A Demi Vollering le quedaba una etapa y 49 segundos por recuperar. Había atacado en el sterrato del Colle delle Finestre sin conseguir separar de su rueda a Anna van der Breggen y necesitaba encontrar otra manera de desarmar a la líder. La última jornada, con salida y llegada en Saluzzo, no tenía la dureza de la víspera, pero sí terreno de sobra para preparar una emboscada.
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El FDJ United-SUEZ no esperó al tramo final. La carrera se endureció en Montoso, una subida de 8,9 kilómetros al 9,4% situada todavía a más de 90 kilómetros de la meta. Vollering aceleró antes de coronar y redujo el grupo de favoritas, aunque Van der Breggen volvió a responder sin demasiados problemas. Quedaba mucho día por delante: después de Montoso todavía esperaban la Colletta di Paesana y la Colletta di Brondello, además de un largo regreso hacia Saluzzo.
La carrera terminó de romperse poco después. Antonia Niedermaier se marchó por delante y encontró la compañía de Elisa Longo Borghini y Niamh Fisher-Black. La alemana, tercera en la general al comenzar la etapa, pasó a ser líder virtual cuando la diferencia superó los dos minutos. Por detrás, Vollering y Van der Breggen empezaron a vigilarse mientras Lauren Dickson asumía buena parte del trabajo para mantener a tiro al trío delantero.
El movimiento podía servir a Vollering, pero tampoco admitía cálculos demasiado largos. Niedermaier amenazaba con llevarse el Giro desde la escapada y Longo Borghini perseguía una victoria con la que cerrar una carrera complicada. Van der Breggen, en cambio, tenía cada vez menos margen para esperar acontecimientos.
La Colletta di Brondello acabó dictando sentencia. Vollering atacó una vez y no terminó de abrir hueco. Volvió a probar cerca de la cima y esta vez Van der Breggen no pudo seguirla. La neerlandesa coronó todavía por detrás de Niedermaier, Longo Borghini y Fisher-Black, pero encontró en el descenso y en los kilómetros posteriores el terreno perfecto para aprovechar su potencia. A 28 kilómetros de Saluzzo ya estaba con ellas.
La general había cambiado de manos. Vollering se puso a tirar casi sin transición y todavía sumó seis segundos de bonificación en el paso intermedio por la Colletta di Rossana. Mientras el cuarteto se entendía camino de la meta, Van der Breggen fue perdiendo terreno hasta quedarse a más de dos minutos. El Giro que había conseguido proteger en el Finestre se le escapó en una etapa de media montaña planteada con valentía desde muy lejos.
La victoria parcial se resolvió entre las cuatro corredoras de cabeza. Fisher-Black arrancó primero en la recta final, pero Longo Borghini esperó su momento y la superó en los últimos metros. La campeona italiana encontró así el triunfo en la última oportunidad. Niedermaier cruzó la meta dos segundos después y Vollering, que ya tenía lo que había ido a buscar, terminó cuarta a tres segundos.
Van der Breggen llegó a 2’23’’. La clasificación general sufrió un vuelco completo: Vollering conquistó el Giro de Italia Femenino con 30 segundos de ventaja sobre Niedermaier y 1’37’’ sobre la hasta entonces líder. Longo Borghini ascendió hasta la cuarta posición, a 2’44’’.
La etapa final estaba lejos de ser un paseo por los alrededores de Saluzzo: 145 kilómetros, 2.200 metros de desnivel y tres ascensiones concentradas en la segunda mitad del recorrido. Aun así, costaba imaginar un desenlace tan abierto después de lo visto un día antes en el Finestre. Vollering necesitaba mover la carrera. Lo hizo desde lejos, insistió cuando llegó el momento y encontró en Brondello los metros que le faltaron durante toda la semana.
CLASIFICACIONES
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