Quiero añadir gratis Corredor como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
Hay noches en las que el deporte se mide de una manera diferente. No hablamos de récords, medallas ni marcas personales, sino de trayectorias que han abierto caminos, de mujeres que han inspirado a otras y de historias que merecen ser recordadas. Ese fue el espíritu de la primera edición de los Premios Imperia, celebrada el pasado 13 de octubre en el centro cultural Contemporánea CondeDuque de Madrid, una gala a la que tuve la oportunidad de asistir y que reunió a algunas de las grandes protagonistas del deporte femenino español e internacional.
Impulsados por Women's Sports Institute y el Ayuntamiento de Madrid, estos premios nacen con una ambición que va más allá de reconocer los éxitos deportivos. Su objetivo es preservar el legado de mujeres que han contribuido a transformar el deporte, tanto desde la competición como desde la comunicación, la formación y la capacidad de inspirar a nuevas generaciones.
Las Founders de Imperia y los reconocimientos de una noche especial
Uno de los momentos destacados de la gala fue la presentación de las 12 Founders de Imperia, mujeres elegidas por su trayectoria, su contribución al deporte y su capacidad para abrir camino a otras generaciones. Entre ellas encontramos nombres que forman parte de nuestra historia deportiva, como Arantxa Sánchez Vicario, Gemma Mengual, Lydia Valentín, Ona Carbonell o María Pérez, una de las grandes referentes actuales del atletismo español. Todas ellas integrarán el consejo asesor de Imperia, encargado de preservar los principios fundacionales del proyecto y contribuir a orientar su evolución.
Para quienes vivimos el atletismo de cerca, ver a María Pérez formar parte de este grupo tiene un significado especial. Su trayectoria en la marcha atlética representa el esfuerzo, la constancia y la excelencia deportiva, pero también la importancia de que las nuevas generaciones tengan referentes a los que mirar, mujeres que demuestran hasta dónde se puede llegar con talento, trabajo y determinación.
Junto al nombramiento de las Founders, la gala, presentada por Pilar Rubio, acogió la entrega de los primeros galardones Imperia, destinados a reconocer diferentes formas de contribuir al deporte, desde la excelencia competitiva hasta el liderazgo y el impacto social.
Entre las premiadas destacó Natalia Dobrynska, exatleta ucraniana especialista en pruebas combinadas y campeona olímpica de heptatlón en Pekín 2008, que recibió el reconocimiento Imperia Beyond Sports. Su trayectoria nos recuerda la extraordinaria exigencia de una disciplina que combina velocidad, saltos, lanzamientos y resistencia, y que representa una de las expresiones más completas del atletismo.
También fueron reconocidas deportistas y profesionales como Mireia Belmonte, Sandra Sánchez, Andrea Fuentes o Vikika Costa, además del Atlético de Madrid femenino y la selección española femenina de fútbol sub-20. Entre las galardonadas estuvieron Sara y Marta Baceiredo, corredoras y creadoras de contenido que recibieron el premio Imperia Game Changer, reflejo de la capacidad de las nuevas generaciones para conectar el deporte con otros públicos a través de las redes sociales.
Esta diversidad de trayectorias refleja precisamente una de las ideas más interesantes del proyecto: la historia del deporte no se escribe únicamente desde los podios, sino también gracias a quienes entrenan, comunican, enseñan y consiguen que otras personas encuentren su lugar en él.
Cristina Mitre: trece años haciendo correr a las mujeres y un regreso lleno de emoción
Si hubo un momento de la gala que me emocionó especialmente fue el reconocimiento a Cristina Mitre con el premio Imperia People's Choice, que recibió de manos de Anne Igartiburu, quien le dedicó unas palabras preciosas en una noche que tenía para ella un significado muy especial.
Para entender lo que representa Cristina para tantas corredoras hay que remontarse a febrero de 2013, cuando puso en marcha Mujeres que Corren, una iniciativa que comenzó con una convocatoria para salir a correr juntas por el parque de El Retiro de Madrid y que terminó convirtiéndose en uno de los movimientos más reconocibles del running femenino en nuestro país. En una época en la que cada vez más mujeres empezaban a participar en carreras populares, Cristina consiguió que muchas se animaran a ponerse unas zapatillas por primera vez, descubriendo que correr no era una actividad reservada a deportistas experimentadas, sino una oportunidad para disfrutar, compartir experiencias y formar parte de una comunidad. Aquellas primeras quedadas fueron creciendo y el proyecto incorporó también una vertiente solidaria vinculada a la investigación de la leucemia infantil.
Trece años después, convertida en una voz de referencia en la divulgación de la salud y el ejercicio físico a través de sus libros y de su conocido pódcast, Cristina regresaba a un escenario después de atravesar una enfermedad extraordinariamente dura que la obligó a interrumpir su actividad profesional y a afrontar un largo proceso de recuperación, del que ella misma ha hablado públicamente.
Verla recoger aquel premio resultó especialmente conmovedor porque, de alguna manera, la historia parecía cerrar un círculo. Durante años había animado a miles de mujeres a descubrir de lo que eran capaces a través del deporte y ahora era ella quien, después de enfrentarse a uno de los desafíos más difíciles de su vida, volvía a compartir un momento tan importante con el público.
Su reconocimiento fue mucho más que un premio a una trayectoria profesional. Fue también una manera de agradecerle todo lo que ha aportado al running femenino, porque su legado no está únicamente en los proyectos que ha impulsado, sino también en todas aquellas mujeres que un día comenzaron a correr gracias a ella y que, probablemente, nunca han dejado de hacerlo.
Salí de Imperia con la sensación de haber asistido a algo más que una entrega de premios. Una noche que nos recordó la importancia de reconocer a las grandes campeonas, pero también a quienes han conseguido que el deporte llegue a muchas más personas.
