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Tadej Pogacar sumó su tercera victoria de etapa en la Vuelta a España en Castellón tras superar a Enric Mas al sprint. La mejor versión del ciclista mallorquín se alzó sobre el alto del Bartolo para dar alcance al esloveno y lanzarse a tumba abierta en la bajada para disputarle la victoria al líder de la carrera. “Me ha sorprendido mucho cuando Enric ha llegado hasta mi posición justo en la cima. Me ha pasado como una roca. No lo esperaba”, confesaba.
“En la radio iba escuchando que iba con unos 40 segundos de ventaja con el grupo de perseguidores, no había menciones a que Enric me podría pasar. Me he quedado un poco en shock”, reconocía el maillot rojo.
La presencia de Enric le ha dado emoción hasta el final a la etapa. Pogacar, como acostumbra, no cede una sola victoria ni perdona y le ha superado al sprint en Castellón. “Es totalmente diferente cuando corres durante treinta minutos solo y sabes que vas a ganar. Siempre prefieres que sea así. Cuando vas con alguien y sabes que vas a disputar al sprint hay más adrenalina. Nos hemos comprometido y nos hemos vaciado trabajando juntos”.
Además, expresaba que ha preferido ir en compañía del ciclista de Movistar porque “no tenía agua en la parte final, cuando estábamos a 15 km de la meta, he pedido que me diesen y no ha habido respuesta del comisario. Estamos corriendo con mucho calor y no poder tener agua es bastante molesto”, reivindicó.
Se manifestó Pogacar también muy feliz de encontrar como rival a ese Enric Mas, que en 2022 le batió al sprint en el Giro del Emilia. “Aprecio mucho lo fuerte que está. Me acuerdo muy bien de ese año cuando estaba tan fuerte y me ganó. Después lo hice yo en Lombardia. Me cogió en la subida y luego llegamos juntos hasta la meta, le gané por muy poco. Aquel año volaba Enric, estaba muy fuerte y ahora se le ve a un nivel similar. Es bonito verle así. Chapeau por él”.
En la bajada, Pogacar tuvo un pequeño susto al salirse del asfalto, pero supo reconducirse rápido: “Me habían dicho que era peligrosa pero una cosa es lo que la gente te dice y otra cuando tú lo ves. En las primeras curvas, Enric ha trazado diferente a mí. Era tan pronunciada que no se podía trazar bien. Mas ha cometido un pequeño error y luego hemos ido improvisando”.
El esloveno quiso tener una mención especial para su compañero Pablo Torres, que en su primera grande y con apenas 20 años estuvo tirando de su líder hasta el pie de la última subida. “Hoy me ha demostrado ser un gran compañero además de un corredor muy bueno. Ha puesto el mundo patas abajo en la subida. Ha demostrado tener una gran madurez y me siento feliz de que haya sido parte de este día tan duro. Podría ir a por sus ambiciones personales, pensar en hacer una buena general porque tiene capacidades para ello y es bonito ver el trabajo que está haciendo. Le tengo mucho respeto, tiene un gran futuro por delante”.
