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Therese Johaug está demostrando que su extraordinaria capacidad de resistencia también puede trasladarse al atletismo. La noruega ha firmado 30:51 en 10 kilómetros y 1:08:43 en medio maratón, dos marcas que confirman que su salto al asfalto va mucho más allá de una aventura tras su retirada del esquí de fondo. El medio maratón lo completó en Copenhague el pasado 20 de septiembre, en la carrera paralela al mundial de la distancia, mientras que este fin de semana ha corrido los 10 kilómetros en la Hytteplanmila, en Noruega, con un espectacular registro de 30:51.
De dominar el esquí de fondo a buscar los Juegos Olímpicos de 2028
Johaug es una de las grandes deportistas de resistencia de su país. En su palmarés figuran cuatro medallas de oro olímpicas y 14 títulos mundiales en esquí de fondo, una disciplina en la que destacó durante más de una década por su capacidad para sostener esfuerzos prolongados. Su trayectoria es también un ejemplo de cómo el entrenamiento cruzado permite desarrollar una enorme base aeróbica combinando distintas disciplinas.
Si consigue una plaza olímpica en Los Ángeles 2028 llegaría con 40 años.
Ahora quiere comprobar hasta dónde puede llegar con las zapatillas de correr. Su próximo gran desafío será, según la información de esta revista, debutar en el maratón de Valencia, antes de valorar la posibilidad de luchar por una plaza en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Nacida en junio de 1988, afrontaría esa cita con 40 años. Valencia sería su primera gran prueba sobre los 42,195 kilómetros, una distancia que exige mucho más que trasladar los registros de 10 kilómetros y medio maratón.
La polémica sanción por dopaje que dividió al deporte noruego
Su carrera también quedó marcada por un positivo por clostebol en 2016, después de utilizar una crema para tratar unas quemaduras en los labios provocadas por el sol. Johaug defendió que había confiado en el médico de la selección, que le facilitó el producto sin advertirle adecuadamente de que contenía una sustancia prohibida. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) no cuestionó que la sustancia procediera de aquella crema, pero rechazó que toda la responsabilidad recayera en el médico: consideró que Johaug había incumplido su deber de comprobar los ingredientes y la advertencia antidopaje que figuraba en el envase. Por ello, elevó de 13 a 18 meses la sanción impuesta inicialmente por las autoridades deportivas noruegas.
Muchos aficionados consideraron que había sido víctima de un error de su médico, que asumió su responsabilidad y dimitió.
El caso generó un enorme debate en Noruega, donde Johaug mantuvo un importante respaldo popular. Muchos aficionados consideraron que había sido víctima de un error de su médico, que asumió su responsabilidad y dimitió. Sin embargo, ese apoyo social no cambió la resolución deportiva: Johaug cumplió los 18 meses de suspensión y se perdió los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Su caso se convirtió en uno de los episodios más mediáticos del deporte noruego, precisamente por la distancia entre la percepción pública de lo sucedido y el criterio aplicado por el TAS.
