Vuelta a España

Enric Mas: “Confío en mí”

El mallorquín del Movistar Team señala en rueda de prensa que “si estoy todo el día pensando que puedo ganar la Vuelta, es un estrés acumulado que no quiero tener”.

Ainara Hernando (desde Albacete). Foto: Rafa Gómez (Sprint Cycling Agency)

3 minutos

Enric Mas, ante la oportunidad de su vida en La Vuelta

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La Vuelta se toma su primer día de parón pero no de descanso. Nunca lo es. Pasan unos minutos de las diez de la mañana cuando Enric Mas aparece por la sala habilitada para atender a los medios en el Hotel Beatriz de Albacete, donde la prensa le espera con sus preguntas. Quizá, la etapa reina del mallorquín es está, cuando llega el momento de ponerse ante los micrófonos. Ponerle palabras a las emociones que desde el principio de la Vuelta quiere contener porque “luego soy yo el primero que se lleva una desilusión, tal y como dijo en la etapa andorrana que ya le demostró en posiciones cabeceras.

Ahora, sin Pogacar y tras el magnífico triunfo en el Alto de Aitana, Enric Mas no puede negar la evidencia de que se encuentra posiblemente ante la gran oportunidad de su carrera para añadir una grande a su palmarés. No solo por la ausencia de Pogacar. También porque se ha encontrado con unas piernas inspiradas, una fortaleza que le hace dueño y señor del maillot rojo. Ahora es el rival a batir. Pero, como acostumbra, el mallorquín baja el volumen de las emociones: “Si estoy pensando todo el día que puedo ganar la Vuelta, es un estrés acumulado que no quiero tener”, dice. 

No tiene duda el mallorquín en señalar quién es su máximo contendiente: “Con su historial en la Vuelta, Roglic es el que más me preocupa de cara a Granada. Pero no tengo miedo, ahora simplemente disfruto del momento, de llevar el rojo y del equipo. Nos tenemos que centrar en lo que viene esta segunda semana. Yo tengo sensaciones muy buenas”, avisa.

De las posibles circunstancias de carrera que se puedan dar o cómo se va a plantear su manera de correr, si a la defensiva o de manera más atacante para adquirir más ventaja, opina que “supongo que los demás querrán adelantarme y yo tendré que aprovecharme de esas situaciones. La carrera hablará por sí sola. Ahora somos líderes y son los otros los que nos tienen que adelantar, pero la Vuelta la ganará el más fuerte. Y yo confío en mí”.

Necesitaba Enric Mas sentirse así, también el Movistar y mucho más todo el ciclismo español y su parroquia de seguidores. Tanto tiempo esperando un día como el de Aitana, un verle de rojo, liderando una gran vuelta como ahora lo hace. De esas entrañas sale el grito ensordecedor que lanzó al cielo al tiempo que levantó los brazos al cruzar la meta en Aitana. “Ganamos poco y cuando lo hacemos, tenemos que celebrarlo mucho. Han pasado ocho años desde que no ganaba en una grande y cuatro desde que no levantaba los brazos. Era un grito de rabia y de alegría”.

Desde entonces, las desgracias se han cebado con un corredor siempre regular, que siempre estaba ahí pero nunca era el más destacado. Una tromboflebitis que le apartó del Tour el pasado año y que no terminó de recuperar para el Giro de esta temporada, donde se marchó a casa decepcionado. A la ronda gala no volvió este verano. Ni ganas. Se preparó, en silencio, para esta Vuelta que le está viendo como nunca. “Han sido momentos difíciles, pero no son los peores de mi vida. En lo profesional, he pasado por baches, pero hay cosas más duras que eso o una caída dura. Me ha costado salir de ahí y coger la forma, pero estoy contento de estar aquí, en este estado que estoy y de volver a sonreír en la Vuelta”.

A pesar de esa mueca de felicidad, de ese ataque vencedor que tanto se le pedía desde años atrás y que por fin se vio en Aitana, Enric se esfuerza en afirmar que en él "no ha cambiado nada. Simplemente he seguido haciendo lo que sabía, que es entrenar bien y cuidarme. Intentar hacer todo perfecto y disfrutar del proceso, pero no he cambiado nada”.

Señala que “el disfrute es el mismo. Ayer dije que delante de las cámaras quizá soy otro Enric pero el que está con la familia, el equipo y los amigos es un Enric que se ríe y hace bromas, el que visteis ayer tras la etapa”. Además, recalcó que está encantado con todo el ánimo que recibe del público: “Se nota mucho correr en España, es algo especial. En todas las vueltas de una semana o clásicas de un día que corremos aquí tengo mucho apoyo de la gente pero en la Vuelta se nota aún más”.

 

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