En la montaña, el tamaño sí importa...

¿Demasiado grande o muy pequeño? El problema de las tallas y numeraciones en el material de montaña

Tino Nuñez

En la montaña, el tamaño sí importa...
En la montaña, el tamaño sí importa...

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La venta online nos ha recordado descarnadamente que no resulta fácil acertar en el tamaño de algunos componentes de nuestro equipo y que tampoco se antoja tarea sencilla en las tiendas físicas. ¿Sabemos qué consecuencias tiene equivocarse en tallas y numeraciones?

El “no me queda bien” o “me he equivocado” es unas de las frases resignadas que más escucharemos en montaña a personas que acaben de adquirir un material que a priori parecía casi perfecto. Nadie está libre de errar, pero la lectura de la siguiente pequeña batería de observaciones te ayudará a afinar tu compra.

1. Calzado de montaña
Si es demasiado grande… todos sabemos que el calzado bailará longitudinalmente (sobre todo en el talón) generando ampollas e incluso el pie se moverá transversalmente, aportando poca estabilidad al pie. Cuanto más grande nos queda una zapatilla o bota, más brazo de palanca existe al apoyar la puntera –lo que puede resultar incluso peligroso cuando es una bota trabajando frontalmente con un crampón

Cuando resulta pequeño suele conllevar primero incomodidad, rozaduras en la parte superior de las falanges y daños en uñas, especialmente en las bajadas. Si estamos en la nieve el pie se enfriará antes y con temperaturas bajo cero puede aumentar seriamente el riesgo de congelaciones

Recomendaciones: cuando hayas decidido en el establecimiento cuál es tu número ideal, pide probarte dos pares más –medio número abajo y medio número por encima- para no quedarte con la duda ¡esos pocos milímetros de diferencia representan acertar o equivocarse, créeme!

2. Chaqueta impermeable
Si es demasiado grande… podrás incluir más capas extras de abrigo por debajo, pero perderás visibilidad con la capucha (ojo a esto que puede generar accidentes) y en la parte frontal, pues formará bolsas que mermarán cuando camines o trepes por terreno complicado.

Cuando resulta pequeña y estrecha… tal vez estilice tu figura pero apenas podrás colocar prendas de abrigo adicional por debajo, perjudicará enormemente la movilidad de tus brazos, reducirá la protección de la capucha y su capacidad de giro lateral… ¡y además sufrirán enormemente los termosellados y la cremallera.

Recomendaciones: al igual que con el calzado prueba siempre una talla menos y una más de la que crees que te va mejor. Recuerda en la tienda no ponértela con una simple camiseta, si no con una o dos prendas de abrigo de las que usarás habitualmente.

3. Chaquetas térmicas
Si es demasiado grande… tendrás la ventaja de que podrás añadir una cuarta capa bajo ella –por ejemplo un chaleco u otra chaqueta más fina de fibra o pluma- pero tapará parte de tus manos y creará bolsas que dificulten la visibilidad o colocar con comodidad encima tu chaqueta impermeable

Cuando resulta algo pequeña ¡el relleno estará más comprimido al aplastarse contra el cuerpo y abrigará menos! Las costuras de las axilas y brazos pueden reventarse con facilidad, apenas te cabrá una prenda extra debajo y será más fácil que se te rasgue contra ramas y zarzas.

Recomendaciones: además de probarte la chaqueta frente a un espejo con las otras prendas que llevarás debajo y visualizar cómo te queda, asegúrate de que no te limita la rápida elevación frontal y la apertura-cierre en horizontal de los brazos. Y sí: mejor ligeramente grande que demasiado ajustada ¡aunque sea ir contra las modas actuales!

4. Mochila
Si es demasiado grande
… podrás usarla en salidas de diferente duración e incluso coger peso a compañeros/as con excesiva fatiga o en apuros, resultará más fácil y rápido el llenado de la mochila y podrás incluir un saco más aislante, prendas de repuesto, agua y comida extras, etcétera. Lo malo y muy evidente es que te arriesgas a que pese demasiado –de hecho las mochilas grandes en vacío suelen pesar de 0,5 a 1 kg más que las de inferior capacidad- por no hablar de que pierdas estabilidad y movilidad para transitar por pasos angostos o vegetación frondosa, precisamente por sus superiores dimensiones.

Cuando resulta pequeña… tiendes a llevar fuera objetos valiosos que pueden engancharse o soltarse: forro polar, saco de plumas, cuerda de escalada, casco. No dudes que una mochila pequeña suele resultar incómoda cuando superas los 8 o 10 kg, porque sus hombreras no han sido acolchadas lo suficiente para cargas pesadas y que tanto el tejido como las costuras se romperán antes.

Recomendaciones: si realmente haces dos tipos de salidas claramente diferentes, es decir de una y varias jornadas lo ideal es que compres dos capacidades diferentes, por ejemplo 35 y 50 litros. Vigila especialmente la calidad, tejido y acolchado de la más grande, porque le exigirás mucho más durante el porteo que a una pequeña. Algunos fabricantes tienen varias tallas para diferentes longitudes de espalda, pregunta al vendedor.