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Merlier vuelve a mandar en el sprint de Bergerac

Tim Merlier sumó una nueva victoria en el Tour de Francia al imponerse en la llegada masiva de Bergerac, después de que el pelotón neutralizara la fuga del día dentro del último kilómetro. La escapada, con presencia de Jakub Otruba para Caja Rural-Seguros RGA, mantuvo el pulso hasta el final antes de que Soudal Quick-Step lanzara a su velocista, que remató por delante de Biniam Girmay y Olav Kooij.

Ciclismoafondo.es. Fotos: Sprint Cycling

4 minutos

Merlier vuelve a mandar en el sprint de Bergerac

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El Tour tiene días que nacen con un cartel demasiado claro y aun así encuentran la manera de complicarse. La octava etapa, 180,4 kilómetros entre Périgueux y Bergerac, parecía una cita escrita para los sprinters: dos cotas de cuarta categoría, mucho calor, carreteras amplias en el tramo final y un desenlace previsto al galope. Pero entre el perfil y la meta apareció Liam Slock, que convirtió una jornada de control en una persecución incómoda hasta el último kilómetro.

La fuga tardó poco en formarse. Primero hubo algún intento vigilado con especial atención por los equipos de los velocistas, que no querían abrir la puerta a motores peligrosos como Kasper Asgreen. Después se marchó Slock, del Lotto Intermarché, y a él se unieron Thibaut Guernalec, del TotalEnergies, y Jakub Otruba, del Caja Rural-Seguros RGA. Tres corredores para una aventura de manual, de esas que el pelotón deja respirar pero nunca demasiado.

Soudal Quick-Step y Alpecin-Premier Tech asumieron pronto su papel. No necesitaban asfixiar la carrera; solo mantenerla en esa distancia cómoda que permite a los fugados enseñar el maillot y a los trenes de los sprinters dormir con un ojo abierto. La renta se movió alrededor de los dos minutos durante buena parte del día, suficiente para que la escapada tuviera relato, insuficiente para que el pelotón entrara en pánico antes de tiempo.

Caja Rural encontró ahí su espacio de protagonismo. Otruba no fue un pasajero en la fuga. El checo se movió con oficio en el sprint intermedio de Saint-Cyprien, dejó que Slock arrancara primero y terminó pasándole en la misma línea para llevarse la máxima puntuación. Por detrás, los hombres del maillot verde también jugaron su pequeña partida: Philipsen, Kanter, Pedersen, Merlier y Girmay puntuaron en un sprint secundario que dejó ver, de nuevo, que la pelea por los puntos también se corre lejos de meta.

El segundo punto caliente llegó en la Côte du Buisson-de-Cadouin, la última cota del día, situada a unos 40 kilómetros del final. Allí se rompió la armonía de la escapada. Otruba probó primero, Slock respondió y acabó pasando al frente con una pedalada más fresca. Guernalec cedió y el corredor del Lotto Intermarché decidió seguir solo, como si aquel día de sprinters todavía pudiera torcerse.

Liam Slock, el gran protagonista del día

Durante muchos kilómetros pareció que la apuesta tenía algo más que épica. Slock mantuvo una renta superior al minuto cuando la carrera entró en los últimos veinte kilómetros, mientras el pelotón dudaba lo justo para alimentar la intriga. Soudal y Alpecin seguían trabajando, NSN apareció para Biniam Girmay, XDS Astana también asomó con fuerza y la carretera empezó a estirarse. El belga de Lotto miraba al frente, sin buscar demasiadas respuestas por detrás. En días así, girar la cabeza suele ser el primer síntoma de rendición.

No lo fue. Slock peleó hasta que ya no hubo margen. A falta de diez kilómetros todavía conservaba alrededor de un minuto. A cinco, medio. A tres, menos de veinte segundos. La persecución, que durante un rato había parecido perezosa, se volvió implacable justo cuando Bergerac ya se veía encima. El sueño murió dentro del último kilómetro, con el pelotón lanzado y los trenes entrando en una zona técnica, marcada por giros de noventa grados y una lucha feroz por la posición.

Ahí volvió a aparecer Merlier. Soudal Quick-Step había hecho el trabajo que exige un final así: llevarlo delante, protegerlo del caos y dejarlo en disposición de lanzar sin tener que inventar demasiado. El belga, que ya había ganado en Burdeos, respondió con otra arrancada potente y limpia. No necesitó una exhibición larga, sino el golpe exacto en el momento exacto. Cuando abrió gas, Girmay y Kooij ya no pudieron remontarle.

Merlier firmó así su segunda victoria consecutiva en este Tour y reforzó su condición de sprinter más resolutivo de la carrera en esta primera semana. Girmay volvió a quedarse cerca, otra vez competitivo pero sin el remate que busca desde el inicio. Kooij, ganador en Pau, completó el podio y confirmó que sigue teniendo velocidad, aunque esta vez se encontró con un Merlier demasiado firme.

Para Caja Rural-Seguros RGA, el día dejó visibilidad y botín parcial. La presencia de Otruba en la fuga, su victoria en el sprint intermedio y su resistencia hasta que la escapada se partió dieron presencia al equipo navarro en una jornada que, sobre el papel, no ofrecía demasiadas ventanas para sorprender. No fue un día de resultado final, pero sí de aparición clara en carrera, que en el Tour nunca es poca cosa.

Entre los favoritos de la general no hubo sobresaltos. Tadej Pogacar atravesó la etapa protegido en el pelotón y la carrera llegó a Bergerac sin movimientos de peso entre los hombres que pelean por el amarillo. La calma, en todo caso, puede durar poco. La novena etapa, entre Malemort y Ussel, cambia el guion con un perfil mucho más quebrado y terreno para emboscadas, fugas fuertes y equipos que quieran probar antes de la segunda semana.

Bergerac fue para Merlier, pero no fue solo un sprint más. Slock obligó al pelotón a apretar hasta el final, Otruba dio protagonismo a Caja Rural en la escapada y los velocistas tuvieron que ganarse lo que parecía concedido desde la salida. En el Tour, incluso los días previsibles encuentran una grieta por la que colarse.

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