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LLEGUÉ AL CICLISMO DE REBOTE. Mi hermano Mario y yo estábamos apuntados a natación. Él tenía problemas en la piel y no podía pasar demasiado tiempo en la piscina, así que mis padres le inscribieron en la Escuela Ciclista de Galapagar, que solía hacer sus clases en el velódromo, a cinco minutos de mi casa. Yo iba a verle y el entrenador me fue picando para que probara hasta que caí. En mi familia no había apenas tradición; sólo mi padre, que salía los domingos con los amigos. Sin embargo, mis dos hermanos y yo acabamos compitiendo. Tenerles cerca me ha servido como motivación para seguir enganchada a la bici, aunque Álvaro ya lo ha dejado y con Mario no puedo entrenar porque... ¡me saca los ojos!
ME GUSTA LA PISTA POR LA TENSIÓN CON QUE SE COMPITE. Las carreras son muy rápidas y disfruto de esa adrenalina. Me encanta la previa de los sprints con la pelea por la posición y los espacios tan reducidos. La prueba en la que estoy más centrada es el omnium, pero también me gusta mucho la madison porque permite compartir el esfuerzo con una compañera. No obstante, creo que mi carrera top es la eliminación: me encanta esa sensación de ir todas
juntas, concentradas, limando. Hoy por hoy, compagino pista y carretera porque se complementan y me aportan cosas diferentes. No me planteo dejar una en favor de la otra. Además, con los actuales seleccionadores de pista tenemos un calendario de concentraciones y competición muy definido, y eso ayuda a la hora de planificar y combinar.
BUENA GENERACIÓN EN LA PISTA ESPAÑOLA. Es una pescadilla que se muerde la cola: van saliendo resultados de las que estamos, y a las demás les resulta más atractivo implicarse. Conforme más competitivas seamos a nivel internacional, crecerá la nómina de corredoras activas en la pista y más subirá el nivel. Cada vez somos más, con chicas como Izzy Escalera, Ainara Albert, Leyre Almena o yo; y ahora está llegando una buena generación desde juveniles, con ciclistas catalanas y valencianas que ya pueden disputar con las élite. Es importante que las mantengamos motivadas para que continúen en el velódromo cuando den el salto de categoría.
LOS DOS ÚLTIMOS AÑOS HAN SIDO UN RESET. He vivido el ciclismo de una forma diferente a como lo hacía en el pasado. Hubo una época en que no lo disfrutaba, porque no entrenaba como debía y eso, en una persona tan competitiva como yo, provocaba que no lo pasara bien en las carreras; en especial, cuando no podía terminarlas. Ahora sí que me lo estoy tomando en serio con los Juegos de Los Ángeles en mente. Eso me ha ayudado a mejorar tanto en la pista como en la carretera.
ZAAF FUE UNA MALA EXPERIENCIA. Fue una temporada muy dura porque no estaba dando un buen nivel y no me sentía competitiva. El ambiente no era bueno; no nos pagaban, la gente se marchaba y, en abril, desaparecimos. Me enseñó la parte más fea del ciclismo, y de eso he aprendido bastante. Lo mejor fueron las compañeras que conocí; personas como Audrey Cordon-Ragot, que eran referentes incluso antes de compartir equipo y que me enseñaron muchísimo.

ESTOY MUY BIEN EN EL CLUB CICLISTA MERUELO. Ya en mi primera época sentí que trataban muy bien a las ciclistas, y ahora que he regresado estoy muy
agradecida por la gran ayuda que nos prestan los técnicos, especialmente Rober San Emeterio, que hace todo lo posible por nosotras. Me estructuran un calendario para que pueda destacar y siempre están disponibles para echarme un cable. Este 2026, en concreto, está siendo muy guay compartir días con chicas sub-23 de primer y segundo año a las que puedo ayudar a evolucionar. Mira que me cuesta enseñar, pero me gusta ayudar.
NO ME IMAGINO MI VIDA SIN CICLISMO. Ni siquiera me he planteado qué haría. Aunque no me sienta profesional, mi vida gira en torno a la bici; a la disciplina, al rendimiento, a entrenar... Pienso en todos los viajes que he hecho gracias a la bici y llego a la conclusión de que igual no hubiera conocido tantos lugares sin ella. Tampoco hubiera descubierto a personas que son muy importantes para mí.
EN LOS ÚLTIMOS AÑOS HE VIAJADO MUCHO. Chile, Canadá, Australia, México y un montón de países en Europa. De todos los viajes, el que mejores recuerdos me dejó fue la Copa del Mundo de Perth. Fue un poco locura, porque estalló la guerra en Oriente Medio el día antes del viaje y teníamos prevista escala en Doha. Hubo que rehacer todo el plan de desplazamiento y acabamos llegando a destino justo el día que empezaba la competición. Gracias a este reajuste, dispusimos de un par de días por allí después de las carreras y eso nos permitió disfrutar un poco de Australia. También lo pasé muy bien en el Mundial de Chile; teníamos un gran grupo.
COMPAGINO LA BICI CON LA UNIVERSIDAD. Estudio Ciencias del Deporte y sólo me quedan un par de asignaturas y el Trabajo de Fin de Grado, que espero culminar el año que viene. Es mi vocación desde el colegio; la clase de Educación Física era mi favorita. Además de ciclismo y natación, he hecho atletismo y jugado mucho al fútbol en los recreos. En la tele, eso sí, sólo veo ciclismo... y los partidos del Real Madrid con mi familia.
ÚLTIMAMENTE, LEO MUCHO. Tuve una época de mucho vicio seguida de otra de no leer prácticamente nada, pero ahora mismo estoy bastante lanzada. Me gustan los libros de desarrollo personal, como Invicto, pero también las novelas románticas y las policíacas, tipo Joël Dicker. No invierto muchísimo tiempo en la lectura, pero saco un ratito todos los días. A las series sí que les dedico un poco más de tiempo. Soy la típica que se deja puesta de fondo La que se avecina mientras hace otras cosas.










