Técnica

¡Bendita ligereza!

Si no te gusta ir muy cargado/a y prefieres casi volar por caminos o montañas éste es tu artículo. ¿Cómo hacer desaparecer esos kilos de más?

Tino Nuñez

4 minutos

¡Bendita ligereza! 3 métodos

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Cuando se habla de ir ligeros parece que todo apunta sólo a comprar material muy caro, pero existen más vías para lograrlo. Analizamos las tres maneras más eficaces y razonables de cargar con menos peso.

1) MINIMALISMO
Cargar con el mínimo equipo posible permite reducir espectacularmente el peso sin invertir dinero extra en comprar material ultraligero. Un ejemplo sencillo es dejar la tienda de campaña en casa porque nos gusta vivaquear y para nuestra salida de 2 o 3 días han dado buen tiempo e incluso altas temperaturas de noche; quizá podamos llevar el saco fino y asegurarnos aislamiento extra superponiendo una manta térmica)… ¡hablamos de 3 kilogramos menos! Dos camisetas tipo primera capa superpuestas y una chaqueta hiperligera para lluvia podrán ser más que suficientes para buena parte de nuestras salidas, ahorrándonos un pesado forro polar cortaviento y la chaqueta impermeable de invierno. Si sólo necesitamos calentar una cena y un desayuno con un hornillo tipo Esbit con combustible de pastillas sólidas reduciremos bastantes gramos nuestro kit de cocina. El minimalismo o arreglarse con el mínimo equipo posible si tienes la experiencia suficiente, tienes claro qué es imprescindible y qué te puede generar problema si te excedes –por ejemplo yo nunca dejaría la linterna frontal o un mini botiquín en casa - y has hecho un seguimiento continuado de qué sueles llevar casi siempre de más sin que apenas los uses.

La diferencia de llevar el mínimo equipo posible, incluido calzado y vestimenta, puede permitirte a menudo descender el peso total a prácticamente la mitad ¿Y quién no prefiere para un par de días 6 o 7 kg frente a 12 o 13 kg?

2) PLANIFICACIÓN Y LOGÍSTICA
Conocer el terreno de antemano o disponer de información fiable de compañeros experimentados (nada de confiar a ciegas en consejos que pedimos a desconocidos en las redes sociales), permite ahorrarnos elementos pesados – como un saco de dormir o una tienda de campaña- y reducir la cantidad de comida o agua a portear (porque durmamos/comamos en refugios y controlemos los puntos de abastecimiento de agua en toda la actividad). En salidas de más de dos días, llevar alimentos deshidratados y pernoctar cerca de puntos con agua que podamos potabilizar, especialmente necesario en verano, nos ahorrará bastantes kilogramos a la espalda. Tampoco está de más controlar que refugios naturales/cuevas nos mantendrán secos si no vamos con tienda y conocer de antemano qué tipo de comida para llevar venden en los refugios existentes cerca de nuestros objetivos, comprar paquetes de galletas o un simple bocadillo cuando ya hayamos agotado nuestros alimentos puede solucionarnos una o dos jornadas más.

Para salidas de varios días, como consejo general, es importante extender todo el equipo y comida en el suelo de nuestra casa para asegurarnos de que no se queda importante olvidado antes de meterlo en la mochila, ordenar los alimentos por desayunos+picoteo+cenas para cada jornada, y descartar pesándolo en una báscula de cocina cualquier elemento prescindible o que ya lleven nuestros compañeros/as.

3) INVERTIR DINERO
El mercado del material ultraligero ha experimentado un crecimiento excepcional estos últimos años, en mucha mayor medida en productos muy livianos pero de precio asequible (que suelen dar problemas de longevidad) o en productos sofisticados con precios que duplican e incluso triplican los productos estándar. Calzado y bastones son artículos en los que merece invertir porque de su resultado depende en buena parte la comodidad y la seguridad caminando, siendo el epígrafe de la vestimenta donde más podemos ahorrar , pese a lo sobrevalorada que está (llevar un forro polar barato una chaqueta de 100 euros no te va matar).

En este último año han aparecido nuevas fibras que pueden suponer una vuelta tuerca a la ligereza sin penalizar la duración, como es el caso del Dyneema DHC que están usando algunas firmas norteamericanas, con un 90 por ciento de emisiones de carbono menos que productos similares. Se trata de un polietileno de alto peso molecular con el que se están confeccionando tiendas de campaña excepcionalmente ligeras -700 gramos para un modelo 3 estaciones de 2 plazas- y mochilas ultralivianas pero resistentes (900 gramos para 55 litros), pero a precios bastante elevados, de 400 a 700 euros. El entusiasmo de quienes las utilizan ha llenado las redes de vídeos y pruebas de campo, pero es evidente que no están al alcance de todos los públicos. Por lo general, cambiar tu material más importante por versiones de calidad que pesen la mitad te supondrá a menudo una inversión cercana o superior a los 1.000 euros, pero afortunadamente hay productos tan importantes como las chaquetas impermeables ultraligeras que dan buen resultado desde poco más de 120 euros.

SOBRE LAS DECEPCIONES
En la búsqueda del material más ligero, vivida como una pulsión o necesidad de renovación de artículos para usar en montaña, pueden producirse decepciones por diferentes razones: el material en realidad pesa más de lo que esperábamos, el precio no compensa el ahorro de peso, la longevidad se resiente en exceso  algunas cualidades muy importantes (como el agarre del calzado en mojado o la impermeabilidad de un tejido) no brillan precisamente en nuestra compra. Es muy importante dedicar el tiempo suficiente a analizar antes cuánto pesa en realidad todo nuestro equipo –por apenas 20 o 30 euros puedes comprar una báscula para pesar todo en casa y elaborar una lista- y combinar las 3 vías que incluimos en este artículo, así como contrastar experiencias de compra y uso con otras personas no consumistas ¡que a veces nos dejamos deslumbrar por “caprichos” poco útiles!