Triatletas

Jacky, la primera mujer que hace un 6 Split: 3 IRONMAN en 3 días + un triple ultratriatlón

"A día de hoy, solo diez personas en todo el mundo han conseguido completar esta distancia y tengo el inmenso privilegio de ser la única mujer".

Jacky Camós

3 minutos

Jacky, la primera mujer que hace un 6 Split.

Cuando la meta no es el final

Soy Jacky, de Girona y hace apenas unos días crucé la meta del que, hasta ahora, ha sido el mayor reto deportivo de mi vida: completar un 6 Split, una modalidad de ultratriatlón que consiste en realizar tres triatlones de larga distancia en tres días consecutivos y, a continuación, afrontar un triple ultratriatlón continuo.

Puede sonar casi irreal. Y, de hecho, lo es un poco...

A día de hoy, solo diez personas en todo el mundo han conseguido completar esta distancia y tengo el inmenso privilegio de ser la única mujer.

Cuando alguien escucha esto, suele imaginar a una deportista extraordinaria. Pero la realidad es mucho más sencilla.

Tengo 55 años, soy madre de tres hijos y trabajo como maestra de inglés en Primaria. Mi vida se parece mucho a la de cualquier otra persona: madrugones, trabajo, familia, responsabilidades, lavadoras, compra, poco tiempo libre... Entreno porque me hace feliz.

Nada más. Nunca he dejado de ser esa persona normal que intenta llegar a todo

Jacky, la primera mujer que hace un 6 Split.

Y quizá ahí esté la parte más bonita de esta historia. Porque nunca fui la más rápida. Tampoco la más fuerte. Ni la que tenía más talento. Si he llegado hasta aquí ha sido gracias a algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil de mantener: la constancia.

Hace unos años descubrí el triatlón de larga distancia. Después llegó el ultratriatlón. Mi primer doble, en 2021, cambió muchas cosas. Recuerdo cruzar aquella meta y pensar que acababa de abrir una puerta de la que ya no quería salir.

Después vinieron los triples, los quíntuples... y, casi sin darme cuenta, también apareció el ultrafondo. Empecé a participar en pruebas de 12 y 24 horas porque entendí que no solo debía entrenar el cuerpo. También había que aprender a convivir con el cansancio, con la noche, con el sueño, con la cabeza cuando empieza a buscar excusas para detenerse. Más adelante llegaron las carreras de 48 horas y descubrí otra manera de conocerme a mí misma.

Con el tiempo llegaron también algunos resultados , pero, sinceramente, esos resultados nunca fueron el objetivo. Son una consecuencia

Vivimos en una época en la que muchas veces solo vemos el momento brillante: la foto de la meta, la medalla, el podio o el titular. Pero casi nunca vemos todo lo que hay detrás. No vemos los entrenamientos cuando todavía no ha amanecido. No vemos los kilómetros hechos con frío, lluvia o viento. No vemos las sesiones en las que las piernas no responden.No vemos las dudas, el cansancio acumulado o los días en los que nada sale como uno esperaba.

Siempre digo que lo que se ve a la luz es simplemente el reflejo de todo lo que se ha trabajado en la oscuridad. Porque nada de esto ha sido un regalo. Cada pequeño paso ha habido que ganárselo. Y creo que esa es una de las mayores enseñanzas que me ha dado el deporte: los sueños no suelen cumplirse de golpe. Se construyen poco a poco. Entrenamiento tras entrenamiento. Día tras día. Sin atajos. Hay días maravillosos. Y hay días muy malos.

Con el tiempo he aprendido que ambos son igual de necesarios. Los buenos nos recuerdan por qué hacemos todo esto. Los malos nos enseñan de qué estamos hechos y hacen que valoremos todavía más los buenos cuando vuelven. También he aprendido algo que considero fundamental: nadie llega lejos completamente solo

Detrás de cada meta siempre hay muchas personas. Está la familia, que comprende las ausencias y los horarios imposibles. Están los amigos que celebran cada pequeño paso. Están los compañeros de entrenamiento que te empujan cuando tú ya no puedes.

Están quienes te dicen la verdad cuando hace falta, quienes se alegran de tus éxitos como si fueran propios y quienes están ahí incluso cuando las cosas no salen bien. Creo profundamente en la importancia de encontrar tu tribu. Personas que compartan tus ilusiones o, simplemente, que las respeten. Personas que quieran verte crecer, mejorar y ser feliz.

Yo he tenido la enorme suerte de encontrar a esa tribu. Y por eso me siento profundamente agradecida. Nada de lo que he conseguido sería exactamente igual sin todas las personas que, de una manera u otra, han ido poniendo su pequeño granito de arena en este camino. Me considero una persona muy afortunada por estar rodeada de gente tan maravillosa.

Si algo me gustaría que alguien se llevara al leer estas líneas, no es la idea de que he completado un 6 Split.Me gustaría que entendiera que cualquier sueño, por imposible que parezca, empieza exactamente igual: con un primer paso. Después llega el segundo. Y luego otro. A veces avanzando mucho. Otras veces muy despacio. Lo importante es seguir caminando

Nunca sabemos hasta dónde podemos llegar hasta que nos atrevemos a intentarlo. Yo simplemente encontré mi lugar en el mundo "ultra". Y mientras siga haciéndome feliz, seguiré disfrutando del camino. Porque, al final, mucho más importante que cualquier meta es la persona en la que te conviertes mientras luchas por alcanzarla.

Muchas veces me preguntan por qué hago estas cosas. La respuesta siempre es la misma: porque soy feliz haciéndolas. No corro para demostrar nada a nadie. Corro para descubrir quién soy cuando creo que ya no puedo dar un paso más.