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A continuación encontrarás un desglose resumido y directo de esos resultados que nos enervan.
1. ¡CALA!
Es la reclamación más común entre consumidores que han adquirido una chaqueta para la lluvia o un calzado con membrana. Un producto de buena calidad puede dejar transpasar el agua antes de lo deseable por utilizarse en condiciones excepcionales (por ejemplo lluvia torrencial durante una tormenta), por deterioro no visible (caso común en calzado con rejilla que deja pasar fácilmente vegetación “pinchosa” que perforará la membrana), por defecto de fábrica (posible en los termosellados de las costuras pero poco habitual). En el caso de los productos de bajo coste, las características técnicas pueden resultar tan limitadas, por ejemplo una chaqueta cuya columna de agua no supere los 5.000 milímetros, que sólo podrán satisfacernos en actividades poco exigentes.
2. DURA POCO
Sin ninguna duda es la queja que más se repite actualmente tanto en deportistas poco experimentados como ya expertos ¡bastantes artículos duran menos que antes! Aunque hay ocasiones en el que se exige demasiada longevidad a un producto que hemos maltratado repetidas veces en montaña, resulta más habitual que el material y equipo actual aguante menos de lo deseable. Esa vida reducida puede deberse a varios factores: producto de bajo coste (por ejemplo pantalones de primer precio), costuras sin reforzar, tejidos demasiado finos (muy habitual en productos ultraligeros tipo mochilas y en tiendas de campaña compactas), diseños poco estudiados –como por ejemplo el de algunos bastonesminimalistas y de tubo demasiado delgado- o simplemente calidades inferiores a las pagadas (el caso paradigmático de zapatillas de precio elevado pero de producción externalizada a talleres poco cuidadosos).
3. MENOS CALIENTE DE LO ESPERADO
Pese a los avances de las fibras actuales y de las nuevas calidades de pluma –algunas alcanzan hasta los 1.000 cuins- no nos sentiremos mucho más abrigados que con productos de hace 20 o 30 años. Si bien es cierto que el aligeramiento de los materiales hace que prendas y sacos de dormir de parecido espesor pesen hasta un 30 por ciento menos que en los años 90 o 2000, no ha aparecido nada realmente revolucionario ¡aunque quizá con las nuevas fibras desarrolladas con gel en su interior por la NASA y ya presentes en algunas prendas norteamericanas de montaña desde febrero de 2024 se abra un nuevo camino!
4. SUELAS QUE RESBALAN
Puedes verificarlo en tantas tiendas físicas o en línea como desees ¡rara vez los clientes o los vendedores abordan de forma crítica cómo se comporta el calzado en terreno mojado! Pregunta y te sorprenderás. Detrás del calzado de precio medio y bajo se esconden un porcentaje importante de suelas de dudoso agarre cuando llueve. Mi consejo es que no escatimes 30, 40 o 50 euros eligiendo un modelo de suela desconocido, porque puede provocarte un accidente grave incluso en terrenos aparentemente inofensivos.
5. MAL ELEGIDO
A veces somos nosotros mismos los culpables de elegir un producto de buena calidad pero inadecuado para ciertos objetivos concretos, como por ejemplo una gafa de categoría 3 cuando vamos a la nieve o unos guantes invernales demasiado finos. Otras veces creemos a pies juntillas las recomendaciones erróneas facilitadas por supuestos expertos, ya provengan de amigos bienintencionados, vendedores poco formados o webs con información poco realista (el producto no cumple lo prometido). También puede ocurrir que nos creemos falsas expectativas porque pensamos que si pagamos el doble el artículo será el doble de duradero, de caliente, de impermeable, de seguro, de transpirable, de cómodo… ¡o creer que nuestra marca favorita nunca puede fabricar un producto que no sea óptimo!














