Nino de Jong: encantado de haberse conocido

Pese a haberse formado en uno de los mejores equipos de desarrollo del mundo, no ha conseguido encontrar acomodo en una formación de alto nivel. Todo tiene un porqué. Aquí te contamos la historia de Nino de Jong, que actualmente milita en el continental Azerion / Villa Valkenburg.

Nino de Jong. Foto: Azerion / Villa Valkenburg
Nino de Jong. Foto: Azerion / Villa Valkenburg

Es consciente de que se formó en uno de los mejores equipos de desarrollo del mundo -el Hagens Berman Axeon-, pero le faltó lo más simple, conocerse a sí mismo. Conducir le relaja, le ayuda a abrirse, a bucear en sus sentimientos para poder sacarlos a flote con naturalidad, sin presionarse por nada. A sus 22 años, el ciclismo actual ya le considera veterano, como si lo conseguido hasta ahora ya sólo pudiera mantenerse, pero él no piensa así.

La Pandemia le encontró dando pedales en un rodillo. Tan sólo era un adolescente que había descubierto la bicicleta apenas dos años antes, gracias a un amigo mucho mayor y casi como una obligación, ya que a consecuencia de una lesión en uno de los ligamentos de su rodilla producido por su crecimiento en la adolescencia un fisio le dijo que si seguía dando patadas a un balón corría el riesgo de hacerse realmente daño, así que optó por el cambio.

Al principio los resultados eran modestos, pero, según fue familiarizándose con la competición, sus logros aumentaron hasta llamar la atención de Koos Moerenhout, uno de los Directores Deportivos del Hagens Berman Axeon, una de las fábrica de talentos más importante del mundo, quien pasó de tener palabras amables con la familia de Nino para no desanimarle en sus inicios a directamente hablar con Axel Merckx, mánager de la estructura estadounidense, para convencerle de su fichaje.

Firmar con el Hagens Berman fue como encontrarse un coloso alpino al salir de casa. En un momento, la exigencia fue alta. Pasó de correr en un club de amigos a confluir con los talentos del futuro llegados de toda Europa: Iván Romeo, Matthew Riccitello, Antonio Morgado, Darren Rafferty o Jan Christen, entre otros.

Durante aquellos dos años y medio es cierto que no sintió que hubiera rivalidad entre nadie, que tuvo sus oportunidades y que le enseñaron parte de lo que era el ciclismo. Pero las cosas nunca salieron. Corrió poco, entrenó con mucha rigidez y, sobre todo, siempre intentó afinar su cuerpo lo máximo posible, por lo que, su fuerza muchas veces quedaba diluida en los momentos clave de la temporada.

Tras aquel periodo, veía que sus compañeros triunfaban, que eran reclutados por equipos ProContinentales o World Tour en muchos casos. Él, en cambio, tuvo que conformarse con un modesto equipo holandés de categoría continental, el Parkhotel Valkenburg (actual Azerion / Villa Valkenburg)

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En 2025 De Jong fichó por el Parkhotel Valkenburg, actual Azerion / Villa Valkenburg, donde sigue corriendo.

Sin embargo, lejos de frustrarse por no haber ascendido como ellos, sintió que había sido una de las mejores decisiones que pudo haber tomado. De nuevo sintió que su vida volvía a ser como la de un juvenil. Con un equipo totalmente holandés, las bromas alrededor de cada comida eran constantes. Todos contaban con algún apodo fruto de alguna situación o vivencia y, sobre todo, descubrió el ciclismo que le gustaba a él: no sólo aumentó de calendario, también se focalizó en aquello en lo que podía destacar.

Con su fuerza, la capacidad para moverse en el pelotón, ayudaba a los hombres rápidos del equipo a llegar al sprint con mayor entereza. De ello, de su aprendizaje, se encargaba Jan Willem, el hombre más veterano del equipo y con una gran visión de carrera. Luego, Jesper Rasch, el sprinter del equipo, le ayudaba a asimilar que es lo que necesitaba para afrontar con garantías los últimos kilómetros.

Desde hace dos meses Nino no cuenta con los servicios de su nutricionista. Ahora se conoce, sabe cuáles son sus límites, y ya no le obsesiona tanto el peso. Aun recuerda aquel Tour del Porvenir al que acudió demasiado afinado y en el que, desde el prólogo inicial, tuvo que sufrir en cada etapa.

Aun así sabe que, a sus casi 23 años, el ciclismo ya le considera veterano, y que, ascender a un nivel superior, es complicado, aunque conoce casos de compañeros que lo han conseguido. Sabe que, si le dieran una oportunidad para proteger a sprinters o a “flaquitos” en la categoria superior, la de los ProTeams, no defraudaría. Pero, si eso no pasa, también será feliz de estar donde está.

Hace un tiempo Nino coincidió en Liviño con su ex compañero Jan Christen, ciclista del UAE Team Emirates; hacía mucho que no se veían. Le contó a Jan que estuvo tomando un café con Kasper Andersen en Calpe, cuando coincidieron en pretemporada. Tuvieron tiempo de actualizarse y rodaron seis horas juntos. Eso también es el ciclismo y, Nino, lejos de frustrase por no correr en equipos de renombre como sus amigos, disfruta de su equipo, de su nuevo calendario. Pero, sobre todo, está contento de haberse conocido.