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A Eusebio Unzué se le nota otro aire en el rostro. La chispa de la ilusión. “Hacía tiempo que no disfrutaba tanto”, dice reposado, con la calma que le acostumbra, con un café sobre la mesa durante la primera jornada de descanso de la Vuelta a España. A ella llega el patrón del Movistar Team con Enric Mas vestido de rojo y líder reafirmado tras un triunfo maravilloso y emocionante en Aitana. Una tarde de esas que se echaban de menos en el equipo navarro. “Hacía tiempo que no vivíamos algo así y tuve la sensación de que muchísima gente disfrutó con nosotros. Eso me hizo mucha ilusión. También es la falta de costumbre”, dice.
Y cierto es que la tarde del domingo el triunfo de Enric Mas en Aitana recordó tiempos no tan lejanos en el calendario pero que parecen de otro siglo. De otro ciclismo. Tardes de gloria firmadas por Alejandro Valverde o Nairo Quintana. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, del ocaso y retirada de aquellos y el relevo al que estaba llamado Enric Mas, al que el propio Alberto Contador señaló como su heredero cuando colgó la bicicleta. “Un regalo envenenado”, dijo Patrick Lefevere, que por entonces era el jefe de Enric Mas en el Quick Step antes de desembarcar en Movistar.
Y lo cierto es que ha ido pasando el tiempo y esa joven promesa se ha convertido en un hombre, marido y padre. 31 años y cuatro podios en la Vuelta a España con un solo triunfo de etapa hasta el del domingo pasado allá por el 2018, precisamente con el Quick Step, en la Gallina. Siempre centrado en el Tour de Francia por esa losa, ese peso tremendo de ser el siguiente español en vestirse de amarillo en los Campos Elíseos. Siempre con la regularidad por bandera hasta que le empezó a visitar demasiadas veces la mala suerte. “Siempre ha tenido la facultad de general ilusiones y expectativas que no ha podido rematar casi nunca”, resume Eusebio Unzué.
Siempre delante pero pocas veces el mejor, el ganador. El ciclista constante, diésel al que le cuesta despegarse con los ataques del resto. “En 2022 le ganó la Vuelta Remco Evenepoel, en el 2018 fue Yates y luego ha estado otras dos veces en el podio. Él siempre ha estado ahí, pero lo que pasa es que sin brillantez. Ha subido al podio como consecuencia de ser el segundo o tercero que menos tiempo pierde en la Vuelta, pero sin esa brillantez”, reitera el veterano manager navarro.
Y mucho peor ahora, que el ciclismo baila al son de Tadej Pogacar. Enric fue de los primeros en señalar en Mónaco, en la salida de la Vuelta, que luchaba por el segundo puesto... y no era derrotismo, decía él, si no realidad. Pero ahora todo ha cambiado. Alzarse con el triunfo de etapa en Aitana tras haber tenido que recoger el maillot rojo por la caída del esloveno en la 8ª etapa le ha hecho sentir de verdad que se lo merece. “Necesitaba una recompensa de ese tipo; pocas veces se le ha visto atacar con esa autoridad. Llegaba siempre con los mejores, pero le faltaba algo para rematar”, coincide Unzué, que añade: “lo que más me sorprende es esa versión atacante de Enric. Nunca lo habíamos visto”.

Quienes viven este momento de cerca, desde el coche, piensan lo mismo ahora que se encuentran ante el momento que desde hace años habían soñado. Pelear con el mallorquín por una gran vuelta. “Estamos más cerca que nunca y yo creo que es el resultado de todo lo que ha currado durante tantos años picando piedra para estar donde está ahora”. Lo dice José Joaquín Rojas, a quien se le ve, como a Unzué, radiante y feliz por Mas. El ciclista que primero fue compañero y al que ahora dirige.
“Hemos compartido muchas veces habitación cuando los dos éramos ciclistas y ahora voy mucho en bici con él. Para mí es como si fuese parte de mi familia, como un hermano. Está preparado desde hace muchos años para esto, es el momento y hay que aprovecharlo. La Vuelta es Mas”, juega con las palabras el técnico murciano.
El otro director, Chente García Acosta, señala que “ahora tenemos que andar muy finos, al final tenemos que defender el maillot. Los chavales están super enchufados y es lo normal, no tienen mucha experiencia, pero esperemos desde el coche darles tranquilidad y la experiencia que a ellos les falta”.
Unos y otros, todos sus directores, coinciden en apuntar la enorme profesionalidad de Enric Mas: “Ha pasado tiempos muy malos debido a las lesiones, por operaciones, por caídas… y muchas veces no ha estado donde él quería y es el primero en ser súper profesional. Se ha cuidado siempre a tope”, dice de él Chente. “Yo más que perfeccionista, lo definiría como súper profesional”, prosigue Rojas.
Y Unzué añade un dato, que su enorme regularidad alcanza su máximo en esta época del año. “Al final del verano y comienzo del otoño, por lo que sea, su rendimiento está bastante garantizado”. En las fechas de la Vuelta a España, la carrera que le ha hecho grande y que este año discurre entera por el asfixiante corredor mediterráneo y vivirá su desenlace en una última semana completa por Andalucía. Calor, lo que mejor le va a Enric. Todo a su favor para que la Vuelta sea Mas.












