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El masaje es una terapia manual mediante la que se presiona los tejidos blandos del cuerpo, músculos y tejidos conectivos como tendones o fascias. Puede ser más o menos profundo y en el caso que vemos de los ciclistas profesionales, tiene por objetivo acelerar los procesos de recuperación muscular, reduciendo el tono muscular por un lado e incrementando la velocidad con la que la sangre sale de las piernas llevándose consigo toxinas producidas durante el esfuerzo físico intenso.
Como cualquier proceso que aplicamos a nuestro cuerpo, tenemos la capacidad de adaptarnos y tener mayor tolerancia al masaje, pues éste no deja de ser una manipulación más o menos intensa. Si nuestros músculos no están habituados a ser presionados y amasados lo normal es que reacciones con cierta inflamación y dolor los días posteriores al masaje. Esto no les ocurre a los ciclistas profesionales o quienes están acostumbrados a hacer masaje muy a menudo.
También puede ocurrir que ante un masaje la musculatura reaccione relajándose teniendo menos tono del habitual y si salimos en bici al día siguiente, notemos que hemos perdido fuerza o, al menos, tengamos una sensación de falta de potencia, menos capacidad de mover desarrollo. Estos son síntomas normales, no es nada negativo, pero que ocurren a ciclistas que pretenden, sin experiencia previa, hacer masaje con frecuencia o masaje justo el día antes de un entrenamiento duro o una competición. En estos casos es adecuado programar los días que vamos a pasar por el masajista y ubicar estos días al menos 48h antes del día señalado en el que queremos rendir al 100% de nuestras capacidades.
Como hemos dicho al inicio, los ciclistas profesionales están adaptados al masaje y son capaces de asimilarlo y recuperar en apenas 24h para estar en plenas facultades al día siguiente, pero eso no quiere decir que nosotros podamos hacer lo mismo.
