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Tadej Pogacar ya pertenece al club más exclusivo del Tour de Francia. El esloveno cerró en París su quinta victoria en la Grande Boucle, un triunfo que le coloca a la altura de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, los cuatro nombres que habían construido hasta ahora el techo histórico de la carrera. Lo hizo con 27 años, vestido de amarillo, rodeado por un UAE Team Emirates-XRG que convirtió el Tour en una demostración de fuerza colectiva y con Isaac del Toro también en el podio final.
La última etapa, reducida a 88,7 kilómetros por motivos de seguridad relacionados con los incendios en Francia, dejó otra postal poco habitual en los Campos Elíseos. La entrada de Montmartre en el recorrido volvió a cambiar el guion del paseo final y dio margen a una jornada nerviosa, con ataques de los mejores una vez neutralizados los tiempos de la general. Mathieu van der Poel se llevó la victoria de etapa en París, pero el centro de la tarde estaba unos metros más atrás, en el quinto maillot amarillo de Pogacar.
El esloveno ganó el Tour con 73h 56’26”, con 6’26” sobre Remco Evenepoel y 9’42” sobre Isaac del Toro. Paul Seixas, una de las grandes apariciones de la carrera, terminó cuarto a 11’56”, por delante de Lenny Martínez, Mattias Skjelmose, Juan Ayuso, Richard Carapaz, Tom Pidcock y Jordan Jegat. La clasificación no solo habla de la superioridad de Pogacar, sino también de una carrera generacional, con Del Toro y Seixas confirmados ya en la primera línea de las grandes vueltas.
El Tour de Pogacar empezó a torcerse a su favor muy pronto. Después del doblete de UAE en Montjuic, con Del Toro por delante de su líder, el esloveno se anglesvistió de amarillo en Les Angles y volvió a golpear camino de Gavarnie-Gèdre con una cabalgada de 43 kilómetros. A partir de ahí, el Tour dejó de parecer una disputa abierta y empezó a tener forma de dominio. Le Lioran, Le Markstein y el Alpe d’Huez terminaron de poner el sello a una edición en la que Pogacar ganó cinco etapas y manejó todos los ritmos de carrera.
Evenepoel resistió como principal oposición y cerró un Tour muy sólido, con victorias parciales y una segunda plaza que confirma su salto en la alta montaña, aunque lejos todavía del esloveno en la suma de las tres semanas. Del Toro, por su parte, fue mucho más que el mejor joven: sostuvo el podio, ayudó a su líder cuando tocaba y dejó en Francia la sensación de que UAE no solo tiene al corredor dominante del presente, sino también a uno de los nombres llamados a marcar el futuro inmediato.
La Grande Boucle también dejó otros vencedores claros. Mads Pedersen se llevó el maillot verde de la regularidad, Richard Carapaz cerró una última semana brillante con el premio de la montaña, e Isaac del Toro añadió el blanco a su tercer puesto de la general. Un reparto que retrata bien el Tour: Pogacar por encima de todos, UAE como bloque más determinante y varios corredores encontrando su sitio en una carrera durísima, rota desde la primera semana y sentenciada mucho antes de París.
En los Campos Elíseos, Pogacar no necesitó otro golpe. Le bastó con llegar. París confirmó lo que la carretera llevaba días diciendo: que este Tour fue suyo de principio a fin, que su quinto amarillo ya es historia del ciclismo y que la pregunta, a partir de ahora, cambia de escala. Ya no se trata de saber si puede alcanzar a los cinco grandes. Ya está allí. La cuestión es hasta dónde quiere llevar el listón.
CLASIFICACIONES
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