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- ¿Qué te llevó a convertirte en ciclista?
- Desde pequeño me gustó montar en bici, sobre todo con los amigos del pueblo. A mi padre le sacaba casi obligado, porque no vengo de una familia aficionada a la bicicleta. Siempre he sido bastante competitivo y poco a poco me fui metiendo en las carreras.
- ¿A qué edad comenzaste a competir?
- Empecé con once años, un poco empujado por Diego Uriarte. Somos del mismo pueblo y solíamos andar juntos en bici. Él me dijo que iba a probar en un equipo y allá que fuimos los dos.
- Eres paisano, coetáneo y compañero de Diego desde tus inicios, aunque él ascendió a profesionales un año más tarde. ¿Cómo es vuestra relación?
- Hemos sido amigos desde pequeños y formamos parte de la misma cuadrilla. No es alguien a quien haya conocido en el proceso de cumplir nuestro sueño; lo hicimos antes y lo hemos cumplido juntos.
- Tres palabras que te definan como ciclista.
- La más importante, trabajador. Además, competitivo y compañero.
- ¿Qué tipo de corredor te consideras?
- El primer y segundo año me encontraba algo más perdido, no sabía qué tipo de ciclista podía ser, pero ya me he centrado en carreras tipo clásicas con recorridos duros; subidas cortas, no puertos muy largos que se me hacen un poco bola.
- ¿Cómo te encuentras después de una lesión que te ha impedido completar parte del calendario previsto?
- En su momento fue un palo duro, sobre todo desde un punto de vista psicológico. Estaba preparando Ordizia y Getxo, ese tipo de carreras que me gustan. Fue un golpe, pero por fortuna todo ha ido muy bien. La operación fue genial y desde el primer momento tuve buenas sensaciones en la clavícula. Nada más operarme comencé a hacer rodillo para que fuera lo más rápido posible.
- ¿Cómo describirías tu evolución en Kern Pharma?
- He ido dando pasos poco a poco. Los primeros años era el primer gregario para subir botellines y realizar los primeros trabajos. Poco a poco fui progresando y el año pasado, en algunas clásicas, ya era el último hombre para lanzar al líder. Para este año me han dado libertad en esas carreras y he empezado a acercarme a las posiciones delanteras, a ver al que levanta los brazos. Espero dar otro paso más y llegar a ser yo el que los levante.
- Formas parte de la estructura desde juveniles, eres un auténtico hombre de la casa. ¿Cómo has notado los cambios en el proyecto?
- El equipo se ha profesionalizado con el paso del tiempo, pero nos siguen tratando igual. Yo recalcaría el trato familiar, el mismo que cuando entré a formar parte del equipo.
- ¿Y cómo se vive la incertidumbre de la búsqueda de un patrocinador para seguir adelante?
- Juanjo -Oroz- nos transmite positivismo. Él confía en que vaya a salir adelante. Confiamos en él y nos centramos en competir.
- Un titular que te gustaría leer contigo de protagonista.
- Lo que soñamos todos: Mikel Retegi levanta los brazos. No sé decirte en qué carrera, me conformaría con cualquiera.
- ¿Cuál es tu zona de entrenamiento favorita?
- Me gusta mucho estar en casa, rodeado de mi gente. De vez en cuando voy a visitar a mis abuelos que viven en un pequeño pueblo al norte de Pamplona en el valle de Ulzama.
- Y un puerto que te guste ascender.
- Belate, que está en esa zona de Ulzama. Tiene una nacional al lado y es muy tranquilo, además con mucha zona sombría.
- ¿Algún plato típico que nos recomiendes de Barañáin?
- Recomendaría las verduras, que son muy famosas en toda esta parte de Navarra. En la Ulzama, donde viven mis abuelos, es muy típica la cuajada.
- Barañáin se encuentra a apenas 10 km de Villava. ¿Qué influencia ha tenido Miguel Indurain?
- Aquí todo el mundo conoce a Miguel. Es un hombre que se implica mucho en el ciclismo base y que acude a muchos eventos, incluso a dar los premios a los chavales. Es una pena que no pudiera ver en directo sus hazañas, pero alguna vez he coincidido con él en la carretera, que sigue yendo muy rápido, y he podido entrenar y charlar con él. Como una esponja, intentando aprender todo lo que me transmitía.
- Además de Indurain, ¿qué otra referencia o ídolo tenías en tus primeros años?
- Crecí en la época de Alberto Contador. También me marcó Alaphilippe, por ser un corredor más similar a mí. Y por supuesto Landa, que es muy querido en esta zona.
- ¿Qué es lo que más te impresionó a tu llegada al pelotón profesional?
- La velocidad que se lleva en el llano. Pasas de sub-23, donde haces las subidas a tope llegando fresco, a un pelotón profesional en donde se va tan rápido en el llano que te cuesta coger el ritmo, sobre todo al principio.
- ¿Cómo te gustaría verte dentro de diez años?
- Me gustaría sentirme satisfecho con que he dado todo lo que tenía, que no me quede ningún remordimiento. A partir de ahí, llegar hasta donde me lleven las piernas.
- Una carrera que no te gustaría retirarte sin haber participado.
- El Tour de Francia, lo máximo que hay en el ciclismo, y Strade Bianche, que me llama muchísimo la atención.
- Tu mejor día encima de la bici.
- Uno de los más bonitos fue correr la Lieja, una carrera que he visto desde pequeño. Fue algo increíble. También apuntaría el debut en profesionales en el Tour de Limousin. Imanol Erviti se acercó a saludarme y desearme suerte; lo tengo grabado.
- ¿Y el peor?
- Hay muchos, pero más que con los días de competición me quedaría con las jornadas de frío y nieve en las que toca entrenar en casa en invierno y hay que completar una tirada larga.
- Además de la bici, ¿qué más ocupa tu tiempo?
- Tengo mucha afición por los deportes de motor. Sigo las competiciones casi más que las de ciclismo, no me pierdo una carrera de Fórmula 1 o de MotoGP por nada del mundo.
- ¿Qué serie de televisión nos recomiendas?
- Prison Break. Es un poco antigua, se nota en los detalles, pero me gustó mucho. Sobre todo las primeras temporadas.
- ¿Qué has aprendido del ciclismo?
- A trabajar. Nadie regala nada y debes trabajar para conseguir tus objetivos. Por muy difícil que parezcan no tienes que tirar nunca la toalla.










