Guérin conquista la Torre y toma el mando de la Volta a Portugal

Alexis Guérin golpeó primero en la montaña grande de la Volta a Portugal. El francés de Anicolor-Campicarn ganó en la Torre, se vistió de amarillo y dejó la carrera donde quería su equipo: con dos corredores al frente de la general y la sensación de que, salvo vuelco, la estructura de Águeda ha vuelto a encontrar el camino hacia el control de la Grandíssima.

Ciclismoafondo.es. Fotos: Volta a Portugal

Guérin conquista la Torre y toma el mando de la Volta a Portugal
Guérin conquista la Torre y toma el mando de la Volta a Portugal

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La cuarta etapa llegaba pronto, quizá demasiado pronto para dictar sentencia definitiva, pero la Torre no entiende de esperas. Sus más de veinte kilómetros por la vertiente de Covilhã eran el primer gran examen para los aspirantes y Anicolor lo convirtió en una demostración de fuerza. La carrera había salido de Figueiró dos Vinhos con 154,6 kilómetros por delante y más de 4.000 metros de desnivel acumulado, suficiente desgaste como para que la última subida no necesitara demasiados adornos.

El ritmo lo empezó a cocinar Anicolor antes de que la Torre mostrara su cara más dura. Rafael Reis trabajó en el llano y el equipo fue elevando la exigencia en los primeros kilómetros de la ascensión. No hubo un gran golpe seco de salida, sino una presión constante, de esas que van dejando sin respuesta a los rivales antes incluso de que llegue el ataque bueno. Tiago Antunes, Abner González o Txomin Juaristi empezaron a sufrir pronto, señal de que la selección ya estaba hecha mucho antes de la pancarta de meta.

Guérin atacó a unos 15 kilómetros del final y la carrera se abrió de inmediato. El francés, segundo en la Volta del año pasado, encontró terreno y piernas para marcharse solo, mientras por detrás el grupo de favoritos quedaba reducido y sin demasiada capacidad de reacción. En apenas unos kilómetros su ventaja se acercó al minuto, y a partir de ahí la etapa entró en una dinámica muy incómoda para todos menos para Anicolor: Guérin por delante, Nych a la espera, y los demás obligados a perseguir una carrera que ya no les pertenecía.

El bicampeón Artem Nych no tuvo que asumir la responsabilidad de salida. Con su compañero lanzado hacia la victoria y hacia el maillot amarillo, el ruso pudo medir el esfuerzo y dejar que fueran otros quienes cargaran con el desgaste. Aun así, cuando la etapa entró en su último kilómetro, Nych arrancó para recortar parte de la diferencia y terminar segundo, cerrando un doblete que deja a Anicolor en una posición de enorme autoridad.

Guérin coronó la Torre en solitario, con la solvencia de quien no solo gana una etapa, sino que cambia el peso de una carrera. Nych llegó después, a algo más de minuto y medio, y Pedro Silva completó el podio del día tras una subida que hizo mucho daño entre los hombres de la general. El francés no solo recuperó los 32 segundos con los que había iniciado la jornada respecto al liderato de Rui Oliveira, sino que salió de la Serra da Estrela como nuevo jefe de la Volta.

Rui Oliveira, hasta entonces de amarillo, tuvo una despedida valiente del liderato. El portugués de UAE Team Emirates-XRG se metió en la fuga del día, puntuó en pasos intermedios y en la montaña, y llegó al pie de la Torre todavía por delante. Era una defensa casi imposible en una subida de categoría especial, pero al menos dejó el maillot con presencia, no por simple desgaste en el grupo.

La general queda ahora claramente marcada por Anicolor. Guérin manda con 1:26 sobre Nych y cerca de dos minutos sobre José Neves, antes de la contrarreloj individual de este lunes entre Anadia y Águeda. Esa crono de 17,4 kilómetros llega con la carrera ya partida por la Torre, pero todavía con margen para confirmar si el dominio del equipo portugués se convierte en control absoluto o si alguno de sus rivales encuentra una rendija.

La Volta a Portugal suele reservar sus grandes golpes para la montaña, y la Torre volvió a cumplir. Esta vez no fue un duelo abierto entre muchos candidatos, sino una maniobra de equipo ejecutada con precisión: endurecer, aislar, lanzar a Guérin y dejar que Nych cerrara el trabajo por detrás. El resultado es una etapa, el maillot amarillo y una carrera que empieza a mirar, una vez más, hacia Anicolor.