INICIOS SIN ÍDOLOS. Empecé en el ciclismo porque mi hermano mayor corría y quise seguirle. Al principio, con seis o siete años, hacía mountain bike, y hasta infantiles no probé la carretera. No tenía ídolos y el ciclismo no me interesaba para verlo por la tele. Cuando los directores mencionan a ciclistas de épocas pasadas no me suelen sonar. La primera persona en la que me fijé fue David de la Cruz, pero por cercanía; vivíamos muy cerca. Tenemos una gran relación. SALTO ATÍPICO. A todo el mundo le tendría que dejar marcado su salto a profesionales. Pasé en abril de 2019 con la temporada iniciada, fue un caso raro. Llevaba un año en el Cara Rural amateur, iba a ser mi cuarto en sub-23 y empecé disputando la Copa de España. Me puse líder sub-23, aunque no logré ganar ninguna carrera. El equipo iba justo de corredores por varias caídas y necesitaban subir a alguien. Como estaba siendo el más regular, me tocó. Siempre digo que hay gente buena que se queda por el camino, por eso además del nivel hay que tener el don de la oportunidad. Cuando Juanma Hernández -mánager del equipo- me lo dijo fue como un sueño. CUANDO LAS COSAS SE TUERCEN. No he renunciado a nada por ser ciclista. Es un estilo de vida al que te vas adaptando. Quizá lo más duro es estar tanto tiempo fuera de casa, ver poco a tu familia y perderte los planes con los amigos. Con 18 años se hacía duro porque ya me tenía que cuidar, aunque tampoco soy muy fiestero. También cuando se reúne la familia y estás lejos, concentrado en altura o en competición, no disfrutas esos momentos. Aunque lo realmente duro es cuando las cosas se tuercen, lo peor de ser ciclista. APOYO PATERNO. Es lo más importante. He tenido suerte porque me han ayudado siempre y sin ellos no hubiera llegado donde estoy ahora. Su apoyo económico y emocional es fundamental. Un chaval sin ingresos no puede acceder al material deportivo. Además me han acompañado a las carreras. Durante mi etapa en el CAR de Cataluña mi padre venía a buscarme después de trabajar y eso sumaba muchas horas de coche. CAJA RURAL-SEGUROS RGA, AMBIENTE FAMILIAR. Están pasando volando estos cuatro años en Caja Rural-Seguros RGA. Es un equipo pequeño, familiar. Lo que más valoro es que me dieran la oportunidad y me ayuden a crecer como ciclista y como persona. Es muy necesario que existan equipos así para seguir progresando, y que sea con este espíritu familiar es un añadido esencial. TODOTERRENO. Me definiría como escalador, pero no puro. Más de media hora de puerto se me complica. Tengo buena punta de velocidad, así que podríamos decir que soy todoterreno. He hecho buenas generales de una semana, aunque aún no he disputado una gran vuelta. Los puertos de corta y media distancia, como los de la Clásica de San Sebastián, me gustan. Soy generoso a la hora de trabajar cuando me toca, no me importa dejarme la piel por un compañero para que obtenga un buen resultado. Y me gusta hacer grupo. Foto: Ricardo Ordoñez / Caja Rural-Seguros RGA MI MEJOR MOMENTO COMO CICLISTA. La última Clásica de San Sebastián. Cuando se aceleró en Erlaitz me quedé en un grupito selecto con corredores como Nibali o Chaves. Fue algo nuevo para mí. Vi que incluso podía responder a los ataques, aunque no hubo entendimiento y nos cogieron en la bajada. También destacaría la clasificación de la montaña conseguida en Noruega o verme disputando la general de Eslovenia. Estoy experimentando situaciones a las que tengo que acostumbrarme y aprender de ellas. ENAMORADO DEL STERRATO. Jaén Paraíso Interior me pareció una gran carrera y ojalá se siga haciendo muchos años. Lo único, como ya le comenté a Momparler, es que el inicio era muy peligroso. Sería mejor hacerla por otra carretera, ya que la gente va lanzada al principio y entrar bien colocado al sterrato era complicado. Una caída ahí hubiese sido muy fea. Momparler me dijo que lo tendría en cuenta. En todo caso, me encantó. Como me gusta mucho el gravel, disfruté. Aquel día trabajé para Jonathan Lastra, pero me vi bien y cerca de los mejores. UNA VOLTA AGRIDULCE. La recuerdo con gran nivel de participación, con la gente de casa animando y pasando por carreteras conocidas. El problema fue que venía del Algarve, donde cogí el Covid. Por eso mi nivel no fue el que tenía que haber mostrado, así que el balance es agridulce. Fue maravilloso correr ante mi gente. EQUIPOS ESPAÑOLES EN LA VUELTA. Creo que hubiera estado en el ocho, así que me toca esperar un año más para debutar en una grande.Afrontaremos un calendario alternativo y demostraremos que podíamos haber estado allí. Se debería cambiar la normativa e invitar a un equipo más. No estar hace daño a un patrocinador, incluso hasta el punto de irse si la situación se repitiera. Todos los equipos profesionales españoles deberían participar en La Vuelta. LA GRANJA DE CERDOS. De no ser ciclista trabajaría en la granja de cerdos de mi padre. Cuando deje la bici me gustaría dedicarme a ello. De hecho, si se da la posibilidad me agrada echarle una mano. Me apasiona la agricultura, pero de momento en el ciclismo me va bien. CON 24 AÑOS ERES VIEJO. El ciclismo ha evolucionado y hay chavales con mucho nivel. Parece que los que no somos tan jóvenes contamos menos, pero con 24 años no veo que me tenga que sentir viejo. Cambiaría esa dinámica. Incluso escucho que hay representantes buscando cadetes. Los niños deben disfrutar y aprender; ya llegará el momento de destacar. En cadetes entrenaba lo normal e iba con una bici corriente. Ahora ves chavales con esa edad que llevan lo mejor de lo mejor e incluso se mueven por vatios. OBJETIVO WORLD TOUR. Mi gran sueño como ciclista sería llegar al World Tour y después ganar alguna carrera. No me marco ninguna en especial, aunque para que eso ocurriera se tendrían que dar muchas cosas de cara.