Entrenamiento

11 señales de que estás corriendo demasiado… ¡tu cuerpo te está avisando!

Es lo que más nos gusta pero se puede convertir en tu enemigo si no sabes parar a tiempo. Así te va avisa tu cuerpo de que el running se te ha ido de las manos.

Fran Chico

3 minutos

11 señales de que estás corriendo demasiado…¡tu cuerpo te está avisando!

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  1. No tienes apetito. No tener hambre es muy raro es un corredor, sobre todo si estamos entrenando fuerte. Es una señal de que estás estresando mucho tu organismo.
  2. Sexo ni el sábado. La falta de deseo sexual es otro síntoma de exceso entrenamiento, unido a que no estás comiendo suficientes calorías y que estás fallando en la recuperación.
  3. Te has estancado en tu rendimiento (o incluso estás empeorando tus marcas). Es una de las señales más evidentes:  entrenas duro, no fallas a ningún entrenamiento, pero tus ritmos lejos de mejorar están yendo a menos. Te notas más lento y pesado durante los entrenamientos. Las piernas parecen no responder, te cuesta mantener el ritmo habitual y las sesiones que antes hacías con facilidad ahora se hacen cuesta arriba. No te sientes recuperado ni siquiera después de los días de descanso. Llegas al siguiente entrenamiento con las piernas pesadas, sensación de cansancio acumulado o falta de energía. Si descansar uno o dos días no parece suficiente para volver a sentirte bien, quizá necesites reducir la intensidad o el volumen de tus entrenamientos durante un tiempo.
  4. Te sientes siempre cansado. No hablamos del cansancio normal después de una sesión exigente, sino de una fatiga persistente que te acompaña durante el día. Si te notas sin energía incluso cuando no estás entrenando, podría ser una señal de que estás acumulando demasiado esfuerzo y acercándote al sobreentrenamiento.
  5. Dormir te cuesta tanto como acabar un maratón. En ocasiones es que te cuesta un mundo conciliar el sueño, o te despiertas por la noche varias veces o simplemente que te levantas con la sensación de no haber descansado. El exceso de carga física puede alterar el descanso, lo que dificulta todavía más la recuperación.
  6. Salta a la mínima. ¿Estás más irritable de lo habitual cuando tú siempre sueles estar de buen humor?. Te enfadas con facilidad, tienes menos paciencia o notas cambios de humor que antes no eran frecuentes. El estrés físico acumulado también puede afectar a tu bienestar emocional, especialmente cuando no dejas suficiente espacio para recuperarte.
  7. Tu reloj te puede estar avisando. Simplemente vigila tu frecuencia cardíaca en reposo (mejor al levantarte de la cama). Si está entre 3 y 5 latidos por minuto por encima de lo habitual. Si tu pulso al despertarte se mantiene elevado durante varios días, podría ser una señal de estrés fisiológico, recuperación insuficiente o enfermedad. Lo importante es observar la tendencia respecto a tus valores habituales, ya que una sola medición no es suficiente para sacar conclusiones.
  8. Te pones enfermo con frecuencia. Si encadenas resfriados o notas que tardas más de lo normal en recuperarte de pequeñas enfermedades, puede que tu cuerpo esté soportando una carga excesiva. El entrenamiento intenso, combinado con poco descanso y una alimentación insuficiente, puede afectar a la función inmunitaria.
  9. Te lesionas con frecuencia. Si aparecen molestias recurrentes cada vez que aumentas los kilómetros o entrenas más días seguidos, es posible que tus tejidos no estén teniendo tiempo suficiente para adaptarse. Las lesiones por sobreuso, como la periostitis tibial o las fracturas por estrés, son señales de alerta que no deberías ignorar.
  10. Has perdido la motivación para entrenar. Salir a correr empieza a darte pereza, te cuesta encontrar las ganas que antes tenías o sientes que entrenar se ha convertido en una obligación. La pérdida de motivación y el agotamiento mental pueden acompañar a la fatiga física cuando llevas demasiado tiempo exigiéndote sin descansar lo suficiente.
  11. Te cuesta concentrarte. Notas que tienes la cabeza más espesa, te distraes con facilidad o te resulta más difícil mantener la atención en el trabajo y en tus actividades cotidianas. La falta de sueño y la fatiga acumulada pueden afectar a tu concentración y a tu claridad mental.

¿Qué debes hacer si identificas alguna de estas señales?

Si reconoces varios de estos síntomas, puede ser el momento de reducir los kilómetros semanales, bajar la intensidad o introducir unos días adicionales de descanso. En ocasiones, una pausa temporal en la carrera es precisamente lo que necesitas para volver a entrenar con buenas sensaciones.

Es importante saber reconocer lo que te está pasando porque en estos casos aunque tu cuerpo te pide parar, tu mente te lleva a seguir forzando. Aunque no siempre se manifieste como un síntoma concreto, ignorar repetidamente el cansancio, las molestias y la necesidad de descansar puede hacer que acumules más fatiga de la que eres capaz de asimilar. Aprender a escuchar estas señales es fundamental para progresar a largo plazo.

Recuerda que descansar no significa perder el progreso: forma parte del entrenamiento. Si los síntomas persisten, empeoran o aparecen lesiones recurrentes, consulta con un profesional sanitario para descartar otras causas y valorar cómo retomar la actividad de forma segura.