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¿Necesitas unas raquetas de nieve para este invierno? ¿te da envidia ver cómo los demás pasan a tu lado caminando tranquilamente con raquetas mientras tú te hundes sin ellas? Nuestro especialista en material de Oxígeno te explica en qué debes fijarte.
Quizá llevas tiempo dándole vueltas a comprar unas raquetas de nieve, pero te asustan los precios –por demasiado elevados o sospechosamente bajos- y aún no te has decidido. A continuación profundizamos ¡pero sin hundirnos! en los aspectos más relevantes
QUÉ DEBES SABER ANTES
Todos los inviernos vemos cerca de los aparcamientos de las zonas de alta montaña cómo salen numerosos grupos calzados con raquetas a disfrutar de una jornada en la nieve. Las raquetas son prácticas cuando las condiciones resultan adecuadas y divertidas si saben usarse correctamente, pero aunque estén muy de moda hay que mostrarse prudente ¡no se trata de ningún juego! El número de accidentes con raquetas en terrenos nevados que parecían inofensivos se multiplican en España año a año. De hecho, el GERA (Grupo Especial de Rescate en Altura compuesto por bomberos especializados de la Comunidad de Madrid) con motivo de un accidente doble en diciembre de 2021 en el archi popular Pico Peñalara ha advertido en sus redes sociales: “Iban con raquetas, se dieron la vuelta al ver las condiciones de la cresta y cayeron. Las raquetas no son indicadas para las nieves duras y las fuertes pendientes. Fueron ideadas para progresar por los fondos de valle cuando hay abundante nieve.”
SOBRE LOS PESOS
Tanto nuestro propio peso como el peso del par de raquetas figuran entre las primeras características que condicionan la compra. El fabricante debe informar claramente del rango de peso que soportan sin romperse. Los modelos más polivalentes cubren desde los 50 a los 120 kilogramos (peso corporal+mochila), pero existen tres grupos principales: de 15 a 50 kg (para niños pequeños y que corresponde a un bastidor pequeño), de 40 a 80 kg (jóvenes y adultos ligeros) con bastidor mediano y de 60 a 120 kg (adultos en general y bastidor grande). El tamaño del bastidor o chasis condiciona la “flotabilidad” o sustentación final para no hundirnos demasiado en la nieve, por lo que las raquetas de dimensiones reducidas son muy tentadoras por su escaso volumen de transporte pero ineficaces en nieve profunda recién caída, sobre todo si es nieve en polvo.
Respecto al peso del producto en sí, suelen oscilar desde 1.500 a 2.000 gramos el par completo.
PUNTOS A NO DESCUIDAR
Para “afinar” más la compra debemos valorar estos cinco puntos.
1. Precio: desde 30 a 250 euros. Si las vas a usar una única vez te puede interesar más alquilar un par, pues a menudo la jornada no supera los 15 euros. Las raquetas de 70 a 100 euros son las más comunes entre aficionados a la nieve que salen regularmente.
2. Materiales: la gran mayoría son plásticos rígidos de diferente composición, predominando el polipropileno, aunque las hay incluso con refuerzos de carbono o en aluminio-zinc (más pensadas para usuarios expertos y expediciones). Los nuevos material blandos, como el EVA, son para paseos por la nieve muy fáciles, de tipo casi recreativo, por lo que los fabricantes advierten de que no resultan adecuados para senderismo en glaciares ni alpinismo. Las puntas y “uñas” antideslizamiento en nieve dura acostumbran a estar fabricadas en diferentes tipos de acero, ya sea al carbono o inoxidable, aunque también las hay de aluminio, más ligero pero que por desgracia suelen doblarse o partirse con facilidad.
3. Sujeción: encontrarás desde modelos que incluyen poco más que tres cintas minimalistas de ajuste a sofisticadas fijaciones cuya puntera y talonera ofrecen gran seguridad. Conviene que lleves al establecimiento el calzado de montaña que vas a usar con las raquetas, para asegurarte de que son compatibles y brindan un acople firme.
4. Confort: que el pie pueda pivotar y que la curvatura del chasis tenga un diseño de calidad permiten una pisada más natural y segura. Los modelos con alzas facilitan caminar por subidas largas, sin fatigar tanto los músculos de la pantorrilla
5. Longevidad: ¡el gran misterio! He visto raquetas de 100 euros romperse en menos de 5 salidas, porque el plástico no era de buena calidad o porque la fijación incluía cierres frágiles, mientras que modelos de 50 euros duraban años y años. Temperaturas inferiores a 5 grados bajo cero y terrenos no totalmente cubiertos de nieve debilitan con rapidez los modelos de imitada calidad. En realidad centrarse en marcas de reconocido prestigio, consagradas desde hace tres o cuatro décadas a fabricar una gran variedad de raquetas, es lo más recomendable, así como huir de modelos “solitarios” que aparecen ocasionalmente en catálogos de material de montaña como complemento. Las firmas francesas más técnicas tienen merecida fama de resistentes, aunque lógicamente no suelen comercializar productos de bajo precio.
BENDITAS PRECAUCIONES
El empleo de raquetas requiere tener práctica previa de caminar por la nieve sin ellas, ¡una recomendación que parece casi “tonta” pero no siempre tenida en cuenta por los practicantes neófitos!. Acostumbrarse progresivamente al balanceo de nuestras nuevas raquetas en diferentes situaciones resulta muy recomendable para no terminar nuestras primeras jornadas con alguna caída desafortunada; si nos enseña un guía de montaña titulado en alguna actividad organizada, mejor aún (atención a las inscripciones muy baratas tipo 15-20 euros pues suelen vincularse a macro grupos) .Y algo que es de cajón, pero en lo que quizá no hayamos reparado: deben usarse siempre en combinación con unos bastones suficientemente resistentes.
