecen las primeras rampas de hormigón marcando el estilo de la subida, no hay tregua, primero por las selvas de castaños, robles y avellanos y después por el hayedo hasta el claro de la Braña de Carroceda. La pendiente parece que suaviza pero todavía queda una rampa de cemento hasta la Braña de Fonfría, el esfuerzo ha merecido la pena. Las cabañas de teito están distribuidas en las laderas de la braña, entre las panorámicas montañas del valle de Teverga, los relucientes pastizales de montaña, los rebaños y los rodales de acebos, hayas y abedules que ponen unas maravillosas notas de colores durante el otoño. El carril dibuja las últimas zetas y finalmente aparecen los espectaculares campos verdes del Puerto de la Magdalena llenos de vacas y caballos. En el cruce con el Camín Real de la Mesa hay un mojón para despejar las dudas. El camino da un respiro por el filo de la sierra. Las rodadas van por una ladera de vértigo en Los Cumales y llegan a la portilla del collado del Muru, entrada de los fantásticos paisajes pastoriles de los Puertos de la Mesa. Las rodadas que siguen de frente llevan hasta la Braña de la Mesa y están marcadas con las señales de los senderos de pequeño y gran recorrido. La ruta continúa por la izquierda en subida, primero por unas rodadas pedregosas y después por la ladera del Cuernu del Aguil, pasa por la pradera del collado del Arguil y termina en el cercado ganadero que marca la división entre Asturias y León. El Collado del Muñón o del Puerto de la Mesa está a menor altitud y hacia la derecha, siguiendo el cercado en dirección suroeste. En el suelo hay rodadas de los coches de los ganaderos aunque las cepas de hierba son muy densas y prácticamente es campo a través pero fácil. En el Puerto de la Mesa hay carteles, están los hitos de la antigua calzada romana del Camín Real de la Mesa, las señales del GR-101 y es la entrada hacia los valles leoneses de Babia.

Senda Oso (90)
 

El primer tramo de la bajada es bastante pedregoso para la gravel, es ciclable al cien por cien pero hay que bajar con precaución para evitar alguna avería que sería incómoda al terminar el viaje, además, durante la bajada hay que contemplar las espectaculares vistas del macizo de Peña Ubiña sobre el valle de San Emiliano. El camino termina en Torrestío, conectado hace poco con el Alto de la Farrapona por una carretera de montaña asfaltada. La ruta continúa por la carretera, pasa por el estrecho de Los Castrillos y se desvía hacia la derecha por un camino ganadero que recorre la vega de los Prados de San Mamés. El carril conecta con el camino del día anterior y termina la etapa por la carretera hasta San Emiliano.